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Salud y Bienestar

Las cifras del cáncer en la Comunitat en 2018 alcanzan los 28.626 casos y 11.604 fallecimientos

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Cáncer de mama metastásico

VALÈNCIA/MADRID, 25 Ene. (EUROPA PRESS) – El número de nuevos casos de cáncer en la Comunitat Valenciana el pasado año 2018 fue de 28.626, y se produjeron 11.604 fallecimientos por esta causa, según los datos del nuevo Observatorio de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) de 2019.

En el conjunto nacional se diagnosticaron el pasado año 270.636 nuevos casos de cáncer en España, un 8 por ciento más que hace 7 años, fecha en la que detectaron 250.461 nuevos casos.

En el futuro estas cifra irá aumentando proporcionalmente según las estimaciones del informe, así en 2020 se superarán los 279.640 casos, mientras que en 2030 los casos llegarán a los 327.810, y una década después, en el 2040, los casos se aproximarán a los 370.913. De ser así, en poco más de 20 años los nuevos casos de cáncer aumentarán un 37,19 por ciento.

En ambos sexos, el cáncer más frecuente en España el pasado año fue el colorrectal (14% del total), seguido de próstata (12%), de pulmón (10%) y mama (12%), según este estudio que tiene como objetivo dar conocer la realidad del cáncer a nivel nacional, ante la cercanía del Día Mundial contra el Cáncer, el próximo 4 de febrero.

El informe también muestra que la incidencia de cáncer difiere según el sexo. Así, en los hombres es más frecuente que en las mujeres. Se estiman tasas de 555 y 464 casos nuevos por cada 100.000 varones y mujeres, respectivamente. Además, se puede observar que la tasa de nuevos casos sigue un patrón diferente en hombres y mujeres.

Estas diferencias son más importantes a partir de los 50 años, donde el incremento en varones es muy superior. En las mujeres, el cáncer de mama fue el más frecuente (29%), seguido del de colon y recto (13%), pulmón (6%), cuerpo de útero (6%) y ovario (4%); mientras, en los hombres, el cáncer de próstata fue el más frecuente (20%), seguido del de pulmón (13%), colon y recto (15%), vejiga urinaria (9%) y estómago (4%).

Por comunidades autónomas, el informe estima que la CCAA que tienen un mayor número de nuevos casos es Andalucía con 44.521 casos nuevos diagnósticos en 2018, le sigue Cataluña (42.919), Madrid (35.459), la Comunitat Valenciana (28.626), Galicia (18.905), Castilla y León (17.421), País Vasco (14.163), Castilla-La Mancha (11.785), Canarias (11.019), Aragón (8.346), Asturias (7.397), Murcia (7.331), Extremadura (6.615), Baleares (5.670), Navarra (3.822), Cantabria (3.713), La Rioja (1.966) y las ciudades autónomas de Ceuta (354) y Melilla (331).

FALLECIMIENTOS
En términos generales el 53 por ciento de los afectados sigue vivo cinco años después del diagnóstico y pueden considerarse, por tanto, largos supervivientes. Pese a ello, los datos, en este caso de 2018 reflejan un total de 110.753 fallecimientos por cáncer (67.315 hombres y 43.438 en mujeres).

En 7 años, desde 2012, los fallecimientos han aumentado un 3,6 por ciento. Así, el informe cuantifica que en 2020 morirán 117.660 personas por esta causa, mientras que 10 años después fallecerán en España 140.963 personas, mientras que para 2040 se superarán los 168.063 fallecidos. Esto supone que en poco más de 20 años la mortalidad aumentará un 51,7 por ciento.

Nuevamente, teniendo en cuenta los datos del pasado año, la mortalidad varía en función de los tumores como demuestra que el de pulmón, el tercero con más casos, es sin embargo el que más muertes provoca, un total de 22.481, seguido del colorrectal (15.656), páncreas (6.962), mama (6.665), próstata (6.061), hígado (5.270), estómago (5.234), vejiga (4.707), leucemia (3.492) y cerebro (3.189).

En las mujeres, los cánceres con mayor mortalidad son el de mama(15%), seguido de colorrectal (15%), pulmón (11%) y páncreas (7%); mientras que en los hombres, el cáncer de pulmón es el que produce mayor número de defunciones (26%), seguido del de colorrectal (14%), próstata (9%) y vejiga urinaria (6%).

Por comunidades autónomas, según las estimaciones del Observatorio de la AECC, Andalucía con 17.720 fallecidos es la que más muertes registró en 2018, le seguiría Cataluña (17.109), Madrid (13.101)Comunitat Valenciana (11.604), Galicia (8.551), Castilla y León(7.483), País Vasco(6.265), Castilla-La Mancha (4.821), Canarias (4.383), Aragón (3.783), Asturias (3.561), Extremadura (2.917), Murcia (2.906), Baleares( 2.279), Cantabria (1.661), Navarra (1.555), La Rioja(787) y las Comunidades autónomas de Ceuta (144) y Melilla (124).

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Un estudio científico desmonta el mito del ayuno intermitente para adelgazar

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Un estudio científico desmonta el mito del ayuno intermitente para adelgazar-FREEPIK

En un contexto global en el que más de 2.500 millones de personas presentan sobrepeso, según datos de la Organización Mundial de la Salud, cualquier método que prometa adelgazar rápido suele convertirse en tendencia. En la última década, uno de los modelos más populares ha sido el ayuno intermitente, un sistema de alimentación que alterna periodos de ingesta con horas prolongadas sin comer, normalmente de 14 o 16 horas al día.

Durante años, distintos estudios sugirieron que esta práctica podía favorecer la pérdida de grasa corporal, reducir la inflamación e incluso disminuir el riesgo de algunas enfermedades. Su popularidad creció todavía más cuando celebridades y deportistas de élite comenzaron a defender sus beneficios. Sin embargo, una revisión científica reciente cuestiona el entusiasmo generado alrededor de este método.

Qué es el ayuno intermitente y por qué se puso de moda

El ayuno intermitente no es una dieta al uso, sino un patrón de alimentación que establece ventanas horarias para comer y otras para ayunar. Entre los modelos más conocidos están el 16:8 (16 horas sin ingerir alimentos y 8 horas de ingesta) o el ayuno en días alternos.

La popularidad de esta práctica aumentó tras la concesión del Premio Nobel de Medicina en 2016 al investigador japonés Yoshinori Ohsumi por sus estudios sobre la autofagia, un proceso celular por el que el organismo recicla componentes dañados cuando hay escasez de nutrientes. Este hallazgo se interpretó por parte de la opinión pública como una validación científica del ayuno intermitente, aunque el premio no estaba directamente relacionado con su uso como método de adelgazamiento.

A partir de ese momento, el ayuno intermitente se consolidó como una de las estrategias más seguidas para perder peso, tanto en redes sociales como en consultas de nutrición.

Una revisión científica pone en duda sus beneficios para adelgazar

Una revisión publicada por la Cochrane Library, una de las organizaciones más reconocidas en el análisis de evidencia médica, ha evaluado de forma exhaustiva la eficacia del ayuno intermitente para perder peso. El estudio revisó 22 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 1.995 participantes procedentes de América del Norte, Europa, China, Australia y Sudamérica.

Los investigadores analizaron diferentes modalidades de ayuno intermitente: en días alternos, de forma periódica o con distintas ventanas horarias. El seguimiento de los participantes se prolongó hasta doce meses, con el objetivo de comprobar si esta estrategia resultaba más eficaz que las recomendaciones dietéticas convencionales.

La conclusión principal fue clara: no se observaron diferencias clínicamente relevantes en la pérdida de peso entre quienes practicaban ayuno intermitente y quienes seguían una dieta tradicional con restricción calórica. Es decir, pasar largas horas sin comer no acelera el adelgazamiento ni aporta beneficios adicionales significativos frente a otros métodos.

La clave sigue siendo el déficit calórico

Según los autores de la revisión, el factor determinante para perder peso sigue siendo la reducción total de calorías consumidas. El ayuno intermitente puede ayudar a algunas personas a organizar mejor sus comidas y, por tanto, a ingerir menos calorías, pero no tiene un efecto superior por sí mismo.

Luis Garegnani, autor principal del estudio y miembro del Centro Cochrane Asociado del Hospital Italiano de Buenos Aires, señaló que el ayuno intermitente “no parece funcionar mejor que otros enfoques para adultos con sobrepeso u obesidad que buscan adelgazar”. También añadió que, aunque puede ser una opción válida para ciertas personas, la evidencia actual no respalda el entusiasmo que ha generado en redes sociales.

Un enfoque individualizado para perder peso

Los investigadores destacan que no existe un único método eficaz para todo el mundo. El éxito de cualquier estrategia de adelgazamiento depende de factores como el estilo de vida, la adherencia a largo plazo, el estado de salud o las preferencias personales.

Además, la revisión reconoce que aún se necesitan más estudios en poblaciones diversas, especialmente en países de ingresos bajos y medios, para comprender mejor el impacto del ayuno intermitente en distintos contextos. También se propone investigar su influencia en variables como la satisfacción con la dieta, el control de la diabetes o la evolución de otras enfermedades asociadas al sobrepeso.

¿Tiene sentido seguir el ayuno intermitente?

Aunque la evidencia indica que no es más eficaz que otras dietas para perder peso, el ayuno intermitente puede resultar útil para algunas personas si les ayuda a mantener un patrón alimentario ordenado y sostenible. Sin embargo, los expertos insisten en que no se trata de una solución milagro.

El consenso científico actual apunta a que la pérdida de peso depende, sobre todo, de mantener un déficit calórico sostenido, realizar actividad física y adoptar hábitos saludables a largo plazo. En este escenario, el ayuno intermitente puede ser una herramienta más, pero no la clave definitiva para adelgazar.

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