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Salud y Bienestar

Los discapacitados con patologías crónicas piden prioridad en la vacunación

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(EFE).- Representantes del colectivo de personas con discapacidad física y orgánica con patologías crónicas han reclamado ante la Conselleria de Sanidad que se priorice su vacunación contra el coronavirus porque, aseguran, son «los grandes olvidados» en la Estrategia de vacunación frente a la covid-19.

Miembros de la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (Cocemfe) en Valencia se han concentrado este miércoles ante la sede de Sanidad para pedir que se eleve esta reclamación al Consejo Interterritorial de Sanidad.

Ezequiel Ruiz, uno de los coordinadores de la Comisión de Sanidad de Cocemfe Valencia, ha explicado que a partir del 26 de junio, cuando ya se dejen de llevar las mascarillas en la calle van a estar «mucho más en riesgo que nunca».

Según Ruiz, desde el principio de la campaña de vacunación han hecho esta reclamación a la Conselleria de Sanidad pero esta «no ha sabido defender los derechos de la personas con discapacidad con patologías crónicas en el Consejo Interterritorial».

Cocemfe Valencia está constituida por 41 asociaciones de 18 patologías diferentes, con una representación de 9.600 personas con discapacidad física y orgánica en toda la provincia de Valencia, según fuentes de la entidad, que indican que en 2008 impulsaron la Comisión de Sanidad.

Durante la concentración han mostrado su rechazo a que la Comisión de Salud Pública no haya incorporado en la Estrategia de Vacunación covid-19 a personas con discapacidad física y orgánica con patologías crónicas que presentan mayor riesgo de contagio.

«Podemos desarrollar una covid-19 grave, viendo agravada nuestra condición o pudiendo elevarse el riesgo de mortalidad», señalan desde la entidad.

Consideran que retrasar su protección «es incomprensible y denota una falta de humanidad y ética hacia nuestro colectivo reprochable. Lo único que hemos recibido es la más absoluta indiferencia».

Afirman que viven una «doble pandemia» porque la situación de la asistencia sanitaria ha generado un empeoramiento en su estado de salud, e insisten en el mayor riesgo de complicaciones graves e incluso de fallecimiento si se infectaran.

Según afirman, esto «sí se ha tenido en cuenta en la estrategia de vacunación de otros países europeos, como Francia, Italia, Portugal y Reino Unido. La ciencia y el sentido común no parecen ser suficientes».

Subrayan que el Centro Europeo de Control de Enfermedades publicó el porcentaje de hospitalizaciones, ingresos en UCI y de muertes en la población europea infectada por COVID y las personas inmunodeprimidas, con diabetes y quienes padecen tuberculosis, estaban en el grupo de las más afectadas.

Respecto a los fallecidos, los valores más altos se encontraban entre los enfermos renales, las personas hipertensas y los enfermos con problemas neurológicos.

Según afirman, personas con enfermedades neurológicas, ELA, enfermedades metabólicas, respiratorias, diabetes, cardiopatías, esclerosis múltiple, dolencias reumatológicas, artritis, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa y coagulopatías, «en caso de contagio tienen un mayor riesgo, sí o sí, de complicación y muerte».

«Tener estas patologías nos hace ser más vulnerables frente a la covid-19 y en estos momentos el Gobierno valenciano y Nacional no nos está garantizando la protección suficiente», denuncian.

Añaden que sienten «un enorme rechazo y malestar porque es evidente que no se contempla ninguna estrategia hacia los pacientes crónicos con patologías de alto riesgo».

La edad, afirman, «no es el único factor de fragilidad, la situación clínica de las personas nos puede hacer más vulnerables, y por tanto deberían priorizarnos en la vacunación».

«Reclamamos a las instituciones que revisen la evidencia científica, escuchen a las sociedades médicas-científicas y a las personas con discapacidad física y orgánica y prioricen nuestra vacunación atendiendo al artículo 43 de la Constitución Española, donde se reconoce el derecho a la protección de la salud de los españoles», aseveran.

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Salud y Bienestar

Los expertos alertan: dejar los fármacos como el Ozempic hace que el peso vuelva en menos de dos años

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dejar Ozempic
Detener el uso de semaglutida revierte los efectos beneficiosos que tiene sobre el corazón. / Freepik

Los fármacos contra la obesidad basados en semaglutida se han popularizado en los últimos años por su eficacia para perder peso. Muchos los conocen por sus nombres comerciales, como Ozempic, Wegovy o Rybelsus. Estos medicamentos actúan ralentizando la digestión, aumentando la sensación de saciedad y estimulando la producción de insulina, lo que facilita la pérdida de peso en personas con obesidad.

Sin embargo, interrumpir el tratamiento sin un cambio sostenido en la dieta y el estilo de vida puede tener efectos contraproducentes, según revela un amplio estudio publicado en The British Medical Journal.

Recuperación del peso y empeoramiento de los marcadores cardiacos

El análisis concluye que abandonar estos fármacos revierte gran parte de los beneficios obtenidos, tanto en el control del peso como en los principales marcadores de riesgo cardiovascular, como el colesterol y la presión arterial.

Los investigadores observaron que, tras suspender la medicación, los pacientes recuperaban el peso perdido a un ritmo medio de 0,4 kilos al mes, lo que equivale a casi medio kilo mensual. Además, tanto el peso corporal como los marcadores cardiacos volvían a los niveles previos al tratamiento en menos de dos años.

Uno de los datos más relevantes es que la recuperación del peso era cuatro veces más rápida, independientemente de la cantidad de kilos perdidos durante el uso del fármaco.

Los medicamentos no bastan para el control del peso a largo plazo

“A pesar de su éxito inicial, estos fármacos por sí solos no son suficientes para controlar el peso a largo plazo”, advierten los autores del estudio. El trabajo subraya que el tratamiento farmacológico debe ir acompañado de intervenciones conductuales, como cambios en la alimentación, aumento de la actividad física y apoyo psicológico.

El estudio también compara la evolución de los pacientes que abandonan la medicación con aquellos que siguen programas de control de peso basados en el comportamiento, constatando que estos últimos mantienen mejor los resultados a largo plazo.

La mitad de los pacientes abandona el tratamiento en un año

Para llegar a estas conclusiones, un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford analizó registros clínicos, estudios científicos y bases de datos que comparaban medicamentos autorizados para la pérdida de peso con intervenciones no farmacológicas.

En total, se incluyeron 37 estudios publicados hasta febrero de 2025, con la participación de 9.341 personas. La duración media de los tratamientos fue de 39 semanas, mientras que el seguimiento posterior alcanzó una media de 32 semanas.

Uno de los hallazgos más preocupantes es que aproximadamente la mitad de las personas con obesidad abandona este tipo de tratamientos farmacológicos en el plazo de un año, lo que hace fundamental comprender qué ocurre tras su suspensión.

Advertencia sobre el uso a corto plazo de los fármacos adelgazantes

Los autores del estudio lanzan un mensaje claro: utilizar estos medicamentos solo a corto plazo no es una solución eficaz ni sostenible. En sus conclusiones, destacan la necesidad de:

  • Investigar estrategias rentables para el control del peso a largo plazo

  • Reforzar la prevención primaria de la obesidad

  • Integrar los fármacos dentro de programas completos de salud y hábitos

No obstante, también reconocen ciertas limitaciones en su investigación. Solo ocho de los estudios analizados evaluaron específicamente los nuevos fármacos agonistas del receptor GLP-1, el periodo máximo de seguimiento tras suspender el tratamiento fue de 12 meses y pocos trabajos presentaban un bajo riesgo de sesgo.

Un reto sanitario más allá del medicamento

Este estudio refuerza la idea de que la obesidad es una enfermedad crónica y compleja, que requiere un abordaje integral. Aunque los fármacos como la semaglutida suponen un avance importante, los expertos coinciden en que sin cambios estructurales en el estilo de vida, la recuperación del peso es muy probable.

La investigación, publicada en The British Medical Journal en 2025 por Sam West y colaboradores, aporta evidencia sólida para replantear el uso de estos tratamientos y para recordar que la salud cardiovascular y el control del peso dependen de estrategias mantenidas en el tiempo, no solo de soluciones rápidas.

Referencia:

West, Sam et al. Weight regain after cessation of medication for weight management: systematic review and meta-analysis. The British Medical Journal. 2025

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.

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