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Valencia

Una pareja duerme desde julio en una playa de Alicante por no poder pagar la vivienda

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pareja duerme playa Alicante por no poder pagar vivienda
La pareja formada por José Vicente Roca y Charo Ortiz junto a su hogar en la playa de San Gabriel (Alicante) donde duermen desde el pasado 19 de julio porque no pueden acceder a una vivienda a un precio social a un precio asequible. EFE/Morell

La crisis de vivienda en Alicante afecta a una pareja que lleva meses sin hogar

Alicante, 17 sep (OFFICIAL PRESS-EFE).- Desde el pasado 19 de julio, José Vicente Roca y Charo Ortiz duermen en la playa de San Gabriel, en Alicante, después de no poder afrontar el pago del alquiler y sin acceso a una vivienda social. Su situación refleja la creciente dificultad para encontrar una vivienda asequible en la provincia.

Deudas y desahucio: cómo comenzó todo

La pareja había vivido durante 7 años en un piso de alquiler por 350 euros al mes, pero tras una serie de dificultades económicas, acumularon una deuda de 1.200 euros. Aunque Charo Ortiz logró reunir 900 euros para pagar parte de la deuda, al intentar liquidar el resto, recibieron una carta de desahucio, según explicó José Vicente a EFE Televisión.

Charo lamenta que los alquileres en Alicante «están tan altos que es imposible» encontrar algo accesible, a pesar de llevar ocho años en las listas de espera para una vivienda de protección oficial, sin haber recibido ninguna respuesta favorable hasta ahora.

Ingresos insuficientes y el dilema de su hija

La pareja cuenta con unos ingresos mensuales de alrededor de mil euros, una cantidad que destinan en parte para alquilar una habitación para su hija de 18 años, quien está estudiando un grado de Atención a la Dependencia. Este alquiler asciende a casi 300 euros mensuales, a los que se suman otros 290 euros por el alquiler de un trastero donde guardan sus pertenencias.

Con este panorama, se han visto obligados a vivir en una tienda de campaña en la playa de San Gabriel. Sin embargo, la policía local les ha advertido de que está prohibido acampar en la arena, lo que les ha forzado a buscar una solución temporal: Charo duerme bajo un parasol y José Vicente en una colchoneta bajo la sombrilla.

La lucha de una madre por su hija

José Vicente ha contado que su hija está «sufriendo» al ver a sus padres viviendo en la playa, lo que la lleva a llorar con frecuencia. Por su parte, Charo ha expresado su determinación de seguir luchando para que su hija mantenga un techo sobre su cabeza.

Con lágrimas en los ojos, Charo ha afirmado: «Si llega un día que no pueda pagar la habitación de mi hija, lo siento en el alma, pero le voy a meter una patada a una puerta para que mi hija no se quede en la calle».

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Valencia

Las familias valencianas entregan su ADN y siguen sin noticias de las dos mujeres desaparecidas en el accidente de Adamuz

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Una joven de Alicante y una anciana de Valencia figuran entre los desaparecidos tras el accidente ferroviario de Adamuz, que deja ya 40 muertos.

La angustia continúa para las familias valencianas de las dos mujeres desaparecidas tras el grave accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), que ha dejado 42 fallecidos y 152 heridos, más de una treintena de ellos aún hospitalizados. Ambas mujeres viajaban en el coche 2 del tren Alvia, el vagón más afectado tras el impacto con los furgones de cola del Iryo, con el que se cruzó a más de 200 km/h.

A pesar de que ya se han recuperado 42 cuerpos, solo 21 víctimas han sido identificadas oficialmente, y ninguna de ellas corresponde a las dos pasajeras valencianas, que continúan figurando como desaparecidas.

ADN entregado y sin confirmación oficial

Los familiares de ambas mujeres han aportado ya muestras de ADN para facilitar la identificación, siguiendo el Protocolo de Sucesos con Víctimas Múltiples activado por la Guardia Civil. Sin embargo, 48 horas después del siniestro, no han recibido confirmación oficial de que sus cuerpos se encuentren entre los ya recuperados ni entre los heridos ingresados en hospitales.

La identificación de las víctimas está siendo coordinada por el grupo de Homicidios de la Guardia Civil de Córdoba, con el apoyo de la UCO, mientras continúan las autopsias en el Instituto de Medicina Legal.

Las dos mujeres viajaban en el coche más afectado del Alvia

Según los billetes nominales validados en la estación de Atocha, ambas pasajeras ocupaban plaza en el coche 2 del Alvia Madrid–Sevilla–Huelva, el mismo vagón que aún no había podido ser izado hasta la llegada de maquinaria pesada.

  • Una de ellas, de 85 años, viajaba sola a Sevilla para visitar a su hermana.

  • La otra, de 31 años, natural y vecina de Villena (Alicante), se dirigía a Huelva, donde debía realizar una auditoría medioambiental a una empresa que optaba a una certificación de calidad.

Ambas dejaron de responder a las llamadas de sus familiares poco después de conocerse el accidente, lo que disparó las alarmas.

Hallazgo de nuevos cuerpos y desfase en el número de desaparecidos

Durante las labores de retirada de los restos del coche 2, los equipos de emergencia localizaron cuatro cuerpos más en el Alvia y uno adicional en el Iryo, lo que elevó la cifra de fallecidos de 40 a 42. Aun así, persiste un desfase de una persona, ya que constan 43 denuncias por desaparición registradas en los puntos habilitados en Córdoba, Málaga, Sevilla, Huelva y Madrid.

Perros especializados de la Guardia Civil continúan buscando restos biológicos y posibles víctimas entre los vagones siniestrados.

Un accidente bajo doble investigación

Las causas del siniestro están siendo investigadas de forma paralela por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) y por la Guardia Civil, bajo la supervisión de un juzgado de Montoro (Córdoba).

Las primeras pesquisas apuntan a que un vagón del Iryo, que circulaba a 205 km/h, perdió el bogie, provocando el descarrilamiento de sus dos últimos coches e invadiendo la vía contraria, por la que circulaba el Alvia a 210 km/h. El impacto fue devastador y convirtió los primeros vagones del Alvia en un amasijo de hierros.

Identificación de víctimas: huellas y ADN

La Guardia Civil prioriza la identificación por huellas dactilares, el método más rápido y fiable en este tipo de accidentes. Cuando no es posible, se recurre al cotejo de ADN, además de información odontológica y objetos personales aportados por las familias.

Mientras tanto, las familias valencianas siguen esperando una llamada que confirme el destino de sus seres queridos, en lo que ya se considera el segundo peor accidente de alta velocidad en España, solo por detrás del de Santiago de Compostela en 2013.

 

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