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Sandra Gómez niega complementos «ilegales» en los sueldos de los ediles del Ayuntamiento de València

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Sandra Gómez niega que llamara "puto chino" a Peter Lim

VALÈNCIA, 19 Jul. (EUROPA PRESS) – La vicealcaldesa primera del Ayuntamiento de València, Sandra Gómez, ha negado este viernes que en el consistorio se habilitaran durante la pasada legislatura complementos de sueldo para que ediles con dedicación parcial igualaran su salario al de los concejales con dedicación completa y ha señalado que todas las medidas adoptadas al respecto fueron «absolutamente legales» y estaban avaladas por informe de la Intervención General.

Gómez se ha pronunciado de este modo en la rueda de prensa que ha ofrecido tras la Junta de Gobierno Local con el vicealcalde segundo y concejal de Gobierno Interior en el pasado mandato, Sergi Campillo, tras ser preguntados por las informaciones que indican que algunos ediles del Ayuntamiento de València con dedicación parcial en la legislatura anterior recibieron un complemento salarial para igualarse a la total que podría no ajustarse a la ley.

«En absoluto se ha cobrado o aprobado un complemento ilegal», ha respondido la también portavoz socialista en el consistorio, que ha indicado que «ilegal» es un «término incompatible» con las decisiones que se toman en esta administración local. Así, ha apuntado que el complemento fue «legal» y que estaba «fiscalizado» y respaldado por un «informe de la Intervención General» que aprobaba «el baremo de toda la Junta de Gobierno» Local del Ayuntamiento.

La responsable municipal ha aseverado que este documento «corroboraba que lo aprobado en 2015 y también en el pleno, con firma del secretario del pleno, era absolutamente legal». «En el Ayuntamiento de València no se puede cobrar durante cuatro años algo ilegal», ha apuntado, además de insistir en la legalidad de la decisión de hace cuatro años.

«Hace cuatro años lo que se hizo para intentar dar una solución, en el primer año de la Ley Montoro –en alusión a Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local aprobada por el PP–, fue una solución legal con un informe de conformidad de la Intervención General del Ayuntamiento», ha expuesto.

Asimismo, Gómez se ha referido a la decisión adoptada recientemente para el nuevo mandato sobre las dedicaciones completas y parciales de los concejales de la corporación local, que establece que las primeras queden en manos de los ediles del equipo de gobierno –para este mandato conformado por Compromís y PSPV-PSOE– por tener responsabilidades de gestión.

«DECISIÓN POLÍTICA»
«Este año se ha tomado una decisión política, la que ha parecido más razonable y lógica», ha dicho, al tiempo que ha destacado que esta es una medida adoptada también en «distintas ciudades españolas de distinto color» político.

En este sentido, ha reiterado que se ha estimado «lógico» que «la dedicación total la tengan quienes tienen gestión de gobierno, –gestión de servicios del Ayuntamiento, ha matizado– que están 24 horas disponibles todo el año» porque eso «requiere dedicación total».

Preguntada en este punto por las críticas de la oposición a esta medida, la vicealcalde ha negado que haya fraude de ley, ha indicado que «lo que diga la oposición –PP, Cs y Vox–» forma parte de «su trabajo» como tal, y ha criticado que «intente generar lío ante una decisión» que le resulta «incómoda» porque «ahora debe hacer la redistribución con las dedicaciones parciales o totales» de sus concejales.

90 POR CIENTO DEL SUELDO DE LA TOTAL
Sandra Gómez ha resaltado que la dedicación parcial en el Ayuntamiento de València representa «el 90 por ciento del sueldo de un concejal con dedicación total, 63.000 euros al año». Tras ello, ha lamentado que la oposición diga que desde el equipo de gobierno se hace «rodillo» o que la decisión suponga «fraude» por «no asumir que 63.000 euros son suficientes».

«En neto son más de 3.000 euros» de sueldo, ha apuntado Gómez, que ha considerado que «al final este es un tema de mucha demagogia por parte de la oposición» frente a una «cuestión política». La edil ha concluido su intervención repitiendo que «es lógico que las dedicaciones totales estén dentro del equipo de gobierno».

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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