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Valencia

Ribó: «Los hosteleros no pueden acostumbrarse a que todo el espacio sea para terrazas»

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València, 7 (EFE).- El alcalde de València, Joan Ribó, ha asegurado este jueves que los hosteleros, a los que el Ayuntamiento ha ayudado directamente con diversos planes «no se pueden acostumbrar» a que todo el espacio público «esté disponible para poner terrazas».

«Es hora de que volvamos todos a la normalidad, y la normalidad significa que el espacio público es de todos», ha indicado Ribó en relación a la protesta realizada por los hosteleros valencianos en la Plaza del Ayuntamiento para reclamar que se les deje ampliar las terrazas covid hasta 2022.

El alcalde, tras señalar que el Ayuntamiento ha ayudado directamente al sector a través de varios planes, entre ellos el Resistir, ha indicado que los locales tienen un espacio donde pueden poner sus terrazas y, por parte de la Generalitat, se ha ampliado la autorización para que puedan trabajar en el interior. «Por tanto no hay problema», ha dicho.

A su juicio, «lo que no se pueden acostumbrar los hosteleros es a que todo el espacio público sea disponible para poner terrazas porque hay muchas otras cosa que hacer» y en este sentido se ha referido a la «protesta clara» lanzada por las asociaciones de vecinos «en sentido contrario».

Según Ribó, el Ayuntamiento «quiere compensar, pensar en todos, no solo en un sector, y en estos momentos en los que se está normalizando la entrada de personas en los restaurantes se puede disminuir perfectamente el tema de las terrazas a su situación normal».

Además, ha dicho, estamos entrando en otoño «y el tema de las terrazas va a perder fuerza por el tema del tiempo».

Fuentes municipales han señalado que volver las terrazas de 670 locales de la ciudad de València a su estado original es una medida que va en consonancia con la desescalada por la situación sanitaria.

Recuerdan que esta ampliación temporal se había concebido para compensar las restricciones a la hostelería pero con el nuevo decreto anunciado por la Generalitat, que permite el uso de barras y un aforo del 100 % exterior y del 75 % en el interior, «se ha e poner fin a esas ampliaciones provisionales».

El Ayuntamiento ha activado instrumentos de apoyo y rescate de uno de los sectores «más afectados por la pandemia», como la ampliación de las terrazas, la exención de la tasa de terrazas hasta final de año y ayudas y subvenciones para compensar las pérdidas durante la pandemia.

Así, el importe de las ayudas de la convocatoria Re-Activa fue de 5.260.000 euros, el de la convocatoria del sector restauración de 1.600.000; y el importe abonado a través del Plan Resistir fue de 13.040.200 euros.

 

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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