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Un repartidor de Amazon se hace viral al destapar las ‘miserias’ a las que se enfrentan

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En las últimas horas un repartidor de Amazon se ha hecho viral al destapar la nueva realidad a la que se enfrentan. Si en otras ocasiones se ha sabido que no gozan de unas dignas condiciones laborales, ahora hay que sumarle que la compañía de Jeff Bezos ha incluido una nueva modalidad de encuesta de valoración que consiste en evaluar al repartidor que hace entrega de tu pedido. Hasta ahí, todo normal. Pero lo que ha sacado a la luz Miguel (@MiguelAzor96) es que muchos usuarios estarían mintiendo en estas encuestas con el único objetivo de catalogar un mal servicio para que la empresa les gratifique con productos nuevos o gastos de envío gratis.

Miguel ha detallado punto por punto en la red social Twitter qué es lo que está pasando y, lo peor, cuáles pueden ser las consecuencias sobre los puestos de trabajo de miles de repartidores que día a día entregan multitud de productos en época de pandemia incluida.

Este es el hilo del repartidor de Amazon en una publicación que ya se ha compartido más de 50.000 veces:

«Abro hilo que espero que difundáis, os lo pido por favor. Soy repartidor de Amazon, llevo tres meses trabajando y Nunca, repito, Nunca me habían puesto una reclamación, hasta que Amazon ha puesto una encuesta después de la recepción del pedido. En esta encuesta se valora directamente al repartidor, aquí puedes añadir si el pedido te ha llegado o no, si el repartidor ha sido amable, si la entrega ha sido buena etc. La gente se esta dedicando a poner valoraciones negativas para intentar ahorrarse el precio del envío.

El precio del articulo que ha pedido, pedir que le manden otro sin pagar nada etc. ahora quiero deciros que pasa después de que el cliente marque alguna opción negativa: a nosotros nos ponen reclamaciones, siendo 1 un aviso verbal, 2 aviso escrito, 3 una formación, 4 desactivación de la cuenta y suspensión de empleo y sueldo. Pues señores yo voy por la 3 en un una semana, cuando estoy seguro que en esas reclamaciones el paquete lo he entregado en mano al cliente con una sonrisa, porqué sinceramente, me gusta este trabajo.

Lo que vengo es a concienciar a la gente que está tan tranquilita en su casa durante estos meses de pandemia mundial, evadiéndose del peligro del contagio mientras un simple repartidor que quiere hacer que haya algo mas de normalidad en el día a día y que nadie pueda sufrir las consecuencias de este virus, sea mal calificado por un cliente egoísta que solo piensa en ahorrarse un dinero que tampoco supone tanto, si se lo suponiese no lo compraría.

Por estas acciones yo estoy a punto de perder mi trabajo, con el que pago el alquiler de mi piso, la comida, la luz, el agua, facturas de teléfono, etc.. por favor solo os pido que seáis consecuentes con vuestras acciones, puede que el futuro de una persona este en un simple click en una mala valoración, estoy escribiendo este hilo porque mi conciencia esta muy tranquila de que hago mi trabajo lo mejor posible y con todas las ganas del mundo y estoy totalmente seguro que las reclamaciones que me han puesto son falsas. Si no, me callaría y diría, me lo merezco por hacerlo mal, pero no es el caso.

Por favor os agradecería la difusión máxima».

Esta publicación además de compartirse de manera multitudinaria, ha hecho que miles de usuarios salgan en defensa de Miguel con miles de comentarios mostrando su apoyo al repartidor de Amazon.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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