Nueve de cada diez víctimas de violencia sexual por internet en la Comunitat Valenciana son un niño o una niña, según el análisis realizado por Save the Children sobre las sentencias judiciales de casos recientes de abusos sexuales.
Save the Children reclama una Justicia especializada que garantice los derechos de las víctimas infantiles de cualquier tipo de violencia, como son los abusos sexuales a través de Internet.
Según los últimos datos del Ministerio del Interior en 2022 que maneja la organización no gubernamental internacional, en la Comunitat Valenciana se presentaron 118 denuncias por delitos sexuales a través de la red que tenían como víctima a un niño, niña o adolescente.
Además, las denuncias que tienen como víctima a la infancia y adolescencia representan el 89 % del total de este tipo de delitos, según el informe.
El director de Save the Children en la Comunitat Valenciana, Rodrigo Hernández, ha sostenido que, una vez más, «los datos nos muestran que las diferentes formas de violencia pueden trasladarse al ámbito digital, y que los niños y niñas son un colectivo especialmente vulnerable».
«En el caso del «online grooming» (abuso sexual en Internet) hay que recordar que el abusador se va ganando poco a poco su confianza para involucrarlos en una actividad de contenido sexual, que puede ser desde hablar de sexo y obtener fotos o vídeos hasta mantener un encuentro sexual», ha añadido.
En casi la mitad de los casos de abusos sexuales contra la infancia a través de Internet en España el agresor es una persona desconocida, y el 95,1 % de los abusadores no tiene antecedentes penales de ningún tipo.
El informe ha analizado cerca de 400 sentencias judiciales de casos de este tipo de violencia en España, de las que 33 son específicas de «online grooming» o abuso sexual a través de internet.
Save the Children ha recordado que, en los últimos años, las diferentes formas de violencia han encontrado un canal diferente por el que ejercerse, como es Internet, que es utilizado por el 95,1 % de los niños y niñas de entre 10 y 15 años.
En este tipo de abusos las niñas representan un 57,4 % del total de víctimas, mientras que los niños son víctimas en el 42,6 % de los casos en toda España. Estas cifras contrastan con las del abuso sexual físico, donde el 8 de cada 10 víctimas son niñas.
Save the Children ha mostrado también su preocupación por el tiempo de duración de los procesos judiciales, ya que en el periodo analizado, el 67 % de los procesos duraron entre dos y tres años.
La técnica de Acción Social Save the chilndren Valencia, Cintia Espada, ha contado cómo se descubrió un caso de abuso sexual a través de internet que tuvo como víctimas a dos niños de 14 y 15 años que participaban en los programas de la organización en Valencia.
«Detectamos que un supuesto amigo de los niños, después de estar tiempo hablando con ellos y ganándose su confianza, les empezó a ofrecer dinero a cambio de fotografías y vídeos de contenido sexual a través de una red social. Ellos, además, manifestaban que nunca le habían visto en persona», ha relatado.
Ha explicado que activaron sus protocolos y «tras la denuncia en la Policía, descubrimos que era un hombre adulto que había abusado ya de más niños y niñas a través de internet. Podemos decir que gracias al trabajo de Save the Children esa persona ya no podrá abusar de más niños o niñas».
Save the Children apuesta también por seguir avanzando en la Comunitat Valenciana con el modelo nórdico Barnahus (“casa de los niños” en islandés), un modelo de atención integral donde todas las instituciones que intervienen en un caso de abuso sexual infantil se coordinan y trabajan bajo el mismo techo para evitar la victimización secundaria.
«Ya se ha empezado a poner en marcha las bases para implantar el modelo, pero es necesario seguir avanzando en el mismo. Cuando ya se ha producido cualquier tipo de violencia ya hemos llegado tarde. Tenemos que asegurar que se siguen garantizando sus derechos con la mejor atención posible», ha concluido Rodrigo Hernández.
Varios agentes de la Policía Nacional tras el crimen - Rober Solsona - Europa Press - Archivo
El conserje del edificio, único testigo en la primera sesión, describe con detalle la vida privada de Alfonso López Benito
Este lunes ha comenzado en la Ciudad de la Justicia de València el juicio por el crimen del canónigo emérito de la Catedral de València, Alfonso López Benito, asesinado en enero de 2024 en el piso que le había cedido el Arzobispado en la calle Avellanas, en pleno centro histórico de la ciudad.
En el banquillo de los acusados se sienta Miguel Tomás V. N., un hombre sin hogar, único detenido y procesado por estos hechos. El caso será juzgado por un jurado popular compuesto por nueve titulares y dos suplentes, ya constituido tras una compleja selección marcada por numerosas excusas de los candidatos.
La Fiscalía sostiene que el acusado tuvo una “participación directa y decisiva”
Tras la constitución del jurado, el fiscal Antonio Gastaldi ha explicado su tesis acusatoria, manteniendo que el procesado estuvo en la vivienda el día de los hechos, facilitó la entrada al autor material del crimen y se aprovechó económicamente de la víctima. Aunque la Fiscalía ha rebajado su calificación inicial —de autor material a cooperador o cómplice—, insiste en que su implicación fue “directa, eficaz y decisiva”.
Por su parte, la defensa, ejercida por el letrado Jorge Carbó, ha reclamado el respeto a la presunción de inocencia y ha denunciado una investigación policial “incompleta y sesgada”. Según Carbó, se señaló a un culpable desde el inicio y después se intentó ajustar la investigación a esa hipótesis, sin hallar pruebas concluyentes de la presencia del acusado en la vivienda.
El portero, único testigo: “Era muy frecuente que subieran chicos necesitados”
La primera sesión del juicio ha contado con un único testigo: el conserje del edificio de la calle Avellanas, quien ha ofrecido un relato minucioso de las costumbres sexuales del canónigo y del ambiente que rodeaba la vivienda.
Según su testimonio, Alfonso López Benito vivía solo desde finales de 2017, aunque ocasionalmente convivía con un hombre rumano que ejercía labores de protección frente a los jóvenes que acudían al piso. “Había etapas en las que subían muchos chicos, casi siempre personas muy necesitadas, con adicciones y en una situación muy vulnerable”, ha señalado.
El portero ha explicado que, en una etapa posterior, el sacerdote intentaba que los encuentros se produjeran fuera de su horario laboral para evitar conflictos con los vecinos, que estaban “hartos” de la situación.
“Le prometió 60 euros por sexo oral, pero solo le pagó 40”
Uno de los momentos más impactantes de la declaración ha sido el relato de un joven que bajó del piso llorando y visiblemente afectado. Según el testigo, el chico le confesó que el canónigo le había ofrecido 60 euros a cambio de una felación, pero que finalmente solo le pagó 40.
“Me dijo que aceptó por pura necesidad y que se sintió humillado”, ha recordado el conserje, quien también ha relatado amenazas y episodios de tensión protagonizados por algunos de los hombres que acudían a la vivienda.
El día del crimen: mensajes enviados desde el móvil del canónigo ya fallecido
El conserje también ha reconstruido el día en que se descubrió el cadáver, el 23 de enero de 2024. Esa mañana recibió un mensaje desde el teléfono del canónigo que no le resultó extraño, ya que mantenían cierta confianza. Sin embargo, horas después, un amigo íntimo del sacerdote acudió preocupado al edificio al no lograr contactar con él.
Ambos subieron al piso y, tras abrir con la llave, encontraron a Alfonso López Benito muerto en la cama, con signos evidentes de violencia. Poco después, el portero recibió un segundo mensaje desde el mismo teléfono: “Miguel, está todo bien”. “Fue aterrador: acababa de ver a una persona muerta y me estaba escribiendo”, ha declarado.
Un carácter difícil y una vida cada vez más aislada
El testigo ha descrito al canónigo como una persona de carácter complicado, con escasa relación con el Arzobispado y frecuentes críticas hacia la jerarquía eclesiástica. “Tenía un carácter jodido”, ha afirmado, recordando también conflictos con vecinos durante la pandemia por su negativa a usar mascarilla.
A pesar de mantener una relación cordial con él, el conserje ha reconocido que le producía “asco” la situación que vivía el sacerdote y que se prolongó durante años sin que nadie pusiera freno.
El juicio continuará hasta el 3 de febrero
Tras esta primera sesión, el magistrado ha dado por concluida la jornada y ha citado al jurado para continuar este martes. El acusado, que se ha mostrado tranquilo durante la vista, ha sido trasladado a la prisión de Picassent, desde donde será conducido diariamente mientras dure este juicio, uno de los más mediáticos y controvertidos de los últimos años en València.
Alfonso López Benito-AVAN / A. Sáiz
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