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Consumo

Nace en Bioparc Valencia un talapoín, el primate más pequeño de áfrica

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VALÈNCIA, 21 Ago. (EUROPA PRESS) – Bioparc Valencia cuenta cuenta con un nuevo miembro tras el nacimiento de un talapoín norteño dentro del Programa Europeo de Conservación (ESB) que se coordina desde BIOPARC Fuengirola. Esta especie está incluida en la Lista Roja de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) y es víctima del tráfico de animales que son vendidos como mascotas, según ha informado el recinto en un comunicado.

Sus progenitores y todos los individuos que habitan el parque proceden de decomisos. La madre, Pili, está en Bioparc desde 2012 procedente de la Protectora de Animales de Denia (Alicante) donde había sido depositada por las instituciones tras ser incautada y el padre, Bibas, llegó en 2017 desde de AAP Primadomus (Alicante).

Se trata de una especie muy poco estudiada, por lo que uno de los principales objetivos del ESB es recopilar la información de los parques que albergan talapoínes para completar el libro genealógico fundamental para promover su reproducción. También se trabaja para mejorar el bienestar de todos los individuos de la especie y se ayuda a las autoridades y centros de acogida para la gestión de animales decomisados.

En Bioparc Valencia habitan tres grupos de talapoínes y el parque desempeña un papel principal en el ESB al tener un grupo de machos solteros, único a la vista del público, ya que éstos son los mayoritariamente incautados. Sólo cuatro instituciones han conseguido reproducir esta especie: los dos Bioparc, Valencia y Fuengirola, y los zoos de Barcelona y Praga. En estos momentos los grupos reproductores de València se encuentran fuera de la vista del público con el fin de mantener un mejor control y asegurar, en la medida de lo posible, la evolución positiva de las crías.

El talapoín norteño es el primate más pequeño de África con una longitud de 32 a 45 centímetros y un peso promedio de unos 0,8 kg (las hembras) a 1,2 kilogramos (los machos). Cabe destacar que los recién nacidos son grandes y bien desarrollados (200 gramos, lo que representa 1/4 del peso de la madre), en menos de seis semanas son capaces de comer alimento sólido y son independientes a los tres meses. Su pelaje es gris verdoso por encima y blanquecino por debajo. La cabeza es redonda, con unas orejas relativamente grandes y prominentes, el morro corto y la cara sin pelo.

Este nacimiento es una «noticia esperanzadora para la especie» y también debe servir para llamar la atención sobre la responsabilidad respecto a la tenencia de animales, pues las especies salvajes nunca deben ser utilizadas como mascotas. Estos pequeños primates son cruelmente cazados y, fruto del tráfico ilegal, transportados en pésimas condiciones, como tubos de PVC, donde muchos mueren», advierten desde Bioparc. Las autoridades que persiguen estos delitos los recuperan, a veces, después de permanecer tiempo en cautividad o a punto de fallecer en los traslados.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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