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¿Podría España dar la sorpresa en Eurovisión 2025?

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Eurovisión 2026
¿Podría España dar la sorpresa en Eurovisión 2025?

El próximo 17 de mayo se celebra la edición de 2025 del Festival de Eurovisión en Basilea. Un certamen que, en España, ha tenido un seguimiento desigual durante su trayectoria, pero que ahora vuelve a congregar una gran cantidad de espectadores. Concretamente, hasta 5 millones en la anterior cita, de un global de 163 millones a nivel mundial. Una vez más, toda la atención estará centrada en nuestra representación y sus opciones al triunfo, que no son especialmente optimistas, a tenor de lo que publican las webs especializadas.   

 Países favoritos para la victoria según las casas de apuestas 

Las cuotas ya elaboradas sobre Eurovisión por las casas de apuestas españolas muestran que Suecia (1,29), Estonia (7,00) y Holanda (10,00) son los claros favoritos para ganar la edición suiza. Por detrás se sitúan países como Italia e Inglaterra, habitualmente muy por delante en la clasificación de las casas de apuestas. Muy por detrás, en cambio, se encuentra España, considerada incluso fuera del Top 20 de favoritos. Pero cuidado con las sorpresas, puesto que no es la primera vez que un tema parte con pocas posibilidades sobre el papel y acaba imponiéndose. Para muestra, lo de Lordi en 2006. 

En esta ocasión, ¿sorprende lo de Suecia? No, ni ahora ni nunca. Suecia es la gran potencia del concurso eurovisivo. Es más, las malas lenguas afirman que no gana siempre porque no quiere tener que organizar el certamen cada año. Es fácil recordar a ABBA con su “Waterloo”, pero es que han sido hasta 6 veces más. La última, hace dos años, con el doblete de Loreen, que ya se había impuesto en 2012 con su temazo “Euphoria”. Para esta edición, representados por KAJ y su “Bara Dada Bastu”, se presenta con una propuesta desenfadada, bastante folclórica y extremadamente pegadiza. 

¿Qué posibilidades reales tiene España de ganar? 

Pues, a tenor de lo que escriben los portales especializados, más bien pocas. Melody consiguió el privilegio (y la pesada responsabilidad) de representar a nuestro país al ganar el Benidorm Fest hace un par de meses. La canción elegida fue “Esa diva», que muestra varias de las líneas generales que un tema para Eurovisión debe incluir, para tener opciones de éxito. Sin embargo, para algunos seguidores carece del componente refrescante que acaba por imponerse. Además, la nueva versión es más bailable, pero no necesariamente conecta mejor con el público. 

¿Cuántos Eurovisión ha ganado España hasta ahora? 

A excepción de la honrosa participación de Chanel Terrero con su SloMo (que quedó en un meritorio tercer puesto), la historia reciente de nuestro país, aún siendo un miembro perteneciente al “Big Five”, ha sido cuanto menos discreta y muy alejada del éxito de otros tiempos. Hay que remontarse 30 años para encontrar una segunda posición, la que consiguió Anabel Conde y “Vuelve conmigo”. Ni siquiera el “efecto OT” llegó a pasar de la séptima posición en 2002.        

¿Y las victorias? Bien, para eso hay que ir mucho más atrás. Concretamente, a finales de los años 60. El “Do de pecho” lo dio Massiel con su ya mítico “La, La, La”; una composición del Dúo Dinámico, que originalmente iba a cantar Serrat, pero que acabó interpretando la artista madrileña. Y, para mayor gloria, España repetiría su hazaña justo un año después, en 1969, cuando Salomé compartía la victoria con otros tres países, gracias a su “Vivo cantando”.   

Fue, sin duda, una época dorada para las participaciones españolas en el certamen, con un cuarto puesto para Julio Iglesias, un segundo para Karina y otra medalla de plata para Mocedades. Nada que ver con ocasiones más recientes, en las que parece una costumbre tener que bajar de la vigésima posición para encontrar a nuestro país. Eso sí, con la excepción ya mencionada de Chanel. 

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Pagos sin esperas: cuando la inmediatez marca el ocio digital

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Pagos sin esperas: cuando la inmediatez marca el ocio digital
Pagos sin esperas: cuando la inmediatez marca el ocio digital

No hace demasiado tiempo, pedir un reembolso online implicaba asumir una pequeña espera. Hoy, en cambio, genera incomodidad, incluso desconfianza, porque nuestra relación con el dinero en internet se ha transformado a la misma velocidad que ha cambiado la forma en la que vivimos conectados.

Pagamos un café con el móvil, enviamos dinero a un amigo en segundos, recibimos notificaciones bancarias en tiempo real. Todo ocurre al instante, y si todo va así de rápido, esperar es una opción que deja de ser razonable.

En el ocio digital, esta transformación se nota especialmente. El usuario ya no solo quiere pagar rápido, quiere recuperar su dinero igual de rápido cuando corresponde. Y esa expectativa ha marcado un punto de inflexión, un antes y un después en la experiencia online.

La nueva mentalidad del usuario digital

El consumidor actual no piensa en términos de procesos internos, validaciones o plazos técnicos. Piensa emocionalmente y obedece a sensaciones. Si una acción se ejecuta desde su móvil en segundos, espera que el resultado sea inmediato.

Esto afecta a compras, devoluciones, recompensas, saldos acumulados y cualquier movimiento económico dentro de una plataforma. La lógica es que, si el dinero salió al instante, debe poder volver con la misma rapidez.

Según el listado de Casinos-Online.es con retirada instantánea, cada vez más plataformas están incorporando sistemas de pago que permiten al usuario disponer de su dinero en cuestión de minutos. Esta tendencia es un reflejo directo de cómo ha evolucionado la exigencia del público digital en todos los sectores.

La retirada rápida transmite control. El usuario siente que el dinero sigue estando bajo su dominio, no atrapado en un proceso que no ve y que, por tanto, produce desconfianza.

Ocio digital sin fricciones

El entretenimiento online tiene una particularidad para que funcione, y es que todo debe fluir fácil y ágilmente. La experiencia no puede interrumpirse por detalles técnicos que rompan el ritmo. Y pocos detalles generan más fricción que saber que un saldo, una devolución o una recompensa tardarán días en hacerse efectivos. Por eso, la retirada sin esperas encaja tan bien en este entorno, porque forma parte de esa sensación de inmediatez que define el ocio digital actual.

Las apps de entretenimiento más innovadoras han entendido que la rapidez en los movimientos económicos es tan importante como la calidad del contenido que ofrecen. No se trata solo de lo que el usuario hace dentro de la plataforma, sino de cómo se siente al gestionar su dinero en ella. Cuando el saldo aparece al instante, la experiencia mejora. Cuando el reembolso es inmediato, la confianza aumenta.

De ventaja competitiva a requisito básico

Hace unos años, ofrecer retiradas rápidas era un elemento diferencial, hoy ya se percibe como algo obligatorio. Igual que nadie acepta que una web tarde en cargar, cada vez menos usuarios aceptan que su dinero tarde en volver.

Las fintech, los sistemas de pago instantáneo y la integración directa con redes bancarias han hecho posible este salto, pero lo verdaderamente relevante no es la tecnología, sino la percepción que genera. Y es que la rapidez transmite transparencia, da la sensación de que todo está claro, visible y bajo control. La confianza online se construye con pequeños detalles que el usuario experimenta por sí mismo. Uno de ellos es comprobar que puede retirar su dinero sin esperas.

Ese momento, aparentemente simple, tiene un impacto profundo, puesto que reduce la incertidumbre, elimina dudas y refuerza la idea de que la plataforma funciona bien. Cuando esto ocurre, el usuario no necesita convencerse de nada, la experiencia habla por sí sola, y esa experiencia es la que invita a volver.

La rapidez como parte de la experiencia

En el ocio digital, la rapidez es una cuestión técnica y es parte de la narrativa de la experiencia. Todo sucede deprisa, desde el acceso hasta los resultados, pasando por la interacción y las notificaciones. La gestión del dinero no puede quedarse atrás, si lo hiciera, rompería esa sensación de continuidad que el usuario ya da por hecha.

Por eso, cada vez más plataformas están revisando sus procesos internos para acortar tiempos y adaptarse a esta nueva realidad, abriendo una expectativa que ya no tiene vuelta atrás, una vez que el usuario se acostumbra a la inmediatez, cualquier espera se percibe como un retroceso.

La retirada instantánea ha dejado de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en una expectativa normal. Tan normal como recibir un mensaje al momento o ver actualizado el saldo tras una compra. En el ocio digital, donde la experiencia es el centro de todo, esta deja las distancias bien marcadas entre plataformas que entienden al usuario y las que todavía funcionan con lógicas del pasado.

Todo apunta a procesos cada vez más rápidos, más automatizados y más integrados con la experiencia del usuario. Y en ese escenario, la retirada inmediata seguirá ganando protagonismo porque responde a la forma en la que hoy entendemos el tiempo en internet. Ya no estamos dispuestos a esperar. Y las plataformas que quieren seguir siendo relevantes en el ocio digital lo saben.

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