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Así es Stormy Daniels, la actriz porno que ha llevado a la imputación a Donald Trump

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Stormy Daniels actriz porno donald trump

El expresidente Donald Trump ha sido imputado en Nueva York de cargos penales por el presuntos pagos de dinero para silenciar a la actriz de cine para adultos Stephanie Clifford, conocida como Stormy Daniels. Se trata de una mujer de 44 años, de Loisiana, y una personalidad muy conocida durante más de dos décadas en la industria del cine porno.

Es ella, con su relato de los hechos, quien puede poner contra las cuerdas al expresidente de Estados Unidos que busca ser reelegido como candidato republicano para las presidenciales de 2024.

El objetivo de estos presuntos pagos habría sido el de evitar un escándalo antes de las elecciones estadounidenses de 2016, tras las que Trump resultó nombrado presidente de Estados Unidos.

Algo que el exmandatario niega categóricamente, y dice que el pago se hizo para detener sus «acusaciones falsas y extorsionadoras».

Stormy Daniels

El encuentro sexual de Daniels y Trump en 2006

El encuentro sexual que narra Daniels se habría producido en 2006, un año después de que se casara con su tercera esposa, Melania, durante un torneo de golf en el que participaron famosos en Lake Tahoe.

Según el relato de Daniels en una entrevista en el canal ‘CBS’ en 2018, él la invitó a cenar y lo hicieron en la suite de su hotel. Trump le enseñó una copia de una revista de golf con su foto en la portada y ella le sugirió que quería «azotarle». «Se dio la vuelta y se bajó un poco los pantalones, ya sabes, tenía ropa interior y esas cosas, y solo le di un par de golpes», contó Daniels.

En un momento en el que ella fue al baño, el exmandatario se habría «encaramado» en el borde de la cama. «Me di cuenta exactamente en lo que me había metido. Y pensé, aquí vamos», explicó Daniels en esa entrevista en el programa ’60 Minutes’. Ella dijo que los dos tuvieron sexo consensuado.

Tras este encuentro, y siempre según el relato de la actriz, Trump le habría llamado varias veces y se habrían reunido de nuevo en julio de 2007 en el Hotel Beverly Hills en Los Ángeles para hablar sobre su posible aparición en el programa de Trump ‘Celebrity Apprentice’.

Daniels dijo que él quería volver a tener sexo en el hotel, pero ella se negó. Un mes después, Trump la habría llamado para decirle que no había podido conseguir que participase en su programa.

Los pagos para evitar que saliese a la luz

El 28 de octubre de 2016, en los últimos días antes de las elecciones presidenciales, Daniels firmó un acuerdo de confidencialidad en el que se comprometía a no hablar públicamente de su relación con él a cambio de un pago de 130.000 dólares, según documentos presentados ante el tribunal federal de Los Ángeles.

El pacto fue firmado por Keith Davidson, su abogado en ese momento, y Michael Cohen, entonces el abogado personal y mediador de Trump. El documento incluía un lugar para la firma de Trump, pero él nunca lo firmó.

Stormy Daniels, la actriz porno relacionada con Donald Trump

En 2018, después de que el diario ‘The Wall Street Journal’ informara sobre el pago a Daniels, Cohen declaró públicamente que le pagó con su propio dinero y que Trump no le ordenó hacerlo. Daniels demandó a Trump y Cohen buscando invalidar el acuerdo.

Tras ello, los abogados de Trump reconocieron que no firmó el acuerdo de confidencialidad y que no buscaría hacerlo cumplir. Un juez desestimó su demanda porque el asunto se resolvió.

El último paso: una demanda por difamación

Daniels presentó una demanda por difamación en 2018 contra el tribunal federal de Trump por una publicación en Twitter en la que la acusaba de «estafa» después de que ella describiera haber sido amenazada por publicar en sus redes la supuesta relación sexual con él.

Un juez federal con sede en Los Ángeles decidió en 2018 que los comentarios de Trump no eran difamatorios y estaban protegidos por la garantía de libertad de expresión de la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos. La decisión del juez fue confirmada en apelación y la Corte Suprema de los Estados Unidos. En 2021 se negó a revisar el asunto.

Stormy Daniels: «Tampoco quiero derramar champán»

La actriz porno Stephanie Clifford, ha agradecido a sus seguidores de Twitter los apoyos que ha recibido tras la acusación formal contra el expresidente Donald Trump.

«¡Gracias a todos por su apoyo y amor! Tengo tantos mensajes que no puedo responder. Tampoco quiero derramar champán», ha expuesto en un breve tuit.

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ESTUDIO| Extensiones de pelo bajo sospecha: hallan compuestos asociados a cáncer y alteraciones hormonales

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extensiones pelo riesgo salud
Extensiones de pelo bajo sospecha: hallan compuestos asociados a cáncer y alteraciones hormonales-PEXELS ARCHIVO

Un estudio científico ha identificado docenas de sustancias químicas potencialmente peligrosas en extensiones de pelo, incluidos productos elaborados con pelo humano. La investigación, considerada la más completa hasta la fecha en este tipo de productos de belleza, pone el foco en los posibles riesgos para la salud asociados al uso prolongado de extensiones, una industria que, según los autores, cuenta con una regulación limitada en muchos países.

El trabajo ha sido realizado por el Silent Spring Institute (Estados Unidos) y publicado en la revista Environment & Health de la American Chemical Society. Sus conclusiones llegan en un contexto de creciente preocupación por los efectos que ciertos productos capilares pueden tener en el organismo.

Un análisis exhaustivo de extensiones sintéticas y de cabello humano

Para elaborar el estudio, el equipo investigador analizó 43 productos populares de extensiones de cabello adquiridos tanto en tiendas físicas como en plataformas online. Las muestras incluían extensiones de fibras sintéticas y de origen biológico, como cabello humano, seda o fibras vegetales.

Las extensiones se clasificaron según su composición y características:

  • Fibras sintéticas (principalmente polímeros plásticos).

  • Fibras de origen biológico, incluido cabello humano.

  • Productos resistentes al calor, ignífugos o impermeables.

  • Extensiones etiquetadas como “ecológicas” o “no tóxicas”.

En total, 19 de las muestras sintéticas indicaban ser ignífugas, tres eran resistentes al agua, nueve resistentes al calor y varias se promocionaban como libres de PVC o no tóxicas.

Más de 900 compuestos detectados en las muestras

Los investigadores utilizaron una técnica de análisis no dirigido que permite detectar una amplia variedad de compuestos, incluso aquellos que no suelen buscarse en productos cosméticos. A través de cromatografía de gases bidimensional y espectrometría de masas de alta resolución, identificaron más de 900 firmas químicas en las muestras analizadas.

Posteriormente, mediante herramientas de aprendizaje automático, se compararon esas firmas con bases de datos químicas. El resultado fue la identificación de 169 sustancias químicas pertenecientes a nueve clases estructurales principales.

Sustancias relacionadas con cáncer y alteraciones hormonales

El estudio detectó en las extensiones de cabello diversas sustancias asociadas a riesgos para la salud, entre ellas:

  • Retardantes de llama.

  • Ftalatos.

  • Pesticidas.

  • Estireno.

  • Tetracloroetano.

  • Compuestos organoestánnicos.

Algunas de estas sustancias se han relacionado en investigaciones previas con cáncer, alteraciones hormonales, problemas de desarrollo y efectos en el sistema inmunitario.

Los resultados indican que todas las muestras, salvo dos, contenían sustancias potencialmente peligrosas, incluso aquellas etiquetadas como “no tóxicas”. Además, 48 de los compuestos detectados figuran en listas de sustancias peligrosas reconocidas internacionalmente, y 12 aparecen en la Proposición 65 de California, que advierte sobre químicos relacionados con cáncer o daños reproductivos.

También se hallaron 17 sustancias vinculadas al cáncer de mama en 36 de las muestras, algunas con capacidad de alterar el sistema hormonal.

Compuestos organoestánnicos y niveles por encima de lo recomendado

El estudio destaca la presencia de compuestos organoestánnicos en cerca del 10% de las muestras. En algunos casos, se detectaron concentraciones superiores a los niveles considerados seguros en la Unión Europea, donde este tipo de sustancias está regulado.

Estos compuestos se emplean habitualmente como estabilizadores térmicos en materiales plásticos y se han asociado a irritaciones cutáneas, una de las quejas más frecuentes entre usuarios de extensiones. También se han relacionado con alteraciones hormonales y riesgos de cáncer.

Por qué pueden suponer un riesgo para la salud

Las extensiones de cabello suelen tratarse con productos químicos para hacerlas más resistentes al calor, al fuego o a la humedad. Sin embargo, según los investigadores, las empresas rara vez detallan qué sustancias se utilizan en estos procesos.

El hecho de que las extensiones estén en contacto directo con el cuero cabelludo y el cuello aumenta la exposición potencial. Además, al aplicar calor para peinarlas o moldearlas, algunos compuestos podrían liberarse al aire y ser inhalados.

Los autores del estudio subrayan que todavía se necesita más investigación para comprender el impacto real de esta exposición, pero consideran necesario mejorar la transparencia y la regulación de estos productos.

Un mercado en crecimiento con escasa regulación

El mercado mundial de extensiones de cabello sigue creciendo y se prevé que supere los 14.000 millones de dólares en 2028. Este auge ha incrementado la preocupación por la seguridad de los productos, especialmente ante la falta de información clara sobre su composición.

Los investigadores consideran urgente reforzar la supervisión de esta industria y fomentar el desarrollo de productos más seguros. También sugieren que los consumidores deberían contar con advertencias más claras sobre la presencia de determinadas sustancias químicas.

La necesidad de más transparencia en los productos capilares

El estudio pone de relieve la importancia de que las marcas informen sobre los compuestos utilizados en la fabricación de extensiones. Según los autores, los consumidores deberían poder tomar decisiones informadas sobre los productos que utilizan de forma habitual.

Aunque la investigación se ha centrado en el mercado estadounidense, sus conclusiones tienen implicaciones globales, dado el carácter internacional de la industria de la belleza.

Los expertos insisten en que el objetivo no es alarmar, sino promover una mayor transparencia y regulación para garantizar la seguridad de quienes utilizan extensiones de cabello de forma regular.

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