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La gran recogida de alimentos de Mercadona: así funciona

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recogida de alimentos de Mercadona

Mercadona, compañía de supermercados físicos y de venta online, se suma a la Gran Recogida de Alimentos 2022 organizada por la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL) del 25 de noviembre al 6 de diciembre.

La compañía pone a disposición de la campaña sus puntos de venta para la recaudación de fondos, con el objetivo de dar a sus clientes la posibilidad de participar en este gran evento solidario anual a favor de los Bancos de Alimentos.

Recogida de alimentos de Mercadona

En total participan 1.623 tiendas de Mercadona de toda España de las cuales 278 son de la Comunitat Valenciana (97 Alicante, 148 Valencia y 33 Castellón). Además, como viene siendo ya habitual, la colaboración en la Gran Recogida se realiza mediante donaciones monetarias, múltiplo de 1 €, que los clientes pueden realizar en el momento de la compra al pasar por caja. Las cantidades donadas se transformarán íntegramente en alimentos a entregar a cada uno de los Bancos de Alimentos participantes, quienes decidirán exactamente qué tipo de alimento necesitan, así como la cantidad y momento de la entrega. La donación en caja permite ajustar las donaciones a las necesidades reales de los beneficiarios finales de cada banco de alimentos siendo mucho más eficientes.

Donaciones de Mercadona en 2022

En lo que va de año, la compañía ha donado 18.800 toneladas de alimentos y productos de primera necesidad a comedores sociales, bancos de alimentos y otras entidades sociales de toda España y Portugal. Esta donación de toda la cadena a cierre del mes de octubre es el equivalente a 313.300 carros de la compra.

Mercadona colabora con más de 400 comedores sociales, más de 60 bancos de alimentos y otras entidades que reciben diariamente donaciones para apoyar a las personas que están en una situación difícil.

Una política de acción social sostenible integrada en la estrategia de RSE de Mercadona

Uno de los compromisos que Mercadona mantiene con la sociedad es compartir parte de cuanto recibe de ella. Con este objetivo, se desarrolla el Plan de Responsabilidad Social de la compañía, que atiende el componente social y ético a través de distintas líneas de actuación sostenibles que refuerzan su apuesta por el crecimiento compartido.

Junto a la donación de alimentos, Mercadona colabora con 32 fundaciones y centros ocupacionales en la decoración de sus tiendas con murales de trencadís, elaborados por más de 1.000 personas con discapacidad intelectual.

Otra línea estratégica del Plan de Responsabilidad Social es la sostenibilidad. Para ello, cuenta con un Sistema de Gestión Ambiental propio, basado en los principios de la economía circular y enfocado a la optimización logística, la eficiencia energética, la gestión de residuos, la producción sostenible y la reducción de plástico.

En ese sentido, Mercadona, junto con sus proveedores Totaler, trabaja en la Estrategia 6.25 para conseguir en 2025 un triple objetivo: reducir un 25 % de plástico, que todos los envases de este material sean reciclables, y reciclar todo el residuo plástico. Además, trabaja en el Proyecto de Distribución Urbana Sostenible y en la mejora de la calidad del aire en nuestras ciudades mediante camiones y furgonetas propulsados por tecnologías más limpias y eficientes.

Desde el año 2011 es socio del Pacto Mundial de Naciones Unidas para la defensa de los valores fundamentales en materia de derechos humanos, normas laborales, medio ambiente y lucha contra la corrupción.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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