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Magüi Mira: «Gozar es el antídoto más grande que tenemos los seres humanos frente al horror»

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Magüi Mira
La actriz y directora teatral Magüi Mira posa durante la entrevista con EFE. EFE/Mariscal

València, 11 feb (OFFICIAL PRESS-EFE).- La actriz y directora teatral Magüi Mira defiende que «gozar» es el antídoto más grande que tenemos los seres humanos frente al horror, y en los textos que lleva a los escenarios busca historias que la «muevan», que la motiven, porque, según señala a EFE, «la ficción es sanadora si nos lleva al goce».

Ese es el espíritu que ha impregnado la trayectoria vital y profesional de Mira (València, 1944), que compagina en estos momentos la gira de su espectáculo «Salomé», su presencia en los escenarios con «Magüi Mira Molly Bloom» y el rodaje de una película con Rodrigo Sopeña.

La actriz y directora valenciana presenta este martes (y hasta el domingo 18 de febrero) en el Teatro Olympia de València su obra «Salomé», producción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida junto con Pentación Espectáculos, de gira por España tras cosechar grandes éxitos de crítica y público.

La obra, protagonizada por Belén Rueda junto a Luisa Martín, Juan Fernández, Pablo Puyol y Sergio Mur, pone el foco en el poder, las guerras, el amor, el deseo y la represión de la mujer, con una particular puesta en escena, música original de Marc Álvarez, una cuidada iluminación de Jose Manuel Guerra y un espectacular vestuario de Helena Sanchis.

Mira señala, en una conversación con EFE, que ha querido mostrar con esta versión «una historia que no estaba contada», la de una mujer que traspasó los límites que su tiempo marcaba férreamente para ese «capital erótico que tenemos las hembras», demonizadas a lo largo de la historia como «mujeres fatales».

La obra pone también al público frente a «una realidad que pasó a principios del siglo I de nuestra era y que se sigue repitiendo», la de un pueblo sometido a otro por una conquista feroz.

El grito desgarrador de Salomé

Salomé es también para la directora de escena «un grito desgarrador pidiendo libertad». Considera que su particular visión del texto bíblico «suma» y habla, desde su condición de hembra, de la jaula que las mujeres en ese momento tenían que romper.

«Salomé está metida en una cárcel de oro, en un palacio en el que reinan esos reyes puestos a dedo por los romanos, de una manera cruel», señala.

También es una historia «brutal de ayer y hoy», ya que seguimos yendo «de guerra en guerra», exactamente igual que hace dos milenios, y que podría extrapolarse a la situación que se vive actualmente en Israel y Palestina o en Ucrania. «Una invasión salvaje de cuerpos y tierras», lamenta.

Mira vuelve a contar, después de su trabajo en «Penélope», con Belén Rueda para su Salomé. De la actriz destaca que es «uno de los regalos» que le ha hecho la vida y gracias a ella, asegura, aprende y es «mejor directora».

«Si encuentro una historia que pueda contar, entro en ella con toda mi energía «, señala, pero para convertirla en realidad necesita un productor que la apoye, como Jesús Cimarro en esta Salomé, y un reparto y un equipo artístico que la defiendan con inteligencia y pasión. Cuando consigue esa simbiosis «lo que ocurre en el escenario se convierte en Arte Escénico», en mayúsculas.

Mira ha llevado de nuevo, 44 años después, su Molly Bloom -personaje de la novela de James Joyce- al escenario. Pero hoy con más «ironía, amor y dolor», por una mayor conciencia, que le han dado los años, de «lo que significa ser mujer». «El país es otro, yo soy otra mujer, he vivido un poquito más», bromea.

De su larga experiencia en el arte escénico, que le ha valido numerosos reconocimientos -entre ellos la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, el Premio Valle Inclán y la Medalla al Merit Cultural de la Generalitat Valenciana-, agradece como actriz el poder de la presencia del público, y como directora el «privilegio» de contar una historia como la «siente» y quiere transmitir.

Asegura que no deja de aprender, sigue «intentando entender la vida» y buscando qué puede aportar desde su ámbito para que «vivamos mejor».

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5 curiosidades que no sabías de la Mona de Pascua

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curiosidades mona de pascua

Empinar el cachirulo, saltar a la cuerda, comer la longaniza de pascua y romper el huevo de la mona en la frente. Qué sería de estas fiestas sin estas tradiciones que año tras año se repiten durante la Semana Santa. Pero, ¿de dónde viene la mona de Pascua? Official Press te cuenta cinco curiosidades que tal vez no conozcas sobre este panquemado tan nuestro.

5 curiosidades que no sabías de la Mona de Pascua

Hay que remontarse a la época árabe para encontrar los orígenes de este dulce. Su nombre proviene del término árabe munna o mouna, cuyo significado es «provisión de la boca», y era un regalo que los musulmanes hacían a sus señores siendo sinónimo de fertilidad, esperanza y renacimiento.

El origen del huevo cocido se remonta a la prohibición durante la Cuaresma de comer huevos frescos y carne. Como el cocido estaba permitido ésta era una buena manera de tomar proteínas. Para los cristianos simboliza que la cuaresma y las abstinencias se han acabado.

Es en la época del Rey Luis XIV cuando se pintan los huevos. ¿El motivo? Durante los siglos XVII y XVIII una vez pintados se ofrecía y vendían estos huevos pintado y decorados al monarca a la salida de la misa de Pascua.

En Europa, italianos, franceses y alemanes a principios del siglo XIX, ya comenzaron a elaborar huevos a base de chocolate con regalos en su interior

La tradición dice que el padrino o la madrina regala la mona a su ahijado o ahijada el Domingo de Pascua, después de la misa. Era típico salir al campo el lunes de Pascua en familia aunque a día de hoy cualquier día de esta festividad es bueno para disfrutar de un día de mona.

Este panquemado o toña es típico en toda la Comunidad Valenciana. Con su forma de serpiente, mono o lagartija recubiertas de anisetes de colores hay muchas recetas pero la típica es la que utiliza clara de huevo batida antes de cocer, el conocido caramull. La localidad de Alberic es la localidad con más fama. De hecho en el recetario de cocina de Joan Company de 1905 se habla del «panquemado estilo de Alberic». Cuentan que se le concedió al hornero Ramón González Torres el título de «Proveedor de la Casa Real de S.M. el Rey Don Alfonso XIII».

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