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Valencia

Viveros recupera la escultura de homenaje a Walt Disney

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Viveros escultura Walt Disney

Los Jardines del Real (Viveros) han recuperado la escultura del Pato Donald, una pieza instalada en el parque hace ya medio siglo como homenaje de la infancia de Valencia al creador Walt Disney. La pieza había sufrido un ataque vandálico semanas atrás, por lo que ha sido sometida a un proceso de recuperación general, y ya ocupa de nuevo su lugar habitual, a la entrada de la zona de juegos infantiles de los jardines.

Se trata de una figura realizada en piedra artificial recubierta de lascas de vivos colores de mármol y cerámica vidriada, que presenta recubrimiento realizado con la técnica del trencadís, con una estructura interna de hierro. Está ubicada sobre un pedestal labrado en un único bloque de piedra que representa un libro.

Viveros recupera la escultura de homenaje a Walt Disney:

El pasado 8 de octubre, el servicio municipal de Jardinería Sostenible detectó, al cierre del parque, que la escultura había sido objeto de un acto vandálico: los atacantes habían lanzado pintura plástica a la pieza y habían cercenado la mano de la figura del pato que, no obstante, pudo ser recuperada al día siguiente por el personal de mantenimiento de los jardines.

 

El personal técnico del Servicio Municipal de Patrimonio Histórico se ha encargado de la intervención de recuperación: en primer lugar, se ha eliminado el guano y la suciedad ambiental adherida a la superficie del monumento, y se ha comprobado la estabilidad estructural del brazo derecho de la escultura. También se ha procedido a eliminar la pintura plástica arrojada al monumento, y a unir la mano arrancada, así como a consolidar la grieta de la parte del codo. Finalmente, se ha efectuado un rejuntado provisional de emergencia de las lascas para evitar su caída y posterior pérdida, y se han reintegrado cromáticamente los rejuntes provisionales. Durante toda la restauración se ha realizado una documentación fotográfica para evidenciar el estado de la escultura antes, durante y después de la intervención.

“A Walt Disney… los Niños”

El monumento, que constituye un homenaje al creador e impulsor de la animación cinematográfica Walt Disney, fue inaugurado en los Jardines del Real, en el acceso al parque infantil, en marzo de 1968. Fue un monumento promovido por el Ayuntamiento de Valencia, que encargó su construcción a la empresa Rodilla Levante Mármoles (en el lateral del pedestal en forma de libro se puede leer “Rodilla Levante Mármol 3”).

El autor de la pieza fue el escultor valenciano Vicente Rodilla Zanón, natural del pueblo de Siete Aguas, que tiene una calle dedicada en el barrio de Patraix. La obra representa la figura icónica del Pato Donald sobre un gran libro labrado en piedra en cuya cubierta principal figura la efigie del homenajeado, Walt Disney, y que en la contraportada reproduce el perfil de un castillo sobre el que se alza la figura cerámica del Pato Donald.

La construcción e instalación de la obra se sufragó con las aportaciones y donativos recogidos entre la infancia, en huchas que se colocaron en jardines de toda la ciudad. Por ello, la dedicatoria de la escultura recoge la leyenda: “A Walt Disney… los Niños”.

 

 

 

 

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Fallas

El Congreso Fallero tumba la propuesta del Fallero Mayor con una mayoría aplastante

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Congreso Fallero tumba Fallero Mayor
Imagen de archivo- OFFICIAL PRESS/JCF

El debate estaba servido, pero el resultado parecía escrito antes incluso de comenzar la votación. El Congreso Fallero ha rechazado de manera contundente la propuesta de abrir la posibilidad de que el cargo representativo de las comisiones falleras pudiera recaer también en un hombre. La iniciativa, que pretendía modificar el reglamento para permitir la figura del Fallero Mayor, fue descartada por una abrumadora mayoría.

La última sesión semanal del Congreso retomó un asunto que ya había generado debate en jornadas anteriores. No se trataba tanto de decidir el sentido del voto, ampliamente conocido de antemano, como de confrontar dos visiones opuestas sobre el futuro de la representación fallera: tradición frente a adaptación a los nuevos tiempos.

El argumento a favor: abrir la puerta sin imponer cambios

La defensa de la propuesta corrió a cargo de José Martínez Tormo, quien insistió en que la modificación del reglamento no suponía imponer una figura masculina, sino permitir que las comisiones tuvieran libertad de elección. Según explicó, el actual texto normativo impide directamente que exista un Fallero Mayor al especificar que el cargo debe ser ocupado por una mujer.

Martínez Tormo apeló a la modernidad y a la necesidad de actualizar el reglamento para reflejar la realidad social. A su juicio, abrir la puerta no obligaría a nadie a cruzarla, pero sí permitiría comprobar si existe o no esa demanda dentro del mundo fallero. “Si no se abre la posibilidad, nunca lo sabremos”, vino a defender durante su intervención.

Las voces en contra: tradición y demanda social

Frente a esta postura, Vicent Almela articuló uno de los principales discursos contrarios a la propuesta. Aunque reconoció que la idea no le resultaba especialmente desagradable, planteó una cuestión clave: si la sociedad fallera realmente demanda este cambio. En su intervención recordó que otras transformaciones, hoy normalizadas, surgieron de manera natural y progresiva desde las bases, como ocurrió con la evolución de la indumentaria masculina.

Para Almela, el problema radica en que este cambio se pretende impulsar desde arriba, sin que exista una presión clara desde las comisiones falleras. Una reflexión que fue compartida por buena parte de los congresistas presentes.

El precedente legal y el ejemplo de Alcoi

Durante el debate también se recuperó un argumento ya expuesto en sesiones anteriores: una sentencia del Tribunal Supremo que reconoce el derecho de los organizadores de fiestas a establecer cargos reservados a un solo género, como ocurre en celebraciones de Moros y Cristianos.

Este punto fue rebatido por Martínez Tormo con un ejemplo concreto: el caso de Alcoi, donde desde 2024 los cargos festivos pueden ser ocupados indistintamente por hombres y mujeres. Según defendió, las Fallas se encuentran en una situación equiparable y cuentan con margen suficiente para adaptar su normativa sin vulnerar ningún marco legal.

¿Peligra el reconocimiento de la Unesco?

Otro de los argumentos contrarios a la propuesta apuntaba al posible riesgo de afectar al reconocimiento de las Fallas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La mención exclusiva a la Fallera Mayor en el expediente de la Unesco fue utilizada como motivo de cautela.

En este punto, Martínez Tormo, como redactor del expediente, recordó que dicho documento es una fotografía fija del momento en el que se redactó y que la Unesco garantiza la autonomía de los organizadores para definir su fiesta. A su juicio, permitir un cambio en la figura representativa no supondría ninguna amenaza para ese reconocimiento internacional.

La propuesta de un cambio de denominación

La exconcejala Pilar Soriano intervino en la misma línea, defendiendo la necesidad de adaptar el reglamento a la realidad actual. Desde su experiencia en la falla Borrull-Socors, la primera en contar con un Fallero Mayor en València, planteó incluso eliminar la denominación de Fallera Mayor y sustituirla por la de “Representante”, un término que, según explicó, englobaría a todas las sensibilidades.

Soriano subrayó que la cuestión de género va más allá del nombre y recordó que la sociedad avanza hacia modelos más flexibles, también en el ámbito administrativo y social.

Una votación sin sorpresas

Pese a la variedad de argumentos expuestos, el sentir mayoritario del Congreso quedó claro en el momento de la votación. La propuesta fue rechazada con 144 votos en contra frente a solo 15 a favor, una diferencia que evidenció el escaso respaldo a la iniciativa.

Un resultado similar se produjo posteriormente al trasladar el debate a los cargos infantiles, donde la opción de abrir el género también fue descartada de forma clara.

El Fallero Mayor, una opción que seguirá fuera del reglamento

La modernización, la revolución o simplemente la posibilidad de elegir tendrá que esperar. El reglamento fallero seguirá sin contemplar oficialmente la figura del Fallero Mayor. No obstante, las comisiones que deseen hacerlo podrán seguir eligiendo a un representante masculino, como ya ha ocurrido en algunos casos puntuales en la ciudad, aunque sin visibilidad oficial en el Libro Fallero.

Por ahora, el Congreso Fallero ha dejado claro que la tradición pesa más que el cambio y que, al menos a corto plazo, la puerta seguirá cerrada.

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