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Las empresas de gran consumo alertan: subir impuestos amenazaría la recuperación

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supermercados abiertos puente de diciembre
Barcelona, 20 oct (EFECOM).- El sector de gran consumo ha advertido de los riesgos para la recuperación económica que conllevaría aumentar la presión fiscal en España, en un contexto marcado por los mayores costes empresariales, una inflación al alza y una capacidad de gasto mermada para una parte de la población.

Éste ha sido uno de los principales mensajes lanzados en el congreso anual que celebra este miércoles la Asociación de Empresas de Gran Consumo (Aecoc), que ha reunido de forma presencial a más de 950 directivos de un sector que agrupa a empresas como Mercadona, Inditex, El Corte Inglés o Coca-Cola, y que de forma conjunta representa un 20 % del producto interior bruto (PIB) y da empleo a 4,5 millones de personas.

Representantes de la patronal y de compañías como Campofrío, Angulas Aguinaga o Frit Ravich han citado las nuevas leyes en materia de envases o la posibilidad de gravar la llamada «comida basura» como ejemplos de políticas que pueden afectar el crecimiento económico.

Además, han reconocido que ya están subiendo los precios de algunos de sus productos o al menos estudian hacerlo en breve ante el encarecimiento de las materias primas, los transportes y el coste de la electricidad.

«Estamos ante un escenario complejo y las medidas de acompañamiento tienen que ser prudentes para no poner palos en las ruedas a la salida de la crisis», ha incidido el presidente de Aecoc, Ignacio González.

El también consejero delegado de Nueva Pescanova ha recordado que los Presupuestos Generales del Estado para 2022 se basan en una hipótesis de crecimiento del PIB del 7 %, una estimación que considera optimista y que espera que se cumpla, ya que si no «se corre el riesgo de que caiga todo lo demás».

La clave a corto plazo, en su opinión, es que aflore el ahorro acumulado -lo ha cifrado en cerca de 55.000 millones de euros- por esa parte de la población que dejó de gastar, no por tener más dificultades económicas o por miedo ante la incertidumbre, sino por haber dejado de viajar y salir a bares y restaurantes.

«Podríamos ser más escuchados como sector porque nuestra intención también es ayudar a la recuperación del país y a salir de la crisis lo antes posible, pero el ahorro es el que es, y si el consumidor percibe que ese dinero irá a impuestos dejará de gastar», ha esgrimido González.

El presidente de Aecoc ha insistido en que la actual coyuntura supone «un desafío» para un sector como el del gran consumo, que opera con márgenes de beneficio «muy ajustados» y se enfrenta a una «tormenta perfecta» con un incremento fuerte de sus costes y un segmento de población con dificultades económicas.

A medio plazo, González ha puesto el acento en «ganar productividad y competitividad», dos aspectos que ha calificado como el «gran talón de Aquiles de la economía española», y para ello ha reclamado flexibilidad laboral, entre otras medidas.

El consejero delegado de Campofrío, Javier Dueñas, ha coincidido en señalar que elevar la presión fiscal supone una medida que va contra el consumo, pese a ser un motor económico, sobre todo «para las familias con una renta más ajustada».

Sobre el incremento de costes, ha admitido que ahora mismo se encuentran analizando si suben el precio de algunas de sus referencias: «Si esto continúa así habrá que afrontarlo, sin duda».

En esta misma línea, la directora general de Frit Ravich (fabricante de patatas fritas, aperitivos y frutos secos), Judith Viader, ha señalado que ya están repercutiendo en sus precios este incremento de los costes.

«Nosotros sí que hemos subido los precios en algunas de nuestras marcas porque lo importante es ser capaces de proteger la estructura financiera» para seguir invirtiendo e innovando», ha defendido el consejero delegado de Angulas Aguinaga, Ignacio Muñoz.

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Qué es el sistema LZB y por qué está bajo sospecha tras el accidente de tren en Toledo

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El mecanismo de seguridad supervisa la velocidad de los convoyes y puede activar el frenado automático, pero todavía no se ha confirmado que fallara en la colisión ferroviaria de Urda.

El accidente ferroviario de Urda, en la provincia de Toledo, ha puesto el foco sobre los sistemas de seguridad que controlan la circulación de los trenes de alta velocidad. Mientras los investigadores trabajan para esclarecer las causas de la colisión entre un tren de Renfe y otro de Iryo, una de las cuestiones que se plantea es si los mecanismos de señalización y frenado automático funcionaron correctamente.

Entre los sistemas que centran la atención está el LZB, un mecanismo de protección ferroviaria que supervisa continuamente la velocidad y transmite información sobre las condiciones de circulación. Su función es ayudar a evitar situaciones peligrosas mediante la vigilancia de la marcha del tren y la intervención automática cuando se incumplen determinadas condiciones de seguridad.

Sin embargo, por el momento no se ha confirmado que el LZB estuviera averiado ni que su funcionamiento tuviera relación directa con el accidente de Toledo. Para determinarlo será necesario analizar los registros de los trenes, las señales recibidas y las órdenes de frenado ejecutadas antes de la colisión.

¿Qué es el sistema LZB de los trenes?

LZB son las siglas del término alemán Linienzugbeeinflussung, que puede traducirse como sistema de control de trenes mediante transmisión continua de información.

Se trata de una tecnología de protección ferroviaria que permite supervisar la circulación y comunicar al tren información relevante sobre las condiciones de la vía, los límites de velocidad y las restricciones que debe respetar.

El sistema combina equipos instalados en la infraestructura ferroviaria con dispositivos a bordo del convoy. En su configuración tradicional, la comunicación se realiza mediante un cable conductor situado a lo largo de la vía y antenas instaladas en el tren.

Gracias a esta información, el sistema puede calcular las condiciones de marcha permitidas y comprobar si el convoy respeta los límites establecidos. Si detecta que el tren supera la velocidad autorizada o incumple las condiciones de frenado, puede ordenar una intervención automática.

Su objetivo es añadir una barrera de seguridad frente a errores humanos, excesos de velocidad y determinadas situaciones de riesgo.

¿Puede el sistema LZB frenar un tren automáticamente?

Sí. Una de sus funciones esenciales es supervisar la velocidad y las condiciones de circulación para intervenir cuando el tren no cumple los parámetros de seguridad establecidos.

El sistema calcula, entre otros factores, la velocidad permitida y la distancia disponible para frenar. Si el conductor no responde de la manera requerida ante una restricción, el mecanismo puede activar el frenado automático.

No obstante, un sistema de protección ferroviaria no puede garantizar que se evite cualquier colisión en todas las circunstancias. Su capacidad para detener un tren depende de factores como la velocidad, la distancia disponible, el estado del convoy y el momento en que se detecta una situación peligrosa.

Por eso, para saber si el LZB podría haber evitado el accidente de Urda, será necesario reconstruir la secuencia exacta de los acontecimientos y comprobar qué información tenía disponible cada tren.

¿Qué ocurre si el LZB deja de funcionar?

La pérdida de un sistema de protección no significa necesariamente que un tren quede sin ninguna medida de seguridad. La circulación debe ajustarse a los procedimientos establecidos para esa situación, que pueden incluir limitaciones de velocidad, comprobaciones adicionales y autorizaciones específicas.

En relación con el accidente de Toledo, algunas informaciones han planteado la posibilidad de que se utilizara un procedimiento alternativo durante una interrupción del sistema. Sin embargo, todavía debe aclararse si se produjo realmente esa circunstancia, qué mecanismo de protección estaba activo y bajo qué condiciones se autorizó la circulación.

El ingeniero de Caminos José María Goicolea Ruigómez ha advertido de que no existe una confirmación concluyente de que el sistema automático fallara.

Por tanto, no puede afirmarse que una avería del LZB provocara el accidente. La investigación deberá determinar si el sistema estaba operativo, si recibió correctamente la información y si las órdenes de protección se ejecutaron como estaba previsto.

El sistema LZB y la seguridad de la alta velocidad en España

El LZB está asociado históricamente a la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, inaugurada en 1992, y ha sido utilizado en la protección de la circulación ferroviaria en España.

En las últimas décadas, la red española también ha incorporado el ERTMS (European Rail Traffic Management System), un sistema europeo diseñado para armonizar la señalización y la supervisión de los trenes entre países.

Ambas tecnologías responden al mismo objetivo general de reforzar la seguridad ferroviaria, pero presentan diferencias en su arquitectura y en la forma de transmitir y gestionar la información.

La tecnología concreta instalada en cada tramo y en cada tren resulta determinante para entender cómo se controla la circulación. Por ello, para esclarecer el accidente de Urda será necesario conocer qué sistemas estaban disponibles en el punto del siniestro y cuáles se encontraban activos en cada convoy.

Qué se sabe y qué falta por investigar sobre el accidente de Toledo

La investigación deberá responder a varias preguntas fundamentales: cómo circulaban los dos trenes antes de la colisión, qué señales recibieron sus sistemas de protección, si existieron restricciones de velocidad y qué órdenes de frenado se emitieron.

También será necesario comprobar si hubo incidencias técnicas, errores operativos o incumplimientos de los procedimientos de seguridad.

Hasta que se conozcan los resultados de las investigaciones, cualquier hipótesis sobre un fallo del LZB debe considerarse provisional. La existencia de un sistema automático de protección no demuestra por sí sola que funcionara mal ni permite atribuirle la responsabilidad del accidente.

El análisis de los registros técnicos y de las actuaciones de los responsables de la circulación será esencial para reconstruir lo ocurrido y determinar si se produjo algún fallo en la cadena de seguridad ferroviaria.

Última hora del accidente de tren en Toledo: al menos 68 muertos y 15 heridos tras el choque entre un AVE y un Iryo

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