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«Pan para hoy y pandemia para mañana»: la advertencia de un científico sobre las reuniones navideñas

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«Si tenemos buenas reuniones el 25 de diciembre, el 25 de enero tenemos un montón de muertos, los hospitales colapsados y un yoyó de confinamientos». Así de claro ha sido José Luis Jiménez, especialista en aerosoles y transmisión de enfermedades y profesor en la Universidad de Colorado (EE.UU), en una entrevista al portal médico Isanidad. Según el científico español, «lo primero es salvarnos a nosotros. Hacer las cosas como siempre porque queremos salvar la Navidad es pan para hoy y pandemia para mañana».

Jiménez recomienda para las Navidades «sobre todo no reunirse con los abuelos, sino hacerlo por Internet o salir a pasear con ellos esos días y luego la cena hacerla cada uno en casa». Sobre las tradicionales compras navideñas, el experto aconseja «comprar por Internet o pedir por teléfono e ir a recogerlo al exterior del establecimiento». Y recuerda que ya hay estudios que demuestran que «si se reúne gente durante horas en la cena, en una casa mal ventilada, la situación es peligrosísima. Si hay algún infectado, vas a tener muchos casos de superpropagación».

El científico también advierte en la entrevista sobre el uso incorrecto de las mascarillas. «Muchas veces en España se lleva la mascarilla casi de decoración, para que no te pare la policía», y recuerda que es fundamental ajustarla bien, «ya que por un hueco que suponga el dos por ciento de la mascarilla, sale el 50% del aire que respiramos».

Jiménez resalta la importancia de la ventilación en los lugares cerrados, como las clases, aunque «los alumnos estén con abrigos». Si no se puede ventilar, hay que filtrar el aire. Al investigador le parece «un escándalo que las autoridades españolas no se pongan las pilas y fabriquen estos filtros baratos como rosquillas y los pongan en todas las aulas y en todos los sitios cerrados donde se comparte el aire. Pero se andan con remilgos de homologaciones cuando estamos en una situación de guerra. Es muy frustrante», recalca.

José Luis Jiménez forma parte de un grupo de trabajo formado por 36 científicos en Estados Unidos que lleva desde abril intentando convencer a la OMS que la principal vía de contagio del coronavirus son los aerosoles, esas gotitas microscópicas que exhalamos al respirar o al hablar, que multiplican su poder de infección en espacios cerrados y mal ventilados. En opinión de Jiménez, “por lo menos el 75% del contagio y, probablemente, hasta del 90%” llega a través de los aerosoles.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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