Han pasado casi seis meses desde que Natasha Archer, mano derecha de Kate Middleton durante 15 años, abandonara su puesto en Kensington Palace, y la princesa de Gales continúa sin nombrar un reemplazo oficial. Este cambio ha llamado la atención de la prensa internacional, que analiza cada aparición pública de Kate para entender cómo gestiona ahora su imagen.
De Natasha Archer al control exclusivo de Kate Middleton
Archer fue la figura clave detrás de la evolución estética de Middleton desde su llegada a la familia real británica. Aunque nunca ostentó el título formal de estilista, su influencia fue decisiva en la construcción del estilo elegante y cercano de la princesa. Su salida, anunciada discretamente el pasado verano, respondía a su decisión de iniciar una carrera como consultora independiente.
Desde entonces, no se ha producido ningún anuncio oficial sobre un reemplazo. Según medios como Daily Mail y The Sun, Kate no tiene prisa por cubrir el puesto, y la ausencia de un estilista se interpreta como una elección consciente de la princesa, no un descuido.
Los motivos detrás de la decisión
Uno de los principales motivos de esta autonomía es el cambio de prioridades de Kate tras un período personal delicado, marcado por su diagnóstico y tratamiento contra el cáncer. La princesa ha regresado progresivamente a la agenda pública, centrando la atención en su trabajo institucional y causas sociales, relegando su vestuario a un segundo plano.
Expertos en realeza destacan que Middleton siempre ha estado profundamente implicada en la elección de su ropa, incluso cuando Archer estaba activa. Ahora, ese control sobre su imagen es prácticamente exclusivo de la propia princesa, incluyendo la selección de prendas, reutilización de looks, preferencia por marcas británicas y equilibrio entre elegancia y cercanía.
Cómo gestiona Kate sus looks hoy
Actualmente, Kate Middleton se apoya en su equipo interno de asistentes, que se encarga de ajustes, envíos y agenda de eventos, mientras ella toma todas las decisiones creativas. También mantiene una relación constante con diseñadores y casas de moda con las que trabaja desde hace años, lo que le permite acceder a piezas clave sin intermediarios.
Entre las opciones que se barajan:
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Contratar un estilista freelance solo para grandes eventos, como visitas de Estado o actos internacionales.
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Integrar la función de estilista dentro del equipo del palacio, sin crear un cargo visible.
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Mantener este modelo autónomo indefinidamente, que por ahora parece el más probable.
Silencio en Kensington Palace
Hasta el momento, Kensington Palace no ha confirmado ni desmentido la posible contratación de un nuevo estilista. Todo indica que Kate se siente cómoda gestionando su imagen de forma independiente, marcando un cambio significativo en cómo la princesa de Gales controla su estilo y su presencia pública.
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