Los Ángeles (EE.UU.), (EFE).- LeBron James se convirtió este martes en el máximo anotador de la historia de la NBAal superar la legendaria marca de Kareem Abdul-Jabbar.
LeBron necesitaba 36 puntos para batir el récord de 38.387 puntos de Abdul-Jabbar y los consiguió en el partido que disputaron los Lakers en Los Ángeles frente a los Oklahoma City Thunder.
LeBron James
De 38 años y con un nivel extraordinario en su vigésima temporada en la liga, LeBron sumó así un hito más a una carrera excepcional que incluye cuatro títulos de la NBA (2012, 2013, 2016, 2020) y cuatro MVP de la temporada regular (2009, 2010, 2012 y 2013).
Una canasta en «fade-away» al final del tercer cuarto le dio el récord y LeBron lo celebró con los brazos en alto y en medio de la euforia de los fans de los Lakers.
Abdul-Jabbar estuvo presente en el partido de los Lakers para ver en persona cómo LeBron le arrebataba el récord, le felicitó y consideró que la estrella de Los Ángeles Lakers «tiene esa esencia indefinible que llamamos liderazgo».
LeBron, por su parte, aseguró tras el encuentro que se ve con ganas y con fuerzas para seguir compitiendo al máximo nivel.
También el presidente de EE.UU., Joe Biden, se unió a las felicitaciones a James, así como otros jugadores y exjugadores de la NBA de la talla de Magic Johnson, Stephen Curry, Dirk Nowitzki, Kevin Durant o Manu Ginóbili, entre otros.
De Cleveland a Miami
Ambición, longevidad y espíritu competitivo. Esas tres cualidades (elevadas a la enésima potencia) han modelado la carrera de LeBron Raymone James (Akron, EE.UU., 1984).
Desde su etapa en el instituto St. Vincent-St. Mary High School ya circulaban rumores por los corrillos de la NBA sobre un chico de Ohio con unas cualidades excepcionales y un físico privilegiado que amenazaba con hacer temblar el mundo del baloncesto.
Una inolvidable portada de la revista Sports Illustrated en 2002 alimentó aún más las expectativas con un titular que le ha acompañado toda su trayectoria: «El elegido».
LeBron se saltó la etapa universitaria y se lanzó de cabeza a la NBA, donde fue elegido en el número del draft de 2003 por los Cleveland Cavaliers.
El regreso a casa
Tal vez el giro que mejor explica el legado deportivo de LeBron sea su vuelta en 2014 a casa, a Cleveland, después de que en su salida a Miami fuera tildado de traidor.
Tenía una misión entre ceja y ceja: darle a los Cavaliers su primer título de la NBA.
Pero delante apareció un rival formidable: los Golden State Warriors de Stephen Curry, Klay Thompson, Draymond Green -y Kevin Durant durante unos años-.
Golden State se llevó tres de ellas, pero LeBron consiguió su objetivo en la de 2016 con un impresionante séptimo partido fuera de casa -y un taponazo a Andre Iguodala en el desenlace- que pasó a la historia de la liga (los Cavaliers remontaron un 3-1 en contra).
Incansable competidor
El alero de Los Ángeles Lakers, LeBron James, corre por la cancha durante la primera mitad del partido de baloncesto de la NBA. EFE/ALLISON CENA
Con 38 años y en su vigésima temporada en la liga, LeBron sigue desafiando el paso del tiempo y está promediando en los Lakers unos fabulosos 30 puntos, 8,5 rebotes y 7,1 asistencias por encuentro.
Como comparación y también como prueba de su extrema longevidad -presta muchísima atención al cuidado de su cuerpo-, las estadísticas de toda su carrera son de 27,2 puntos, 7,5 rebotes y 7,3 asistencias.
Además de su corona como máximo anotador, LeBron es también el cuarto jugador con más asistencias en la historia de la NBA pese a no ser un base y el trigesimosegundo con más rebotes aunque no es un pívot.
A lo largo de su carrera ha mostrado un espíritu competitivo feroz que también le llevó a ganar dos medallas de oro olímpicas (Pekín 2008, Londres 2012).
Incluso en los amistosos va a morder, tanto que en los últimos cinco partidos del All-Star, los cinco primeros desde que se eliminó el formato Este-Oeste, el equipo capitaneado por LeBron ha ganado el partido de las estrellas.
El Valencia CF no logra cambiar el rumbo de la temporada y tuvo que conformarse con un empate 1-1 ante el Elche CF en el Camp de Mestalla, en el partido correspondiente a la jornada 19 de LaLiga EA Sports 2025-26. Un punto que sabe a poco, que no saca al equipo del descenso y que confirma que la crisis deportiva sigue muy presente en el conjunto valencianista.
Pepelu, desde el punto de penalti en el tramo final, evitó una derrota que habría sido un golpe todavía más duro para un Valencia atenazado por la presión y por su incapacidad para transformar el dominio y las ocasiones en victorias.
Un inicio intenso marcado por la urgencia
El partido arrancó con un Valencia consciente de lo que había en juego. A los cuatro minutos, Luis Rioja tuvo la primera ocasión clara tras robar un balón en la salida del exvalencianista Víctor Chust, pero su vaselina se marchó desviada. Poco después, el propio Rioja volvió a generar peligro tras un contragolpe iniciado por André Almeida, aunque su disparo tampoco encontró portería.
La tensión se palpaba en Mestalla, dentro y fuera del campo. El ambiente ya venía caldeado por las protestas previas y se trasladó al césped con un juego precipitado, cargado de imprecisiones y decisiones forzadas.
La lesión de Thierry y más ocasiones sin premio
El primer contratiempo serio llegó pronto. Thierry Correia tuvo que abandonar el terreno de juego por lesión muscular, dejando su lugar a Foulquier, que fue recibido con murmullos por parte de la grada. Pese a todo, el Valencia siguió insistiendo.
Llegaron centros laterales, saques de esquina y remates sin la precisión necesaria. Diego López, Beltrán y el propio Pepelu lo intentaron, mientras que Dituro, portero del Elche, también cometió algún error en la salida de balón que los locales no supieron castigar.
La ocasión más clara de la primera mitad llegó justo antes del descanso, cuando Almeida, tras un mal despeje de la zaga ilicitana, se encontró con un balón franco en el área, pero su disparo se marchó fuera, desatando los pitos de Mestalla.
Una segunda parte que empeoró el escenario
Tras el paso por vestuarios, el Valencia perdió colmillo. El ritmo decayó y el Elche se sintió cómodo, bien ordenado atrás y esperando su oportunidad. Solo Pepelu probó fortuna con un disparo lejano que rozó el larguero.
Carlos Corberán movió el banquillo dando entrada a Sadiq y Danjuma, buscando un cambio de dinámica. Sin embargo, el equipo siguió sin fluidez ni claridad en los metros finales.
El golpe del Elche y otro error que penaliza
En el minuto 76 llegó el jarro de agua fría. Un error en la salida de balón de Tárrega permitió a Diang armar un disparo desde fuera del área que se coló lejos del alcance de Dimitrievski. El 0-1 reflejaba, una vez más, la fragilidad mental y defensiva de un Valencia al que cualquier fallo le cuesta puntos.
Con Mestalla sumido en el desánimo, Corberán quemó sus naves con la entrada de Javi Guerra y Ramazani, más por necesidad que por convicción.
El penalti de Pepelu evita una derrota mayor
Cuando el partido parecía sentenciado, apareció un pequeño golpe de fortuna. En una falta cercana al área, una jugada ensayada entre Rioja y Pepelu terminó con un disparo del centrocampista que impactó en la mano de un defensa del Elche. Penalti claro, que el propio Pepelu transformó en el 1-1 en el minuto 87.
El gol encendió por momentos a Mestalla. Ramazani tuvo el segundo, Foulquier puso un pase peligroso y hasta Tárrega lo intentó de cabeza, pero el empuje fue más emocional que futbolístico. El tanto de la victoria no llegó.
Un punto que no cambia nada y una situación cada vez más preocupante
El empate deja al Elche con un punto valioso en su lucha por la permanencia y al Valencia con la sensación de haber perdido otra final en casa. El conjunto blanquinegro cierra la primera vuelta en puestos de descenso, sin haber sido capaz de construir una mínima racha positiva en Mestalla.
La falta de gol, los errores individuales, la ansiedad colectiva y un ambiente cada vez más crispado dibujan un escenario muy delicado. El calendario no espera y cada jornada sin victoria agrava una situación que empieza a parecer estructural más que puntual.
Tras este nuevo tropiezo liguero, el Valencia CF afrontará los octavos de final de la Copa del Rey ante el Burgos CF, el jueves 15 de enero a las 21:00 horas en El Plantío. Un partido que aparece casi como un respiro emocional… aunque la prioridad real sigue siendo una Liga que se está convirtiendo en una carrera cuesta arriba para un Valencia que no encuentra el camino.
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