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Ocho comunidades fuera del riesgo extremo al bajar su incidencia a 250 casos

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Madrid, 19 feb. (EFE).- Ocho comunidades autónomas -Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura, Murcia, Navarra y La Rioja- se sitúan este viernes fuera del riesgo extremo, al descender la incidencia acumulada por debajo de los 250 casos por cada 100.000 habitantes.

Según los datos notificados este viernes por el Ministerio de Sanidad, la incidencia de la pandemia sigue en descenso y se sitúa de media en los 294,7 casos por cada 100.000 habitantes, cifra similar a la de principios de enero aunque todavía por encima de los 250, la tasa que determina el riesgo extremo de la enfermedad.

Por debajo de ella y con la mejor situación se mantienen desde hace semanas Canarias (116) y Baleares (136,7), por delante de Extremadura (140); Cantabria (181); Murcia (183); Navarra (189); La Rioja (208) y Castilla-La Mancha (239).

Ronzando, aunque por encima de los 250 casos, está Cataluña -251,8, mientras que Galicia se sitúa también por debajo de la media, con 263 casos.

El resto de las comunidades están por encima de la tasa nacional -294,7 casos por cada 100.000 habitantes- aunque ninguna supera una incidencia de 500.

La más alta se registra en Melilla (490) y Madrid (427) y por encima de 300 casos se encuentran las demás: Andalucía (343); Aragón (326); Asturias (311); Castilla y León (336); Ceuta (398) y País Vasco (340).

Fue el 28 de diciembre el último día en que Sanidad registró una incidencia acumulada por debajo de 250 casos por cada 100.000 habitantes. Desde ese día (246) y hasta un mes después la tasa no dejó de subir. Precisamente, el 28 de enero fue el pico de la incidencia de la pandemia, con 899 casos.

A partir de entonces, la incidencia ha descendido aunque en estas tres últimas semanas se registró la cifra más alta de muertes – el 9 de febrero, con 766 fallecidos y la presión más alta de ocupación en las ucis, que fue el pasado 1 de febrero un 45, 3 de las camas de estas unidades ocupadas por pacientes covid.

A VELOCIDADES DISTINTAS, COMIENZAN A AFLOJAR TÍMIDAMENTE LAS RESTRICCIONES

A pesar de las retiradas advertencias de las autoridades sanitarias para mantener la prudencia y no relajar las restricciones, lo cierto es que la mayoría de comunidades autónomas han suavizado ya o lo harán en los próximos días algunas de las medidas que impusieron por la tercera ola tras el aumento de la incidencia en Navidad.

Eso sí, lo hacen, salvo excepciones, a distinta velocidad y de forma bastante tímida.

Como ejemplo solo Canarias, Baleares, Madrid y Extremadura no tienen impuesto el cierre perimetral. La mayoría lo mantienen y han abierto la mano a moverse entre municipios Castilla y León -se podrá desde este sábado- o Murcia que lo decretó el miércoles.

La mayoría mantienen el toque de queda entre las 22.00 horas y las 6.00 y es Madrid, a pesar de que cuenta con una de las incidencias más elevadas, la única comunidad que desde este jueves ha atrasado una hora.

Entre los que suavizan poco a poco sus restricciones están Mallorca, con la reapertura de centros comerciales; Galicia, donde el comercio ha recuperado su horario habitual hasta las 21.30 horas a la mitad de aforo o Extremadura, que amplía hasta las diez de la noche el cierre del comercio.

En apenas 24 horas Cantabria volverá a abrir sus establecimientos y permitirá el uso de zonas comunes en tanto que conservará el veto al deporte en espacios cerrados y Castilla-La Mancha prevé ampliar próximamente el aforo en la hostelería y la asistencia de público a eventos deportivos.

Por contra, se mantiene firme la Comunidad Valenciana que reitera que, al menos hasta el 1 de marzo, tiene fijado el cierre total de la hostelería y centros deportivos y a las 18:00 horas el del comercio no esencial. Los grupos sociales están limitados a 2 personas en espacios de uso público, tanto cerrados como el aire libre. En domicilios, solo convivientes.

FIN DE LA VACUNACIÓN EN LAS RESIDENCIAS

Las residencias de ancianos de todas las comunidades autónomas tienen completado al 97 por ciento el proceso de vacunación de sus residentes y su personal.

Lo ha anunciado la Federación Empresarial de la Dependencia (FED) que señala que las residencias ya son «los espacios más seguros del país» frente a la covid-19.

En los pocos centros en los que no ha culminado la pauta de las dos dosis han sido «por casos muy particulares en los que se ha detectado algún brote y se ha aconsejado esperar por razones médicas a administrar la segunda dosis».

El Ministerio de Sanidad destaca que las personas con más de 65 años residentes en centros para mayores presentan una incidencia del virus menor que los que no viven en esos lugares.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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