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La pesadilla que un niño de la Academia del Valencia vivió por la imprudencia de sus responsables

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Muerte meningitis campus fútbol Rocafort

Madrid, 23 jun (OFFICIAL PRESS – EFE). La madre de un menor que acudió a Egipto el verano de 2019 a un torneo de fútbol con la Academia del Valencia C.F. ha relatado la «pesadilla» que vivieron cuando el niño empezó a tener diarrea y vómitos y no le dejaron llevarle al hospital, un «abandono» y «desatención» que acabó «a punto de un fallo multiorgánico».

La pesadilla que un niño de la Academia del Valencia vivió por la imprudencia de sus responsables

La Audiencia Nacional ha sentado este viernes en el banquillo a dos responsables de la Academia del Valencia C.F. -quien fuera director técnico y un ATS.  Ambos por un delito de lesiones imprudentes hacia este menor de 12 años. Este niño de la Academia del Valencia sufrió un episodio de salmonelosis que acabó con una úlcera en el duodeno, deshidratación grave e insuficiencia renal.

El fiscal pide para ambos, un año de inhabilitación para el cargo de directivo de entidad deportiva con menores y una multa, y solicita que el club responda con carácter subsidiario de la indemnización que reclama para la víctima. Ambos han negado las acusaciones que pesan sobre ellos,

Todo comenzó el 28 de agosto de 2019, cuando el niño, de 12 años, comenzó a tener vómitos, fiebre y diarrea. La noche siguiente sus padres fueron a visitarle a su habitación y se lo encontraron «tumbado», con el aire acondicionado «a toda castaña», «ropa tirada por el suelo» con «excrementos» y «muchas botellas», según han relatado los tres testigos que lo vieron: sus padres y el de otro compañero.

A su madre, según ha contado visiblemente emocionada, le dio «mucha impresión ver al niño en esas circunstancias de abandono total» y por eso reclamaron en varias ocasiones llevarlo a un hospital o sufragar el coste de que un médico lo atendiese a él y a otros niños que también se encontraban enfermos.

Contradicciones por parte del Valencia C.F

Esta versión, apoyada también por la declaración de los otros dos testigos, contradice la aportada por los acusados, principalmente el entonces director técnico, que ha asegurado que «no es que negara» esa posibilidad, sino que les ofreció volver a València, algo que los progenitores niegan.

También ha rechazado, a diferencia de lo que mantienen tanto los padres como la propia víctima, que la academia tuviese un protocolo que impedía a los padres alojarse en el mismo hotel o viajar en el mismo avión.

El ATS, por su parte, ha confirmado el cuadro clínico del menor, compartido con otros niños, y ha asegurado que únicamente le dio un anti inflamatorio -Ibuprofeno-, además de otros fármacos que responden al «protocolo que se suele seguir».

Ha explicado que le dieron suero para la deshidratación y ha sugerido que pudo tomar otro tipo de medicamentos por su cuenta porque «el niño llevaba una bolsa con medicación» y porque el día de regreso a España, tras preguntarle si había tomado algo, le dijo que su madre le había indicado que tomase una pastilla para la diarrea.

El menor, su compañero de habitación y sus padres han negado que llevasen medicinas porque estaba «totalmente prohibido».
El sanitario vio, ha dicho, «una evolución más o menos normal» en el niño y «no le dio la sensación de que estaba empeorando». «A la madre, sí», ha puntualizado.

LLEGADA AL AEROPUERTO

Unos días después, el 31 de agosto, los padres, que viajaron a España en otro vuelo, vieron a su hijo llegar «agarrado» del ATS, sin poder caminar, con «los ojos hundidos y los dientes fuera». «Era un cadáver», ha lamentado su madre.

«Dios bendito», dijo su padre, que lo cogió en brazos; estaba como «una tabla» y lo llevaron al hospital de Manises, donde lo derivaron a La Fe tras detectarle una «deshidratacion muy grave», con «los riñones parados, la mayoría de sus órganos secos» y «a punto de un fallo multiorgánico», ha relatado su madre, que ha subrayado que incluso les llegaron a decir que podía desarrollar «daños cerebrales».

El menor, a quien se detectó una perforación en el duodeno y una esofagitis, tuvo que ingresar en la UCI pediátrica y ser operado.

Se determinó que la salmonelosis sufrida y el tratamiento que recibió pudo producir dicha úlcera duodenal. Esto mismo ha sido objeto de profundo debate en el juicio entre los peritos propuestos por las partes.

El fiscal, tras elevar a definitivas sus conclusiones, ha asegurado que hubo una «negligencia inexcusable» por parte de los acusados. «Casi se mata a un menor, a un niño, porque no se le prescribió el tratamiento adecuado, que tampoco es muy complicado», ha afirmado.

La acusación particular, por su parte, ha criticado el «tratamiento nefasto» que se le dio mientras «se fue apagando poco a poco, deshidratando poco a poco». Mientras la defensa ha señalado que no está probada la cantidad de ingesta de anti inflamatorio y que en Egipto no se sabía que tenía salmonelosis.

 

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Renata Zarazúa sufre quemaduras solares en Australia y alerta antes del Open de Australia: “No es ninguna broma”

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El tenis se adentra en uno de los momentos más exigentes de la temporada con la llegada del Open de Australia, el primer Grand Slam del año. Al intenso calor del verano austral se suma otro factor de riesgo para los jugadores: la exposición extrema al sol.

La tenista mexicana Renata Zarazúa ha sido uno de los últimos ejemplos. Durante su participación en el torneo de Hobart, Zarazúa sufrió quemaduras solares visibles en la espalda tras un largo partido disputado en pleno mediodía.

El encuentro ante la estadounidense Hailey Baptiste se jugó en el primer turno de la jornada del lunes y se alargó durante casi tres horas, finalizando alrededor de las 14:00 hora local, uno de los momentos de mayor radiación solar. Zarazúa logró imponerse por 6-7 (5), 6-3 y 6-3, en un duelo de gran desgaste físico.

Tras el partido, la propia tenista compartió en redes sociales una imagen en la que se aprecia la piel enrojecida y con múltiples quemaduras en la zona de los hombros y la espalda. Junto a la fotografía lanzó un mensaje de advertencia: “El sol de Australia no es ninguna broma”.

El caso de Zarazúa vuelve a poner el foco en las condiciones extremas del verano australiano, un desafío habitual para los jugadores que compiten en esta parte del calendario. A pocos días del inicio del Open de Australia, las altas temperaturas y la radiación solar se perfilan como factores determinantes tanto para el rendimiento como para la salud de los tenistas.

Las imágenes difundidas por la mexicana sirven como recordatorio de la importancia de las medidas de protección solar y de los protocolos médicos en los grandes torneos, especialmente en citas de máxima exigencia como un Grand Slam.

 

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