La industria audiovisual española llora la pérdida de Verónica Echegui, fallecida este domingo en Madrid a los 42 años víctima de un cáncer. La actriz madrileña, cuyo nombre completo era Verónica Fernández de Echegaray, fue uno de los rostros más versátiles y carismáticos del cine español en las dos últimas décadas.
Su muerte, llevada con gran discreción por su entorno, ha provocado una profunda conmoción en el mundo del cine, el teatro y la televisión, donde Echegui se había consolidado como un talento ineludible, capaz de brillar en papeles dramáticos, cómicos y comprometidos.
De “Yo soy la Juani” al Goya por Tótem Loba
Echegui alcanzó la popularidad en 2006 con Yo soy la Juani, dirigida por Bigas Luna. Su interpretación de una joven de extrarradio en busca de un futuro mejor le valió una nominación al Goya a la mejor actriz revelación y la convirtió en la voz de una generación.
Consolidó su trayectoria con títulos como El patio de mi cárcel (2008), Katmandú, un espejo en el cielo (2011) de Icíar Bollaín, Seis puntos sobre Emma (2011) o Orígenes secretos (2020), donde demostró su enorme registro interpretativo.
En 2022 dio un paso más allá al ponerse detrás de la cámara y ganar el Goya al mejor cortometraje de ficción con Tótem Loba, una historia inspirada en experiencias propias, con la que denunció la normalización de la violencia machista.
Una carrera internacional y compromiso social
La actriz también participó en rodajes internacionales junto a nombres como Sigourney Weaver o Bruce Willis en The Cold Light of Day (2012), además de películas en Europa y Latinoamérica como Me estás matando Susana (2016) o Mi vida (2019). En televisión dejó huella en series como Días de Navidad (2020), Intimidad (2022), Los pacientes del doctor García (2023), A muerte (2025) y Ciudad de sombras, aún pendiente de estreno.
Comprometida con la igualdad y los derechos de las mujeres, Verónica Echegui usó su visibilidad para denunciar abusos en la industria y dar voz a experiencias que durante años habían permanecido silenciadas.
Una actriz luminosa que se convierte en leyenda
Compañeros de profesión, directores y espectadores han recordado en las últimas horas su energía, generosidad y talento, cualidades que la convirtieron en una de las intérpretes más queridas y respetadas del cine español.
“Vero es y siempre será una estrella. De las más luminosas que hemos conocido”, escribió el director David Galán Galindo, que trabajó con ella en Orígenes secretos.
La muerte de Verónica Echegui deja un vacío inmenso en la cultura española, pero también un legado artístico y humano que permanecerá vivo en la memoria colectiva.
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El actor estadounidense Robert Carradine ha fallecido a los 71 años. Según confirmó su familia, el intérprete se quitó la vida tras una larga lucha contra el trastorno bipolar, enfermedad con la que convivió durante casi dos décadas.
Conocido por su participación en títulos como The Long Riders, Revenge of the Nerds y la serie juvenil Lizzie McGuire, Carradine formaba parte de una de las sagas más reconocidas de Hollywood.
La familia destaca su lucha contra el trastorno bipolar
En un comunicado, sus familiares señalaron que el actor fue “un faro de luz” para quienes lo rodeaban y quisieron visibilizar su batalla contra el trastorno bipolar para contribuir a reducir el estigma asociado a la salud mental.
Su hermano, el también actor Keith Carradine, subrayó que “no hay vergüenza en ello” y definió a Robert como una persona “profundamente talentosa, sabia y tolerante”.
Una carrera marcada por el cine de los 70 y 80
Nacido el 24 de marzo de 1954, era hijo del actor John Carradine y hermano de David Carradine y Keith Carradine.
Debutó en el cine en 1972 junto a John Wayne en The Cowboys. Posteriormente participó en Coming Home, dirigida por Hal Ashby y protagonizada por Jane Fonda y Jon Voight, así como en Mean Streets, de Martin Scorsese.
En 1980 coincidió en el Festival de Cannes con dos películas: The Big Red One, de Samuel Fuller, y The Long Riders, dirigida por Walter Hill, donde compartió pantalla con sus hermanos.
Sin embargo, su mayor éxito comercial llegó con Revenge of the Nerds (1984), donde interpretó a Lewis Skolnick, líder de un grupo de estudiantes marginados. La película se convirtió en un fenómeno generacional y dio lugar a varias secuelas. Años después conquistó a un nuevo público como el padre de la protagonista en la serie Lizzie McGuire.
Música, automovilismo y vida personal
Más allá de la interpretación, Carradine sentía pasión por la música —tocaba la guitarra junto a sus hermanos— y por el automovilismo. Compitió en carreras de alto nivel y formó parte del equipo Lotus junto al actor Paul Newman.
Fue padre de tres hijos, entre ellos la actriz Ever Carradine. Su familia ha pedido respeto y privacidad en estos momentos.
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