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Consumo

‘Wardrobing’, cómo estrenar ropa nueva casi a diario sin gastar dinero

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Se le conoce como ‘wardrobing’ pero es una técnica que lleva practicándose años, y aunque por el nombre quizá parezca desconocida, lo cierto es que los comercios aseguran que está al alza.

El ‘wardrobing’ consiste en comprar ropa, usarla para momentos determinados, con la etiqueta puesta pero escondida a la vista, para después de su uso devolverla a las tiendas en buen estado y respetando la norma de devolución del establecimiento determinado.

Es una manera fácil de poder lucir y estrenar nuevos ‘modelitos’ sin apenas gastarse dinero, y es una técnica cada vez más extendida entre la gente joven, especialmente. Para ello, quienes lo practican utilizan todo tipo de trucos y artimañas para poder ponerse la ropa con la etiqueta, ya que sin ella no se podría devolver al establecimiento, para luego sí devolverla como si no se hubiera usado. Hay quienes, incluso, se llegan a comprar máquinas de etiquetar para así poder quitarla y luego volverla a poner.

Ante ello, muchos comercios han empezado a tomar medidas, como el hecho de colocar las etiquetas en lugares tan visibles que haga que sea necesario retirarla para poder usar la prenda. Se calcula que el sector textil puede perder cada año unos 9.000 millones de dólares debido al wardrobing.

Y es que las redes sociales donde las ‘celebrities’ o blogguers de moda lucen cada día un nuevo estilismo diferente provoca esas ansías de lucir ropa nueva casi a diario.

Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia y del País Vasco el 18% de los españoles son compradores compulsivos y casi el 40% compra más de lo que necesitaría. El trastorno afecta sobre todo a mujeres, porque el hábito de la compra está más arraigada entre ellas.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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