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Salud y Bienestar

Muere el hombre que fue trasplantado con un corazón de cerdo

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Trasplante corazón cerdo

Su operación fue un hito en la historia de la medicina, porque hasta ese momento era habitual sustituir las válvulas del corazón humano por otras provenientes de estos animales, pero nunca se había implantado el órgano al completo. David Bennet, de 57 años, se sometió a un trasplante de corazón de cerdo como última opción tras ser desahuciado.

«Era morir o someterme a este trasplante», dijo en su día el paciente. Y le pudieron sus ganas de vivir. «Sé que es un disparo en la oscuridad, pero es mi última opción», comentó horas antes de pasar por el quirófano. Sus últimos meses no habían sido buenos. Estaba postrado en una cama y atado a una máquina de soporte vital. No podía levantarse.

Pero hace unos días, su estado físico comenzó a deteriorarse aunque en todo momento Bennet ha podido comunicarse con su familia durante sus últimas horas. El hombre ha recibido cuidados paliativos después de que el servicio médico confirmase la imposible recuperación del paciente.

«Estamos devastados por la pérdida del señor Bennett. Demostró ser un paciente valiente y noble que luchó hasta el final. Expresamos nuestras más sinceras condolencias a su familia», ha señalado el doctor Bartley P. Griffith, quien trasplantó quirúrgicamente el corazón de cerdo.

Este trasplante realizado en la Universidad de Maryland. sirvió para que David alargara dos meses más su vida y para que la ciencia diera «un paso más» en la búsqueda de una solución a la falta de órganos.

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Salud y Bienestar

Beber tres tazas de café al día podría reducir el riesgo de alzhéimer, según un estudio de Harvard

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Café Mercado Jerusalén 00

El consumo habitual de café con cafeína podría tener un efecto protector frente al declive cognitivo y la demencia, incluido el alzhéimer, según una amplia investigación liderada por la Universidad de Harvard y publicada en la revista médica JAMA.

El estudio ha seguido durante casi 40 años a más de 130.000 personas, convirtiéndose en uno de los análisis más prolongados sobre la relación entre café, té y salud cerebral.

La cantidad clave: tres tazas de café al día

Los investigadores concluyen que el mayor beneficio se obtiene con un consumo aproximado de 300 miligramos diarios de cafeína, lo que equivale a unas tres tazas de café americano. Esta cantidad se asocia a una reducción del 18% en el riesgo de desarrollar demencia.

El trabajo subraya que aumentar la dosis no aporta beneficios adicionales y que el efecto protector solo se observa con café con cafeína. El café descafeinado no mostró una relación significativa con la reducción del riesgo.

El té también protege, pero con moderación

El también aparece como una bebida beneficiosa para la salud cognitiva, aunque en menor medida. El consumo de una o dos tazas diarias se asocia a una reducción del riesgo de demencia del 14%. Superar esa cantidad no incrementa el efecto protector.

¿Por qué el café podría proteger el cerebro?

Los autores del estudio señalan que la combinación de cafeína y polifenoles, especialmente las catequinas, podría desempeñar un papel clave en la protección neuronal. Estos compuestos tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que podrían ayudar a frenar procesos relacionados con el envejecimiento cerebral.

Entre los posibles mecanismos, los investigadores apuntan a:

  • Reducción de la acumulación de proteína beta-amiloide

  • Disminución de la inflamación cerebral

  • Mejora de la sensibilidad a la insulina, un factor relacionado con el riesgo de demencia

No obstante, advierten de que estos mecanismos aún deben confirmarse con estudios adicionales.

Un seguimiento de cuatro décadas

La investigación se basa en dos grandes estudios epidemiológicos iniciados en Estados Unidos en los años 80. Durante el seguimiento, los participantes completaron cuestionarios periódicos sobre su dieta y estilo de vida.

Hasta 2023 se diagnosticaron más de 14.000 casos de demencia. Los datos muestran que el declive cognitivo fue más frecuente entre quienes no consumían ni café ni té, frente a quienes alcanzaban el consumo moderado recomendado de cafeína.

Consumo responsable y estilo de vida saludable

Los autores recuerdan que el café y el té pueden formar parte de un estilo de vida saludable, pero no sustituyen otras medidas clave para proteger el cerebro, como el ejercicio físico, una dieta equilibrada y el control de factores de riesgo cardiovascular.


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