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Salud y Bienestar

La viróloga Del Val: «Ha comenzado la cuarta ola, estamos en el peor momento por número de contagios»

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La viróloga Margarita del Val, investigadora del CSIC Imagen:CSIC

Madrid, 12 ene (EFE).- La viróloga Margarita del Val considera que 2021 ha comenzado con la cuarta, y no tercera, ola de la pandemia, y ha alertado además de que «estamos en el peor momento en cuanto número de contagios» después de fechas de muchos contactos sociales y debido al frío y a las actividades en interiores mal ventilados.

Del Val, investigadora del Centro de Biología Molecular y coordinadora de la Plataforma de Salud Global del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha incidido en que las vacunas «nos sitúan en el principio del fin», pero también en que al ritmo actual en Semana Santa solo estará vacunado el 3 por ciento de la población mayor de 65 años.

«Si vamos a vacunar al 3 por ciento de aquí a Semana Santa, habrá pandemia para rato, salvo que Moderna fabrique muchas vacunas, Pfizer acelere la producción y además baje la demanda en el resto del mundo; si no, esto irá con cuentagotas», ha manifestado la viróloga en una entrevista facilitada hoy por el CSIC.

A su juicio, «estamos en el peor momento en cuanto a número de contagios» tras fechas de muchos contactos sociales «a los que no estamos renunciando» y debido al frío que ha propiciado un aumento de las actividades en interiores mal ventilados, y ha observado que está ya cuantificado que el riesgo de contagio de este coronavirus es diez veces superior en interiores mal ventilados que al aire libre.

Margarita del Val defiende la seguridad y la eficacia de las vacunas de Pfizer y Moderna, tanto para combatir los síntomas más leves como los más graves, y aunque apunta las dudas que todavía suscita si protegerán a largo plazo, es contundente: «a quien me pregunta si da el consentimiento para que vacunen a su padre o su madre, le digo: Adelante».

Es también tajante al recomendar la vacuna incluso para las personas que ya han pasado la covid-19, y ha asegurado que aunque están bastante protegidas frente a una nueva infección y aunque las re-infecciones suelen ser más leves que la primera, «la vacuna les protege aún más».

La investigadora ha precisado que las vacunas «protegen del sufrimiento a las personas infectadas, pero no sabemos si también las protege de que se infecten; esto puede sonar raro porque mucha gente cree que se vacuna para no infectarse; eso es una falsa creencia o una simplificación; te vacunas para no sufrir».

En ese sentido ha apuntado que la mitad de las vacunas que se ponen a los bebés no les protegen de la infección, pero sí «del sufrimiento, los síntomas y la muerte».

Aunque la vacuna de Oxford es también segura, su eficacia es menor que las de Moderna y Pfizer, ha observado la viróloga, pero ha valorado que se trata de una vacuna fácil de mantener y que podría llegar a países con menos recursos en personal sanitario, tecnologías e infraestructuras.

El CSIC trabaja en tres proyectos de vacunas contra la covid-19, ha señalado Del Val, y ha recordado que un grupo ya logró vacunas contra coronavirus humanos graves (el SARS-1 y el MERS) que eran esterilizantes, y que protegían tanto de la infección como del contagio, además de evitar el sufrimiento y la enfermedad.

En esa línea trabaja e investigador Luis Enjuanes, contra el SARS-CoV-2, ha precisado la viróloga, y ha apuntado: «puede ser difícil su producción, pero es la mejor».

Margarita del Val insiste en la misma entrevista en que desde el punto de vista matemático «ha habido claramente cuatro oleadas», y en que la actual está creciendo a causa de las compras prenavideñas y de las reuniones de Nochebuena, Nochevieja y Reyes.

«Estas están separadas por una semana, el tiempo en el que, si te has contagiado, el virus está multiplicándose para contagiar más fácilmente», ha explicado la viróloga, y ha confiado en que el confinamiento a causa de la nieve y la ola de frío contribuya a atenuar el número de contagios.

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Mounjaro: qué es, cómo funciona y por qué es el nuevo fármaco estrella contra la obesidad

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Mounjaro, fármaco para obesidad

La lucha contra la obesidad ha dado un giro en los últimos años gracias al desarrollo de nuevos medicamentos que van más allá de las dietas y el ejercicio. Uno de los fármacos más prometedores en este campo es Mounjaro, cuyo principio activo es la tirzepatida. Desarrollado por la farmacéutica Eli Lilly, este medicamento se perfila como uno de los tratamientos más eficaces para la pérdida de peso sostenida en personas con obesidad o sobrepeso, incluso en aquellas que han fracasado con métodos tradicionales.

¿Qué es Mounjaro y cómo actúa en el organismo?

Mounjaro es un medicamento inyectable de administración semanal que combina dos mecanismos de acción en uno: actúa sobre los receptores del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) y del polipéptido insulinotrópico dependiente de glucosa (GIP). Esta doble acción potencia su eficacia frente a otros fármacos ya existentes como Ozempic o Wegovy, que solo se centran en el GLP-1.

Estos receptores están implicados en el control del apetito, la regulación del azúcar en sangre y el metabolismo. Al activarlos, Mounjaro logra:

  • Reducir el apetito y aumentar la sensación de saciedad.

  • Retrasar el vaciado gástrico, lo que prolonga la sensación de estar lleno.

  • Mejorar la sensibilidad a la insulina, reduciendo los niveles de glucosa en sangre.

  • Favorecer la pérdida de grasa corporal mientras preserva la masa muscular.

Aprobación y uso médico

Mounjaro fue aprobado inicialmente en Estados Unidos por la FDA en 2022 como tratamiento para la diabetes tipo 2. Sin embargo, su eficacia para la pérdida de peso ha sido tan destacada que en noviembre de 2023 también recibió la aprobación para su uso como medicamento contra la obesidad en personas con un índice de masa corporal (IMC) superior a 30 o superior a 27 en casos con enfermedades asociadas como hipertensión o apnea del sueño.

En Europa, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) ya ha dado luz verde a su comercialización como tratamiento para la diabetes tipo 2, y se espera que en 2025 se amplíe su indicación para la obesidad. En España, de momento solo se dispensa en hospitales bajo prescripción médica, y su uso para adelgazar aún no está cubierto por la sanidad pública.

Eficacia comprobada: ¿cuánto peso se puede perder con Mounjaro?

Los estudios clínicos muestran que Mounjaro puede generar una pérdida de peso superior al 20% del peso corporal en algunos pacientes. En el ensayo clínico SURMOUNT-1, en el que participaron más de 2.500 adultos con obesidad o sobrepeso, los resultados fueron espectaculares:

  • Los pacientes tratados con tirzepatida en su dosis más alta (15 mg) perdieron una media del 22,5% de su peso corporal tras 72 semanas de tratamiento.

  • Un 36% de los participantes perdió más del 25% de su peso, un porcentaje que hasta ahora solo era posible con cirugía bariátrica.

  • Los efectos beneficiosos sobre la presión arterial, el colesterol y la resistencia a la insulina también fueron significativos.

Estas cifras colocan a Mounjaro en la cima de los tratamientos farmacológicos contra la obesidad, superando con creces a medicamentos como Saxenda (liraglutida) o Wegovy (semaglutida).

¿Para quién está indicado Mounjaro?

Aunque ha ganado popularidad como medicamento para adelgazar, Mounjaro no es un fármaco de uso cosmético. Está destinado a personas con obesidad diagnosticada o con sobrepeso severo que ya presentan riesgos para la salud. Sus indicaciones médicas incluyen:

  • Personas con un IMC ≥30 (obesidad).

  • Personas con un IMC ≥27 que tengan alguna comorbilidad como hipertensión, dislipemia o diabetes tipo 2.

  • Pacientes con obesidad resistente a dieta, ejercicio y otros tratamientos médicos.

No se recomienda para personas con un peso saludable, ni como tratamiento exclusivo sin acompañamiento médico o sin cambios en el estilo de vida.

¿Cómo se administra?

Mounjaro se presenta en forma de pluma precargada para inyección subcutánea, que el paciente puede administrarse una vez a la semana en el abdomen, el muslo o la parte superior del brazo.

El tratamiento comienza con una dosis baja que se va aumentando progresivamente para minimizar los efectos secundarios, especialmente los gastrointestinales. El esquema típico de dosis es:

  • 2,5 mg/semana durante 4 semanas (fase inicial).

  • Incremento gradual hasta 5, 10 o incluso 15 mg/semana (fase de mantenimiento), dependiendo de la tolerancia y los objetivos del paciente.

Efectos secundarios y precauciones

Como cualquier medicamento, Mounjaro no está exento de efectos adversos. Los más comunes están relacionados con el sistema digestivo:

  • Náuseas

  • Vómitos

  • Diarrea o estreñimiento

  • Dolor abdominal

Estos síntomas suelen ser leves y temporales, especialmente durante las primeras semanas. Sin embargo, hay que vigilar posibles reacciones más graves, como:

  • Pancreatitis aguda

  • Hipoglucemia (en pacientes con diabetes tratados también con insulina o sulfonilureas)

  • Posibles efectos sobre la tiroides (en estudios con animales)

Mounjaro está contraindicado en personas con antecedentes de cáncer medular de tiroides o síndrome de neoplasia endocrina múltiple tipo 2. También se desaconseja en embarazadas, mujeres lactantes y menores de edad.

¿Cuánto cuesta Mounjaro?

Uno de los principales inconvenientes de Mounjaro es su precio. En Estados Unidos, el coste mensual ronda los 1.000 dólares sin seguro médico. En Europa, su precio puede variar, pero se espera que se sitúe entre los 250 y 400 euros al mes, según dosis y país. En España, al no estar aún autorizado como tratamiento para la obesidad, su dispensación está restringida y no cuenta con financiación pública.

¿Es el “nuevo Ozempic”?

A menudo se compara Mounjaro con otros medicamentos similares como Ozempic o Wegovy, ambos basados en semaglutida. La principal diferencia es que Mounjaro combina dos hormonas intestinales (GLP-1 y GIP), lo que potencia su eficacia para perder peso.

Además, los estudios demuestran que la pérdida de peso con Mounjaro es superior: entre un 15% y un 22% en función de la dosis, frente al 10-15% que suele lograrse con semaglutida.

Perspectivas de futuro

Mounjaro es solo la punta del iceberg en una nueva generación de medicamentos diseñados para combatir la obesidad como una enfermedad crónica, no como un problema estético. Su impacto podría ser comparable al que tuvo en su día la insulina para la diabetes o las estatinas para el colesterol.

Se espera que en los próximos años surjan más combinaciones de hormonas intestinales que mejoren aún más los resultados. Además, las farmacéuticas trabajan ya en versiones orales para facilitar su uso.

Conclusión

Mounjaro se ha consolidado como una de las terapias más eficaces y revolucionarias contra la obesidad. Su doble mecanismo de acción, sus resultados clínicos espectaculares y su potencial para cambiar el abordaje del sobrepeso lo convierten en una herramienta de primer orden para los profesionales de la salud.

No obstante, debe utilizarse bajo control médico, con seguimiento profesional y acompañado de cambios en los hábitos de vida. No es una solución mágica, pero sí una aliada poderosa en el camino hacia un peso saludable y una mejor calidad de vida.

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