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Sanitat ya vacuna a desplazados que estén más de un mes en la Comunitat Valenciana

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Salud Pública ha vacunado ya a personas desplazadas de otras comunidades autónomas y de países de la Unión Europea que vayan a permanecer más de un mes en la Comunitat Valenciana, y espera que el Ministerio adecue el número de dosis que recibe ante una mayor movilidad como destino turístico.

La vacunación a desplazados se hace en la misma cohorte de edad que los valencianos, al finalizar cada grupo, por reciprocidad con la UE y con el fin de proteger a la población que está en el territorio, según ha afirmado este martes la consellera de Sanitat, Ana Barceló.

Barceló ha defendido que se deben establecer unos criterios en el Consejo Interterritorial de Salud de este miércoles para que todas las comunidades actúen con reciprocidad y bajo los mismos criterios, una postura que trasladará en esa reunión tanto para españoles desplazados a otras autonomías como para residentes en otros países de la UE que viajan a la Comunitat Valenciana.

«Ahora mismo tenemos desplazados que hemos vacunado y esperamos que el Ministerio de Sanidad haga una adecuación del número de dosis que recibimos por el número de dosis que estamos inoculando a personas desplazadas a la Comunitat», ha señalado la consellera.

Barceló ha manifestado que por ser un destino turístico, se va a producir una movilidad mayor y por tanto van a venir a la Comunitat «muchos desplazados», y por eso se debe concretar cuál va a ser la reciprocidad entre comunidades.

La coordinadora del Comité técnico de vacunación, Lola Salas, ha precisado que la vacunación a los desplazados se lleva a cabo al final del grupo de edad que corresponde la vacuna en cada momento, con el criterio de que permanezcan más de un mes en esta región, y ha asegurado que ya se ha vacunado a miles de desplazados en la Comunitat.

Respecto a las personas que estén de vacaciones en otros lugares cuando les citen para la vacuna, la consellera ha explicado que se está estudiando un mecanismo para poder inocular las dosis antes o después de ese periodo vacacional.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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