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Las familias valencianas gastan 2.500 euros al año en comer fuera de casa

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VALÈNCIA, 5 Ago. – Las familias valencianas gastaron 2.470 euros anuales de media en comer fuera de casa en 2017, un 6,2 por ciento más que el año anterior, cuando la cifra fue de 2.325,35 euros, según un estudio elaborado por Ais Group, empresa especialista en la aplicación de inteligencia artificial a sectores como el marketing.

Por provincias, las familias castellonenses fueron las que más gastaron en comidas fuera del hogar, con 2.550,40 euros de media, un 10,1% más; seguidas de las valencianas, con 2.517,18 euros, un 6,3% más y las de Alicante, con 2.383,53 euros, un 5,1% más.

En el conjunto de España, el gasto medio fue de 2.582 euros, un 7,5% más que el año anterior (2.401). Según el estudio, la tendencia de 2017 confirma un incremento del gasto en esta partida en la mayoría de regiones. El crecimiento más acusado se ha dado en las comunidades de La Rioja y Andalucía donde ronda el 15%.

El informe, basado en los indicadores Habits Big Data construidos por AIS Group, revela que los hogares que más gastaron en comer y cenar fuera son los hogares navarros, que en 2017 gastaron 3.435 eurpos en bares y restaurantes.

Tras ellos aparecen las familias vascas, comenzando por las alavesas que destinaron 3.230, las de Bizkaia (3.135) y las guipuzcoanas (3.055). Madrid es la quinta provincia con mayor gasto en restauración (3.030) y la que cierra el ranking de las que superan los 3.000 anuales de media. Les siguen las familias de Baleares, con algo menos de 2.900 y las de Murcia, que superan ligeramente los 2.800.

Por su parte, las familias que menos gastaron en bares y restaurantes fueron las Canarias. Así, los hogares de Tenerife y Las Palmas destinan entre 1.750 y 1.760 euros de media a comer fuera de casa. Otros de los registros más bajos se dan en Badajoz (1.870), Cáceres (1.905), Cuenca (1.915), Ourense (1.975) y Albacete (1.992).

La tendencia de 2017 confirma un incremento del gasto en esta partida en la mayoría de regiones. El crecimiento más acusado se ha dado en las comunidades de La Rioja y Andalucía donde ronda el 15%, pasando en ambos casos de cifras que rondaban los 2.290 en 2016 a estar entre los 2.625 y los 2.650.

Sigue la región de Murcia, donde el aumento del presupuesto familiar destinado a restauración ha subido un 13,6% superando los 2.810. Tras ella, se sitúan Galicia, Navarra, Asturias, Cataluña y Cantabria, todas ellas con cifras de crecimiento de dos dígitos entre el 10 y el 12,5%.

A nivel de provincias, son Lugo, Jaén, Ourense, Valladolid y Sevilla los lugares donde las familias más han incrementado su gasto en comer fuera de casa entre 2016 y 2017. También hubo provincias donde la media descendió, como Guadalajara, donde gastaron un 12,3% menos, Huesca con un 10,8% menos y Albacete donde este gasto se redujo en un 9%.

Fuente: (EUROPA PRESS)

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ESTUDIO| Extensiones de pelo bajo sospecha: hallan compuestos asociados a cáncer y alteraciones hormonales

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extensiones pelo riesgo salud
Extensiones de pelo bajo sospecha: hallan compuestos asociados a cáncer y alteraciones hormonales-PEXELS ARCHIVO

Un estudio científico ha identificado docenas de sustancias químicas potencialmente peligrosas en extensiones de pelo, incluidos productos elaborados con pelo humano. La investigación, considerada la más completa hasta la fecha en este tipo de productos de belleza, pone el foco en los posibles riesgos para la salud asociados al uso prolongado de extensiones, una industria que, según los autores, cuenta con una regulación limitada en muchos países.

El trabajo ha sido realizado por el Silent Spring Institute (Estados Unidos) y publicado en la revista Environment & Health de la American Chemical Society. Sus conclusiones llegan en un contexto de creciente preocupación por los efectos que ciertos productos capilares pueden tener en el organismo.

Un análisis exhaustivo de extensiones sintéticas y de cabello humano

Para elaborar el estudio, el equipo investigador analizó 43 productos populares de extensiones de cabello adquiridos tanto en tiendas físicas como en plataformas online. Las muestras incluían extensiones de fibras sintéticas y de origen biológico, como cabello humano, seda o fibras vegetales.

Las extensiones se clasificaron según su composición y características:

  • Fibras sintéticas (principalmente polímeros plásticos).

  • Fibras de origen biológico, incluido cabello humano.

  • Productos resistentes al calor, ignífugos o impermeables.

  • Extensiones etiquetadas como “ecológicas” o “no tóxicas”.

En total, 19 de las muestras sintéticas indicaban ser ignífugas, tres eran resistentes al agua, nueve resistentes al calor y varias se promocionaban como libres de PVC o no tóxicas.

Más de 900 compuestos detectados en las muestras

Los investigadores utilizaron una técnica de análisis no dirigido que permite detectar una amplia variedad de compuestos, incluso aquellos que no suelen buscarse en productos cosméticos. A través de cromatografía de gases bidimensional y espectrometría de masas de alta resolución, identificaron más de 900 firmas químicas en las muestras analizadas.

Posteriormente, mediante herramientas de aprendizaje automático, se compararon esas firmas con bases de datos químicas. El resultado fue la identificación de 169 sustancias químicas pertenecientes a nueve clases estructurales principales.

Sustancias relacionadas con cáncer y alteraciones hormonales

El estudio detectó en las extensiones de cabello diversas sustancias asociadas a riesgos para la salud, entre ellas:

  • Retardantes de llama.

  • Ftalatos.

  • Pesticidas.

  • Estireno.

  • Tetracloroetano.

  • Compuestos organoestánnicos.

Algunas de estas sustancias se han relacionado en investigaciones previas con cáncer, alteraciones hormonales, problemas de desarrollo y efectos en el sistema inmunitario.

Los resultados indican que todas las muestras, salvo dos, contenían sustancias potencialmente peligrosas, incluso aquellas etiquetadas como “no tóxicas”. Además, 48 de los compuestos detectados figuran en listas de sustancias peligrosas reconocidas internacionalmente, y 12 aparecen en la Proposición 65 de California, que advierte sobre químicos relacionados con cáncer o daños reproductivos.

También se hallaron 17 sustancias vinculadas al cáncer de mama en 36 de las muestras, algunas con capacidad de alterar el sistema hormonal.

Compuestos organoestánnicos y niveles por encima de lo recomendado

El estudio destaca la presencia de compuestos organoestánnicos en cerca del 10% de las muestras. En algunos casos, se detectaron concentraciones superiores a los niveles considerados seguros en la Unión Europea, donde este tipo de sustancias está regulado.

Estos compuestos se emplean habitualmente como estabilizadores térmicos en materiales plásticos y se han asociado a irritaciones cutáneas, una de las quejas más frecuentes entre usuarios de extensiones. También se han relacionado con alteraciones hormonales y riesgos de cáncer.

Por qué pueden suponer un riesgo para la salud

Las extensiones de cabello suelen tratarse con productos químicos para hacerlas más resistentes al calor, al fuego o a la humedad. Sin embargo, según los investigadores, las empresas rara vez detallan qué sustancias se utilizan en estos procesos.

El hecho de que las extensiones estén en contacto directo con el cuero cabelludo y el cuello aumenta la exposición potencial. Además, al aplicar calor para peinarlas o moldearlas, algunos compuestos podrían liberarse al aire y ser inhalados.

Los autores del estudio subrayan que todavía se necesita más investigación para comprender el impacto real de esta exposición, pero consideran necesario mejorar la transparencia y la regulación de estos productos.

Un mercado en crecimiento con escasa regulación

El mercado mundial de extensiones de cabello sigue creciendo y se prevé que supere los 14.000 millones de dólares en 2028. Este auge ha incrementado la preocupación por la seguridad de los productos, especialmente ante la falta de información clara sobre su composición.

Los investigadores consideran urgente reforzar la supervisión de esta industria y fomentar el desarrollo de productos más seguros. También sugieren que los consumidores deberían contar con advertencias más claras sobre la presencia de determinadas sustancias químicas.

La necesidad de más transparencia en los productos capilares

El estudio pone de relieve la importancia de que las marcas informen sobre los compuestos utilizados en la fabricación de extensiones. Según los autores, los consumidores deberían poder tomar decisiones informadas sobre los productos que utilizan de forma habitual.

Aunque la investigación se ha centrado en el mercado estadounidense, sus conclusiones tienen implicaciones globales, dado el carácter internacional de la industria de la belleza.

Los expertos insisten en que el objetivo no es alarmar, sino promover una mayor transparencia y regulación para garantizar la seguridad de quienes utilizan extensiones de cabello de forma regular.

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