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Salud y Bienestar

Un nuevo tratamiento evitará quimioterapia en pacientes con cáncer de mama

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Archivo/EFE/ Miguel Angel Polo

El estudio internacional RxPONDER, en el que participa el Instituto de Investigación Sanitaria Incliva del Hospital Clínico de València, permitirá que un importante porcentaje de pacientes con cáncer de mama puedan prescindir de la quimioterapia, evitando los efectos adversos de este tratamiento.

Se trata del subgrupo de mujeres posmenopáusicas con receptores hormonales positivos (RH+) y HER2 negativo (el subtipo de cáncer de mama más frecuente), que tienen entre 1 y 3 ganglios axilares afectados y con un resultado Recurrence Score igual o inferior a 25, actualmente tratadas con quimioterapia más hormonoterapia, que podrán ser tratadas con igual eficacia y pronóstico solo con hormonoterapia, informa el Incliva en un comunicado.

Este ensayo clínico internacional, promovido por el grupo cooperativo estadounidense SWOG Cancer Research Network, con el apoyo del National Cancer Institute (NCI) de EEUU, cuenta con participación del Grupo GEICAM de Investigación en Cáncer de Mama, que ha contribuido al mismo con la inclusión de 792 mujeres, lo que supone casi el 20 % del total de pacientes participantes en el ensayo, a través de 21 hospitales españoles.

Los centros hospitalarios de la Comunidad Valenciana -el Hospital Clínico Universitario de Valencia, el Hospital Provincial de Castellón y la Fundación Instituto Valenciano de Oncología (IVO)- aportan aproximadamente dos de cada 10 de las pacientes incluidas en el ensayo en España.

En el ensayo realizado en el Hospital Clínico de València se incluyeron 66 pacientes, el 73 % menopáusicas, y más del 50 % de ellas recibió exclusivamente tratamiento hormonal, «por lo que tenemos un grupo significativo de pacientes que se beneficiaron de participar en este ensayo clínico evitando el uso de tratamiento de quimioterapia», subraya Begoña Bermejo, del Grupo de Investigación de Biología en Cáncer de Mama de Incliva.

«Gracias a todas las pacientes que participaron en este estudio, vamos a poder cambiar nuestra práctica clínica, por lo que, una vez más, es importante resaltar la importancia de la investigación y la participación y el papel fundamental de las pacientes en los ensayos clínicos”, asevera Bermejo.

Del ensayo también se desprende que el pronóstico en todos los grupos de pacientes es excelente, a pesar de tener ganglios afectos, pues la supervivencia libre de enfermedad, es decir, las pacientes que no tuvieron recurrencia del tumor durante 5 años, superaba el 90 %.

«Supone un paso significativo hacia lo que llamamos medicina de precisión, ya que, utilizando una herramienta de análisis genómico del tumor, podemos seleccionar la mejor estrategia terapéutica para la paciente», añade la investigadora.

Sin embargo, las mujeres premenopáusicas incluidas en el estudio sí obtenían un beneficio con la quimioterapia sumada al tratamiento hormonal, con una mejora de la tasa de supervivencia libre de enfermedad a los 5 años de un 5 %.

En estas pacientes esta tasa alcanzaba el 94,2 % con quimioterapia más hormonoterapia, frente al 89 % en las que solo recibieron hormonoterapia.

Se trata del primer gran ensayo aleatorizado para determinar si este tipo de pacientes con 1-3 ganglios afectos se benefician de la quimioterapia, han señalado las fuentes.

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Salud y Bienestar

Carme, recibe un trasplante de cara de una donante que accedió a la eutanasia: «Mi vida empieza a ser mejor»

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El Hospital Vall d’Hebron logra un hito mundial al planificar el primer trasplante facial a partir de una donación tras la prestación de ayuda para morir

BARCELONA, 2 de febrero de 2026 – Carme es la protagonista de un hito histórico en la medicina mundial: se ha convertido en la primera persona en recibir un trasplante de cara procedente de una donante que había recibido la eutanasia, una intervención pionera realizada en el Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona.

Mi vida empieza a ser mejor. Ya puedo comer, beber, salir a la calle y hacer una vida normal”, explica la paciente, que durante años convivió con graves secuelas tras sufrir una infección bacteriana que derivó en sepsis y le provocó una necrosis severa en el rostro.

De una picadura a la pérdida de media cara

Todo comenzó durante unas vacaciones en Canarias, cuando una picadura de insecto desencadenó una infección que la llevó a pasar por tres unidades de cuidados intensivos. Al salir, la enfermedad había destruido gran parte de su rostro: no podía abrir la boca, respirar con normalidad ni reconocerse físicamente.

“Hubo muchos profesionales que me dijeron que no había solución más allá de injertos parciales”, recuerda Carme. La situación cambió cuando conoció al doctor Joan-Pere Barret, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados de Vall d’Hebron, quien valoró la posibilidad de un trasplante facial.

Una donación excepcional tras la eutanasia

La intervención fue posible gracias a la decisión extraordinaria de una donante que había solicitado la prestación de ayuda para morir (PRAM). Además de donar sus órganos y tejidos, la paciente ofreció también la donación de la cara, una decisión que permitió planificar la cirugía con una precisión inédita.

“El grado de generosidad y madurez de esta donación es difícil de describir”, explica Elisabeth Navas, coordinadora médica de Donación y Trasplantes del hospital. “Alguien que decide poner fin a su vida ofrece a otra persona una segunda oportunidad de esta magnitud”.

Cirugía de máxima complejidad y planificación milimétrica

Carme necesitaba un trasplante facial tipo 1, centrado en la parte media del rostro. Donante y receptora compartían sexo, grupo sanguíneo y características anatómicas compatibles.

Gracias a la planificación previa, se realizaron TACs de alta precisión, modelos tridimensionales impresos en 3D y guías de corte óseo personalizadas para lograr un encaje perfecto. También se diseñó una máscara de silicona para reconstruir el rostro de la donante tras la extracción.

Durante la intervención se trasplantaron piel, tejido adiposo, músculos faciales, nervios periféricos y hueso, en una operación que puede prolongarse entre 15 y 24 horas y que requiere la coordinación de cerca de un centenar de profesionales, incluidos más de 25 profesionales de enfermería.

Recuperación y rehabilitación facial

Tras la cirugía, Carme permaneció un mes ingresada, primero en la UCI y después en planta. La rehabilitación comenzó de forma temprana y continúa a diario para recuperar funciones esenciales como masticar, hablar, gesticular y expresar emociones.

“La cara inicialmente no se mueve; hay que reeducar los músculos y estimular la conexión nerviosa”, explica Daniela Issa, del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación. El proceso incluye también apoyo psicológico, clave para la adaptación a la nueva imagen corporal y al tratamiento inmunosupresor.

Vall d’Hebron, referente mundial en trasplantes faciales

En todo el mundo se han realizado 54 trasplantes de cara. En España, seis, y tres de ellos en Vall d’Hebron, que ya lideró en 2010 el primer trasplante total de cara del mundo y en 2015 el primero en asistolia controlada.

Solo una veintena de centros internacionales tienen capacidad para realizar este tipo de intervenciones, que exigen una altísima especialización médica, tecnológica y humana.

Para Carme, el resultado es claro: “Estoy aún recuperándome, pero sé que estaré bien”.

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