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Transparencia da 10 días a Sanidad para dar los nombres del comité de expertos

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Madrid, 30 nov (EFE).- El Consejo de Transparencia y Buen Gobierno (CTBG) ha ordenado al Ministerio de Sanidad que revele, en un plazo de 10 días, los nombres del comité de expertos que asesoraron al Gobierno para gestionar la pandemia, porque considera que no se vulnera el derecho a la protección de datos.

Así consta en la resolución fechada este lunes y contra la que cabe recurso ante los Juzgados Centrales de lo Contencioso-Administrativo de Madrid, en la que da la razón al reclamante que exigió la identidad de estos expertos a los que aludió el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, en una comparecencia el pasado 6 de mayo.

Ese día, Simón rechazó dar el nombre y los apellidos de los integrantes del grupo de expertos de la desescalada para evitar que los técnicos sufrieran «presiones» y pudieran «trabajar en libertad».

Pero para Transparencia, «que se hagan públicos los nombres, apellidos y el número de los expertos pertenecientes a la Dirección General de Salud Pública que hicieron esa función no solamente no atenta contra los datos personales de los afectados, sino que contribuye al control de la actividad pública y a que los ciudadanos conozcan el proceso de toma de decisiones relevantes en materia de salud pública, máxime en situaciones extraordinarias» como esta.

El CTBG, que censura el retraso por parte de Sanidad en dar respuesta al reclamante, cree que no se debe aplicar «el límite de la protección de datos» invocado por la administración porque se trata de datos «meramente identificativos relacionados con la organización, el funcionamiento o la actividad pública del órgano requerido», con lo que «prevalece el derecho de acceso a la información pública».

La secretaria de Estado de Sanidad, Silvia Calzón, ha eludido valorar la resolución de Transparencia en la rueda de prensa en la que ha informado de la evolución de la pandemia: «tuvimos conocimiento de ella por registro hace diez minutos, la estamos estudiando, y el pleno de la Comisión de Recursos Humanos se reunirá mañana», ha respondido al ser preguntada por ello.

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Así era Pablo, el maquinista de Alvia, de 27 años que falleció en el accidente de trenes de Adamuz

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maquinista fallecido Adamuz
Imagen de Pablo B., el maquinista fallecido en el accidente ferroviario. Sur

A Pablo le quedaban apenas 10 minutos para bajarse del tren

Pablo B., maquinista de Renfe de 27 años, es uno de los tres trabajadores ferroviarios que perdieron la vida en el trágico accidente de trenes en Adamuz (Córdoba). Ingeniero de formación y con una prometedora carrera profesional, estaba a punto de terminar su turno cuando ocurrió la colisión que le costó la vida.

Según relatan sus compañeros, a Pablo le quedaban “diez minutos mal contados” para bajarse del tren Alvia que conducía. Su relevo estaba previsto en la estación de Córdoba, desde donde otro maquinista debía continuar el trayecto hasta Huelva.

Una carrera corta, pero marcada por el compromiso

Pese a su juventud, Pablo gozaba de una excelente reputación profesional dentro del cuerpo de maquinistas. Estaba adscrito a la residencia de Cerro Negro (Madrid), aunque anteriormente había trabajado en el servicio de Rodalies de Cataluña.

En Renfe, el concepto de “residencia” se refiere a una adscripción territorial operativa, no necesariamente al lugar de residencia personal. En esta línea concreta, los maquinistas realizan el trayecto Madrid–Córdoba, donde son relevados por un compañero que continúa hasta Huelva.

La noche del 18 de enero, Pablo iba al frente del Alvia que impactó contra varios vagones de un tren Iryo descarrilado a su paso por Adamuz. Salió despedido y murió en el acto.

“Estaba a punto de terminar su jornada”

Sus compañeros no ocultan la conmoción por las circunstancias del accidente. “Su viaje debía haber terminado en Córdoba”, explican. Tras el relevo, Pablo habría regresado a Madrid al día siguiente, como marca el habitual sistema de rotación del servicio.

El accidente ha reabierto el debate sobre la seguridad de la red ferroviaria, especialmente tras conocerse que en la zona de Adamuz se habían registrado numerosas incidencias en los últimos años.

El impacto en su familia y su barrio

La tragedia estuvo marcada además por una cruel coincidencia: su madre, Romi, profesora jubilada, se encontraba de vacaciones en Egipto cuando ocurrió el siniestro. Madre e hijo eran muy conocidos en el barrio madrileño de Ondarreta, donde residían.

El Ayuntamiento de Alcorcón decretó dos días de luto oficial por la muerte del joven maquinista. “Las banderas ondearán a media asta y se suspende la agenda pública”, anunció la alcaldesa, Candelaria Testa.

Más allá del ferrocarril: su pasión por la fotografía

Además de su vocación ferroviaria, Pablo tenía otra gran pasión: la fotografía. Desde niño, capturaba imágenes con su cámara compacta, muchas de las cuales compartía en redes sociales. Para quienes le conocían, era un joven discreto, sensible y comprometido con su trabajo.

Su fallecimiento se suma a una lista de víctimas que ha dejado una profunda huella en la sociedad y en el sector ferroviario, aún a la espera de que se esclarezcan completamente las causas del accidente.

 

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