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Los peligros de llevar calzoncillos debajo del bañador

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Los peligros de llevar calzoncillos debajo del bañador
EFE/Kai Försterling/Archivo

Es una de las últimas modas que se ha extendido entre adolescentes y jóvenes. Cada vez es más frecuente verlos en la playas y piscinas con los calzoncillos asomando por debajo del bañador.

Una ‘moda’ que puede ser peligrosa como ha señalado Héctor Castiñeira, conocido en las redes sociales como ‘Enfermera Saturada’ en el espacio ‘Espejo Público’.

«Hombres de España, tenemos que abordar de una vez el tema de llevar el calzoncillo debajo del bañador. Yo digo NO».

Los peligros de llevar calzoncillos debajo del bañador

Se refiere ‘Enfermera Saturada’ a que de nuevo vuelve a verse los lugares de baño a españoles a adolescentes y jóvenes que debajo del bañador llevan puesto un calzoncillo.

«Independientemente de que te guste más o menos», desde el punto de vista de la salud «no es nada bueno» y añade: «Al final ese bóxer de algodón se va a empapar de agua dulce o salada dependiendo de dónde te bañes y eso va a tardar un montón en secar. Lo que va a ocurrir es que va a aumentar un montón el riesgo de infección por hongos y bacterias«.

Además, ‘Enfermera Saturada’ apunta a que, «va a hacer que aumente la temperatura escrotal con lo cual la calidad del esperma va a bajar y, encima, incluso como se meta arena debajo de ese bóxer van a aparecer rozaduras«.

Por eso mismo, para aquellos que los usan para evitar roces, el sanitario ha querido darles una solución: “Mustela crema bálsamo, la que se le pone a los niños con el cambio de pañal. Te la das antes de bajar a la playa (en plan preventivo) y al volver de la playa después de quitarte la salitre y las arenas. Va de maravilla”, señala el enfermero.

Llevar calzoncillos debajo del bañador es una práctica común para muchos, especialmente en situaciones donde no se espera un cambio rápido de ropa. Sin embargo, esta costumbre puede tener varios riesgos para la salud y el confort. A continuación, se detallan algunos de los peligros más importantes:

1. Infecciones y Hongos

El uso de calzoncillos debajo del bañador puede aumentar el riesgo de infecciones y hongos. El material de los calzoncillos no está diseñado para secarse rápidamente, lo que puede crear un ambiente húmedo y cálido. Esta condición es ideal para el crecimiento de bacterias y hongos, como la tiña inguinal y la candidiasis.

2. Irritación de la Piel

Los calzoncillos, al no estar diseñados para ser usados en el agua, pueden causar irritación y rozaduras en la piel. El constante contacto con el agua, especialmente salada o clorada, puede hacer que el tejido se vuelva áspero y cause fricciones incómodas. Esto puede resultar en erupciones cutáneas o dermatitis.

3. Problemas de Higiene

Los calzoncillos pueden retener residuos de sudor, orina y otras sustancias, lo que puede generar malos olores y problemas de higiene. Al estar mojados y en contacto con la piel durante periodos prolongados, estos residuos pueden contribuir a la proliferación de bacterias.

4. Reducción del Rendimiento en el Agua

Los calzoncillos debajo del bañador pueden añadir resistencia al agua, afectando el rendimiento de nadadores y surfistas. La ropa interior mojada puede crear un arrastre innecesario, dificultando los movimientos y reduciendo la velocidad en el agua.

5. Incomodidad General

La acumulación de agua en los calzoncillos puede hacer que se sientan pesados e incómodos. Además, los materiales de la ropa interior no están diseñados para proporcionar el mismo nivel de confort y soporte que los bañadores, lo que puede resultar en una experiencia menos agradable durante actividades acuáticas.

Consejos para Evitar Problemas

  • Usar bañadores con soporte incorporado: Muchos bañadores tienen forros de malla que proporcionan soporte y comodidad, eliminando la necesidad de usar calzoncillos.
  • Cambiarse rápidamente: Si es necesario usar calzoncillos debajo del bañador, trate de cambiarlos por ropa seca lo antes posible después de salir del agua.
  • Optar por materiales de secado rápido: Si decide usar ropa interior debajo del bañador, elija materiales diseñados para deportes acuáticos, que se sequen rápidamente y reduzcan la posibilidad de irritaciones.

En resumen, aunque puede parecer inofensivo, llevar calzoncillos debajo del bañador puede acarrear varios riesgos para la salud y el confort. Considerar las alternativas adecuadas puede ayudar a evitar estos problemas y disfrutar de las actividades acuáticas de manera más segura y cómoda.

 

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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