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Consumo

Sanidad alerta de este tipo de bizcocho vendido en la Comunitat Valenciana

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València, 3 dic.- La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) ha alertado de la presencia de dos alérgenos no declarados, avellana y soja, en productos de bollería de la marca Artesanos de la Abuela Laly, según ha anunciado Facua en un comunicado.

En concreto, se trata del Bizcocho casero bañaditos 1×1, con denominación Bizcocho bañado 1×1 en el embalaje, y del Bizcocho con Maltitol bañaditos 1×1, con denominación en embalaje Bizcocho chocolates con Maltitol 1×1. En las facturas aparecen como Bizcochos Bañados de Choc y Bizcochos bañados sin azucar 1, respectivamente. Están afectados todos los lotes de estos dos productos, ambos comercializados en cajas de 2 kilogramos.

Los productos han sido fabricados en España y distribuido, al menos, en las comunidades autónomas de Andalucía, Aragón, Castilla y León, Cataluña, Extremadura, Galicia, La Rioja, País Vasco y Comunidad Valenciana.

La Aesan ha tenido conocimiento de esta notificación de alerta, lanzada por las autoridades sanitarias de Extremadura, a través de la Red de Alerta Alimentaria nacional (Sciri) y ha procedido a informar de la misma al resto de autoridades competentes de las comunidades autonómas mediante esta red.

Como medida de precaución, la Agencia recomienda a aquellas personas alérgicas o intolerantes a las avellanas o a la soja que estén en posesión del producto mencionado que se abstengan de consumirlo y lo devuelvan al establecimiento donde fue adquirido para su cambio o devolución de su importe. Para el resto de consumidores, la Aesan informa de que este producto no comporta ningún riesgo.

FUente: Facua.org

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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