Síguenos

Consumo

Reúne 195.000 firmas para que su hija enferma siga teniendo un profesor a domicilio en Bachillerato

Publicado

en

MADRID/VALÈNCIA, 25 Abr. (EUROPA PRESS) –

Mercedes Roncero, madre de la joven valenciana de 16 años Lucía Moreno que sufre una enfermedad rara que la impide moverse, ha reunido 195.000 firmas para reclamar a la Conselleria de Educación de la Generalitat Valenciana que la menor pueda seguir teniendo un profesor a domicilio el próximo curso, cuando finalice la educación obligatoria, para poder cursar Bachillerato.

La madre de la joven entregará las firmas, recopiladas a través de la plataforma Change.org este jueves a las 12.00 horas en la sede de la Conselleria de Educación, en València, donde tanto ella como su hija ofrecerán declaraciones a los medios.

La petición de la familia también se dirige al Ministerio de Educación, al que solicita que regule la atención domiciliaria del profesorado para que jóvenes con enfermedades prolongadas o crónicas pueden recibir clase a domicilio después de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO).

Lucía padece distrofia simpático refleja, una enfermedad poco común entre los jóvenes, que provoca unos dolores insoportables, «similares a una amputación», asegura su madre. «Esta entrega de firmas la queríamos haber hecho antes, pero como ha hecho mal tiempo, con días nublados, lo hemos ido aplazando, porque todo eso le afecta a mi hija», ha explicado Mercedes a Europa Press.

DOLOR LAS 24 HORAS
El problema de Lucía comenzó hace seis años tras un pequeño golpe en la rodilla jugando al baloncesto, y ha degenerado en una enfermedad que apenas le permite salir de casa. «Sufre las 24 horas, tiene que estar casi siempre tumbada, y ha ido a más, pero ella tiene la esperanza de que algún día se curará, y por eso se quiere preparar para estudiar», relata su madre.

Actualmente, Lucía cursa 4º de ESO y recibe la visita de dos profesoras en casa, de lunes a jueves, que se alternan para impartir tres horas de clase diarias. Las docentes ayudan con las asignaturas troncales, como Matemáticas, Valenciano, Castellano, Inglés o Historia, aunque otras como Filosofía, «que es complicadísima», según su madre, la joven tiene que estudiarla por su cuenta.

A pesar de su situación, Lucía también tiene Educación Física. «Al profesor le dijimos que ella va a la piscina por el tratamiento, por si eso valía», explica Mercedes, a la que causa perplejidad que su hija tenga que cursar esta asignatura con trabajos teóricos y no exista un plan adaptado para menores en sus circunstancias.

Ante esa situación, Mercedes emprendió la recogida de firmas mientras mantenía conversaciones con distintos responsables y trabajadores de la Conselleria de Educación para conocer las alternativas que tenía su hija cuando finalizara la ESO.

«Siempre nos decían que había un vacío legal», asegura la mujer, que durante la campaña ‘Una sonrisa para Lucía’ se ha encontrado casos similares de otros jóvenes que no pudieron cursar Bachillerato por estar enfermos. «Sin embargo, en otras comunidades sí existe este tipo de ayuda, y es lo que pedimos», concluye Mercedes.

Advertisement
Click para comentar

Tienes que estar registrado para comentar Acceder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

Publicado

en

Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

Continuar leyendo