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Los hogares valencianos, por encima de la media europea de conexión a Internet

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València, 7 jul (EFE).- El 96 por ciento de los hogares valencianos tiene conexión a Internet, lo que sitúa a la Comunitat Valenciana 4,9 puntos por encima de la cifra media de hogares europeos con conexión de banda ancha fija.

Asimismo, durante el pasado año el 80 % de los habitantes de la Comunitat Valenciana hizo videollamadas o llamadas a través de internet, lo que supone un incremento de 21,8 puntos respecto al ejercicio anterior.

Estas son algunas de las principales conclusiones del análisis que realiza el Informe de la Sociedad Digital en España sobre la sociedad valenciana y sus hábitos de consumo y conexión a la red.

Este informe, editado por Fundación Telefónica, recoge también los indicadores más relevantes respecto al comportamiento de las empresas y las administraciones públicas valencianas, según informa este miércoles la entidad.

Los valencianos han incrementado durante 2020 el tiempo que dedican a actividades digitales. De hecho, el porcentaje de población que usa internet a diario ha crecido seis puntos durante el último año, alcanzando el 81,5 %.

El incremento del uso de internet se ha apreciado entre las personas de más edad, que han aprovechado su conexión para mantener el contacto con sus familiares y amigos durante las etapas de aislamiento y acceder a contenidos de ocio y entretenimiento.

Una de las actividades que más creció en 2020 fue el uso de internet para realizar consultas vinculadas con la salud. En este sentido, el 68,4 % de los internautas valencianos usó su conexión para informarse sobre estos temas, 7,7 puntos más.

Los contenidos digitales se han convertido en el centro de nuestra actividad de ocio en 2020 e Internet se ha consolidado como la principal vía de entrada a un universo amplio de contenidos, según las fuentes.

Las dos principales actividades realizadas en la red están vinculadas al consumo de contenidos digitales de ocio destacando, en el caso de la sociedad valenciana, el consumo de música, programas de radio o «podcast» en línea, con un 69,4 %.

Asimismo, el informe señala que, tras cuatro años de estabilidad, se ha producido un incremento interanual del 20 % en el tráfico de voz, alcanzando el pico el 13 de marzo de 2020, día de inicio del confinamiento.

En este sentido, España ha sido capaz de soportar este tráfico porque lleva años invirtiendo en lo que ahora es la red de fibra más extensa de Europa, y una de las más avanzadas de comunicaciones móviles, destacando que a finales del 2020 el 79 % de la población de la Comunitat ya disponía de tecnología 5G de Movistar.

Las habilidades digitales de los valencianos se han visto reforzadas en 2020 y los centros de enseñanza, tanto públicos como privados, «han dado un paso de gigante en este campo tanto en tecnología como en contenidos».

Gracias a ello, el 32 % de los usuarios de internet valencianos accedió a formación por internet durante 2020, registrando un incremento de 15 puntos respecto a 2019.

Además, el 33,3 % de los valencianos utiliza material de aprendizaje disponible en internet, 10,1 puntos más que el año anterior.

Por otra parte, casi una tercera parte del tejido productivo valenciano hace uso de algún tipo de servicios en la nube y el teletrabajo «ha venido para quedarse y se han automatizado algunos procesos corporativos», indican las fuentes.

Cuando se desató la crisis sanitaria, el porcentaje de trabajadores impulsado a teletrabajar pasó del 5 % al 34 % de un día para otro y, a pesar de lo inesperado, solo un 23,8 % de los usuarios del teletrabajo declaró haber experimentado alguna dificultad al realizar una labor desde casa.

En este sentido, el 66 % de las empresas españolas opina que el trabajo en remoto ha mejorado la productividad corporativa.

Respecto a la utilización de las redes sociales, el porcentaje de empresas valencianas que las usan ha crecido en 18 puntos, alcanzando el 65,2 %.

Sobre las tecnologías, según destaca el informe, en 2020 han crecido la IoT (internet de las cosas), en el ámbito de la empresa, y la robótica en el industrial.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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