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Un terremoto de magnitud 4 llega a Alicante, Murcia y el sur de Valencia

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ALICANTE, 24 Mar. (EUROPA PRESS) –

Un terremoto de magnitud 4,0 en la escala Richter se ha dejado sentir este domingo por la tarde en la zona de Alicante, Murcia y el sur de la provincia de Valencia.

El seísmo se ha producido en torno a las 17.15 horas de este domingo frente a las costas de Torrevieja, cerca del Cabo de Palos, a una profundidad de 10 kilómetros, ha indicado el Instituto Nacional de Sismología en su cuenta de Twitter.

El 112 de la Generalitat Valenciana ha indicado en su cuenta de Twitter que se han recibido 37 llamadas relacionadas con el terremoto: 13 desde Alicante capital, cinco desde Santa Pola, cuatro desde Torrevieja, tres desde Elche, dos desde El Campello y Elda, y una desde Sant Joan d’Alacant.

También se ha recibido un aviso desde la provincia de Valencia, desde Gandia, concretamente. El servicio ha informado que no se ha registrado ningún daño personal ni material por el momento.

Por su parte, el Ayuntamiento de Alicante ha detallado que la Policía Local ha recibido seis llamadas para interesarse por el seísmo, pero no ha habido daños materiales.

El terremoto frente a la costa de Torrevieja coincide con las conmemoraciones del seísmo que asoló la zona hace 190 años

El terremoto de magnitud 4 en la escala Richter que se ha producido este domingo por la tarde frente a las costas de Torrevieja ha coincidido con los actos conmemorativos que están llevando a cabo varias ciudades de la comarca por el 190 aniversario del seísmo de magnitud 6,6 que se registró el 21 de marzo de 1829 y que dejó cerca de 400 muertos en la zona.

Al contrario que en aquel momento, el suceso de este domingo no ha ocasionado ningún daño material ni personal, aunque el temblor se ha dejado sentir en buena parte de la provincia de Alicante e incluso en Murcia y Valencia.

Precisamente a lo largo del fin de semana, localidades de la comarca de la Vega Baja como Torrevieja o Almoradí han realizado actos, conferencias y representaciones históricas del desastre que aconteció hace 190 años y que causó la destrucción casi por completo de ambas ciudades.

El sábado, en Almoradí –donde el seísmo de 1829 dejó 200 muertos–, la Unidad Militar de Emergencias (UME), los Bomberos del Consorcio Provincial con un gran número de efectivos y unidades, la Brigada Forestal de la Comunitat Valenciana, Unidades de Rescate Canino, Cruz Roja Española Local de Almoradí, Policía Local, Protección Civil y hasta Unidades Especiales de Rescate de la Guardia Civil se dieron cita en la Plaza de la Constitución para realizar un simulacro ante catástrofes.

Una veintena de bomberos participaron en la actividad e instalaron un Puesto de Mando Avanzado (PMA), junto al que se situaba el vehículo de comunicaciones, por lo que la exhibición contó con la presencia del dron del Grupo de Rescate, que retransmitió en directo cada una de las actuaciones de rescate que se llevaron a cabo.

‘1829, TORREVIEJA TIEMBLA’
El consistorio torrevejense, por su parte, ha realizado desde el jueves diferentes actos, como charlas con historiadores, científicos y geólogos.

Asimismo, este sábado y domingo, en colaboración con el grupo Ars Creatio y la Universidad de Alicante, se han llevado a cabo unas visitas teatralizadas por la ciudad bajo el título ‘1829, Torrevieja Tiembla’. La casualidad ha querido que pocas horas después de que terminara la representación de este domingo, Torrevieja haya temblado realmente.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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