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Consumo

Siete de cada diez conductores dejarían el coche si mejorara el transporte público

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servicio nocturno EMT Valencia

MADRID/VALÈNCIA, 6 Nov. (EUROPA PRESS) – Siete de cada diez conductores aseguran que dejarían el coche para sus desplazamientos dentro de las ciudades si mejorara el transporte público, según informa la OCU a partir del estudio realizado en el transporte colectivo de 21 grandes ciudades.

Asimismo, nueve de cada diez encuestados apuntan la conveniencia de reforzar el transporte público cuando la contaminación alcanza niveles altos en sus ciudades.

No obstante, el estudio de la organización de defensa del consumidor indica que la mayoría de las ciudades «suspenden» en cuanto a la puntualidad de su servicio público de transporte y en el grado de aglomeración que presenta.

Según indica, el vehículo privado sigue siendo el modo «favorito» para moverse en la ciudad por ser el «más rápido» frente a la «lentitud» de los medios públicos, «casi siempre provocada por la falta de frecuencia y puntualidad, fundamentalmente en el caso de los autobuses municipales».

De esta forma, la OCU considera que los ayuntamientos «no están sabiendo responder al creciente aumento del tráfico privado» en sus ciudades.

En opinión de la organización, un buen servicio de transporte público «no pasa sólo por cumplir los horarios establecidos, sino que también debe adaptarse y satisfacer el incremento de la demanda».

OCU presenta su informe sobre el transporte público urbano coincidiendo con el debate abierto sobre la gestión del tráfico en las grandes ciudades, sobre la conveniencia de realizar restricciones a determinados vehículos o determinadas zonas.

CERCANÍAS MADRID, «LAMENTABLE».
El metro es el modo de transporte que mejor nota obtiene en el análisis realizado por la organización, sobre todo en términos de puntualidad.

No obstante, «no logra tan buena valoración» en relación a la aglomeración, sobre todo en Madrid, València y Sevilla, lo que «revela una insuficiente frecuencia de paso en horas punta».

La OCU se refiere también a los Cercanías de Barcelona y Madrid para indicar que mientras el servicio de la Ciudad Condal es «mejorable» el de la capital es «lamentable en prácticamente todas las líneas, tanto por masificación como por los frecuentes retrasos».

En cuanto a los autobuses urbanos, el estudio arroja «negativos resultados» en cuanto a los tiempos de espera en la mayoría de las ciudades, especialmente en doce de ellas. En el caso de Madrid, «estaría entre las peor calificadas» en caso de contar con intervalos de paso más amplios.

En este sentido, OCU denuncia la escasa ayuda que proporcionan las pantallas de información de las paradas de autobús, en el supuesto de que funcionen.

La impuntualidad deriva, según la OCU en mayor aglomeración de pasajeros, especialmente en ciudades como Mallorca, València o Sevilla entre otras. Respecto a Madrid, dice que no son tan graves, pero porque el número de viajeros del servicio de autobuses lleva descendiendo desde 2017, «debido precisamente a la falta de puntualidad y frecuencia que sufre este medio de transporte en la capital».

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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