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Las personas sin hogar, olvidadas en la estrategia de vacunación

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Aumenta un 32% el número de personas que viven sin techo en la ciudad de Valencia
EFE/Marta Pérez/Archivo

Madrid, 13 abr (EFE).- La organización Hogar Sí ha alertado de que las personas sin hogar no aparecen entre los grupos de la estrategia de vacunación por la covid, a pesar de que se trata de personas con especial vulnerabilidad y con más posibilidades de necesitar cuidados intensivos y de morir a causa del virus.

En una carta enviada a la ministra de Sanidad, Carolina Darias, y a los consejeros de las comunidades autónomas, la entidad de iniciativa social expresa su preocupación «por la falta de concreción y descoordinación en la vacunación de las personas sin hogar».

En la actualidad, en la estrategia de vacunación frente a la covid en España no existe ninguna mención a las personas en situación de sinhogarismo, señala la entidad, que advierte de que «la falta de criterios claros está produciendo que las comunidades autónomas estén tomando decisiones distintas y generando asimetrías entre ellas».

Hogar Sí propone incluir a las personas en situación de sinhogarismo como grupo prioritario y establecer acuerdos de colaboración entre los servicios que utilizan estas personas, las administraciones implicadas y las entidades del tercer sector que trabajan directamente con este grupo de población.

Solicita al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud que fije «una actuación coherente en todo el territorio y siente las bases para la coordinación entre los departamentos de sanidad y servicios sociales».

Otra de las propuestas es que se destinen las vacunas de una sola dosis a las personas en situación de sinhogarismo porque -recuerda- hay un importante porcentaje viviendo en la calle de forma permanente.

Destaca que, según una investigación realizada en Canadá, las personas en situación de sinhogarismo tienen más posibilidades de contagiarse, diez veces más posibilidades de necesitar cuidados intensivos y cinco veces más de morir por coronavirus.

Además, para estas personas es más complicado que se garantice su derecho a la salud: el 20 % de ellas carece de tarjeta sanitaria y sufren más enfermedades graves.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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