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Salud y Bienestar

La Unidad de Biología Molecular de La Fe realiza cada año 20.000 estudios moleculares personalizados de pacientes con cáncer

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La Unidad de Biología Molecular (UBM), perteneciente al Servicio de Análisis Clínicos del Hospital Universitari y Politècnic La Fe de València, es un laboratorio pionero en el diagnóstico molecular del cáncer que presta servicio tanto a este hospital como a diferentes centros del territorio nacional, y que cuenta con una trayectoria de más de 25 años en el diagnóstico molecular del cáncer.

En este sentido, la doctora Begoña Laiz, directora del Área de Diagnóstico Biomédico y jefa de Servicio de Análisis Clínicos de La Fe, ha destacado que “la actividad asistencial desarrollada por esta unidad ha experimentado un llamativo incremento en los últimos años, realizándose más de 20.000 determinaciones durante el año 2020 y manifestando, con ello, un claro liderazgo entre las instituciones públicas de servicios sanitarios”.

En general, los estudios moleculares que se llevan a cabo por esta unidad permiten establecer estrategias personalizadas en cada paciente mejorando el diagnóstico, estableciendo el riesgo individual o pronóstico, prediciendo la respuesta al tratamiento y/o monitorizando la respuesta al mismo.

La Unidad de Biología Molecular de la Fe renueva su acreditación ISO

Recientemente, esta unidad ha renovado su acreditación UNE-EN ISO 15.189 obtenida en 2018 que otorga la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) para estudios moleculares orientados a ofrecer una medicina personalizada en pacientes oncológicos. La implantación de esta norma en el 2018 posicionó a esta unidad como el laboratorio clínico con el alcance más amplio y mayor volumen de actividad a nivel nacional para la realización de estudios moleculares en cáncer empleando tecnologías punteras.

Con la reacreditación de 2020, además, amplía por segunda vez el alcance de su expediente, incorporando nuevos marcadores moleculares (como genes de moderada penetrancia en pacientes con síndrome de cáncer de mama u ovario hereditarios), nuevas metodologías (como la PCR digital) o procedimientos moleculares más rápidos y robustos. Esta segunda ampliación es fruto de la constante actualización científica y tecnológica, y contribuye a la mejora en la asistencia clínica.

La doctora Marta Llop, responsable de Calidad de esta unidad, indica que “tras la auditoría realizada, la ENAC ha concluido que esta Unidad dispone de un sistema de gestión de la calidad eficaz, que el laboratorio es técnicamente competente y que los nuevos métodos implementados cumplen con la norma, afianzando, de este modo, su compromiso con la calidad y la competencia técnica e la actividad asistencial”.

Su labor asistencial se centra, principalmente, en tres líneas de trabajo, (Predisposición hereditaria al cáncer de mama y ovario, Oncohematología y Dianas terapéuticas en el tumor sólido) ofertando una cartera de servicios con más de 50 marcadores moleculares que ayudan en el manejo clínico del paciente.

Las doctoras Inmaculada de Juan, Eva Barragán y Sarai Palanca, facultativas responsables de las tres líneas de trabajo, han asegurado que “la unidad está firmemente comprometida con las necesidades requeridas por la medicina de precisión, velando por la excelencia, efectividad y calidad en la asistencia sanitaria”.

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FIN DE SEMANA

La psiquiatra Anabel González: La importancia de curar las heridas emocionales, no podemos cambiar nuestra historia, sí el daño que nos hace

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València, 10 abr (EFE).- La psiquiatra Anabel González reivindica en su nuevo libro, «Las cicatrices no duelen», la importancia de curar las heridas emocionales a través de la terapia, pues, según dice, «no podemos cambiar nuestra historia, pero sí el daño que nos hace y que arrastramos».

En una entrevista con la Agencia EFE con motivo del lanzamiento de su esta nueva obra, editada por Planeta, González, especialista en trauma y regulación de las emociones, ofrece algunas pautas para superar los bloqueos y nudos del pasado y volver a disfrutar del presente y del futuro.EXPLORAR LOS RECUERDOS

Una de las terapias con las que trabaja esta psiquiatra del Hospital Universitario de A Coruña es la EMDR (Eye Movement Desensibilization and Reprocessing), un sistema basado en el uso de los movimientos oculares y el reprocesamiento de los recuerdos, con el que se aprende a sanar traumas y deshacer nudos mentales que impiden evolucionar.

Según explica, esta terapia busca aquellos recuerdos que por su significado no hemos podido asimilar y desbloquea la capacidad que tiene el sistema nervioso para procesarlos, pero advierte de que el movimiento ocular es solo una parte de este complejo proceso, y desaconseja hacerlo en casa o con profesionales no acreditados.

A partir de ese desbloqueo, la persona puede empezar a hacer asociaciones y conexiones entre ese recuerdo y otras cosas que han pasado en su vida, con lo que ese recuerdo va perdiendo fuerza hasta que deja de producir dolor.

El objetivo de la autora es demostrar cómo se pueden romper los nudos emocionales que nos atan al pasado, cómo curar las heridas que nos impiden decidir con libertad y pasar a sentirnos orgullosos de las viejas cicatrices que forman parte de quiénes somos.

«Las cicatrices no duelen» reúne, además, las experiencias de diversas personas que han sido tratadas por ella, y con los que casi cualquier lector puede sentirse identificado.

Y es que, según González, la terapia no está dirigida únicamente a solucionar grandes traumas, como accidentes, maltratos o agresiones, sino que puede ayudar a procesar cualquier experiencia vital que esté suponiendo un lastre en nuestro presente.

No se trata de «escarbar en el pasado», sino de desmontar la influencia negativa de ese pasado. Para ello, es necesario pensar en él, «no para buscar culpables», sino para saber qué cosas me han hecho funcionar como funciono, si eso me hace bien o si es mejorable, y si podría ir a una versión de mí mismo más eficiente.

EMPEZAR POR EL AUTOCUIDADO

«Si es posible actualizar la versión de nuestro sistema operativo, hagámoslo», defiende González, quien afirma que para poder lograr una vida emocional sana es básico el autocuidado, entendido no solo como cuidar de lo físico o buscar cosas agradables, sino como «mirar por mí como si fuese mi mejor amigo».

Si eso no pasa, dice, es importante entender por qué y trabajar en cambiarlo porque «en la vida es muy importante que yo esté de mi parte», pues «ya es bastante complicada como para que nosotros nos hagamos zancadillas».

Cuidarse es ser capaces de pedir ayuda y aceptarla cuando nos la ofrecen; procurar que haya cosas buenas en nuestra vida y que cuando ocurran las dejemos entrar; que si alguien nos dice algo bueno, no lo descalifiquemos, y sobre todo, que no nos machaquemos a nosotros mismos, ya que eso es lo mismo que intentar curar con lejía una herida.

Las heridas emocionales, al igual que las físicas, hay que limpiarlas, asegurarse de que no quedan cosas que la contaminen, dejar que les dé el aire y no rascar encima. Eso supone ser consciente de que están ahí y mientras duelan, ser comprensivo con uno mismo y procurar cuidarse hasta que la herida tenga tiempo de cicatrizar.

LA «ALARMANTE» SITUACIÓN DE LA SALUD MENTAL

Anabel González advierte de la alarmante situación en la que se encuentra la atención a la Salud Mental en España, y desea que después de esta pandemia, donde se ha visibilizado más este tipo de problemas, se le dé la importancia que requiere «con hechos» y no solo de palabra.

Asegura que se han cerrado los antiguos psiquiátricos «pero no tenemos los recursos mínimos para una atención digna a los problemas graves» de salud mental, ni siquiera para atender de forma digna aquellos trastornos que no son graves pero «afectan al bienestar de la gente».

González reconoce que la sociedad se ha hecho más consciente de la importancia de la salud mental, pero su optimismo en que las cosas mejoren «es escaso», aunque han crecido sus ganas de protestar abiertamente contra esta situación.

«La demanda está aumentado y aumentará, y estábamos ya por debajo del subsuelo. Estábamos ya en unas condiciones penosas; que nos refuercen un poquito no hace que lleguemos ni siquiera al nivel mínimo de lo que teníamos antes», denuncia.

Carla Aliño

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