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Ximo Puig: «Hasél dice cosas deleznables y fascistas, pero tiene derecho a hacerlo»

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València, 25 feb (EFE).- El president de la Generalitat, Ximo Puig, ha asegurado este jueves que no comparte «absolutamente nada» de todo lo que dice el rapero Pablo Hasél, cuyos contenidos son «deleznables» y «claramente fascistas», pero «eso no quiere decir que no tenga derecho en una democracia a hacerlo».

Puig se ha pronunciado así en la sesión de control parlamentario en Les Corts, donde Ciudadanos ha acusado a la izquierda valenciana de defender a Hasél mientras hacen un «cordón sanitario» a Vox, un partido «completamente democrático»; Compromís ha asegurado que «lo que nace fascista no lo blanquea ni dios,» y Vox ha gritado «Viva la Policía Nacional».

El president ha señalado que en esta sesión de control se han oído «cosas terribles», pero los diputados tienen derecho a ejercer la libertad de expresión, y ha asegurado que combatirá las ideas que representan las personas que tienen actitudes «totalitarias y neofacistas» desde la palabra y la libertad de expresión.

Puig ha instado a continuar con la «vía valenciana» iniciada en 2015, basada en el respeto, el diálogo y el avance a través de la profundización de la democracia, y ha afirmado que los incidentes de los últimos días le producen «una enorme desazón y que «nunca se puede justificar la violencia», que es «la antítesis de la democracia».

La síndica del PP, Isabel Bonig, ha iniciado su intervención expresando el apoyo a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado «en la defensa de la libertad y de la Constitución», a la delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, y a la presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), Consuelo Ordóñez, «frente a los ataques de la televisión pública valenciana» por «equiparar a las víctimas del terrorismo con los terroristas condenados».

El síndic de Ciudadanos, Toni Cantó, ha reprochado las declaraciones de Compromís y Podem en apoyo a las protestas por el encarcelamiento de Hasél, y la afirmación de Puig de que la cárcel «no es la mejor respuesta para la libertad de expresión».

Cantó ha lamentado que luego la izquierda pida «castigos ejemplares» para quien hable bien del franquismo o para quien «suelte un piropo», y haga «un cordón sanitario a un partido como Vox, que es completamente democrático, mientras pactan con Bildu o con los golpistas catalanes».

El síndic de Cs ha recitado los versos de un juez jubilado que fue multado por componer un poema satírico a la ministra Irene Montero, «la marquesa de Galapagar», y ha citado frases de Hasél como «no me da pena tu tiro en la nuca, pepero», para cuestionar que la izquierda apoye «rap sí, pero poesía no», o rechace un escrache a Mónica Oltra, pero no a Rita Barberá.

Cantó ha mostrado su apoyo a una frase de Angela Merkel -«la libertad de expresión tiene un límite; cuando se propaga el odio o se ataca a la dignidad de las personas»- y al «gran comunista» Passolini cuando en 1968 en Italia se puso del lado «de los verdaderos trabajadores, de la Policía».

El síndic de Compromís, Fran Ferri, ha aprovechado esa alusión a Merkel para destacar que la canciller alemana «nunca diría que Vox es un partido democrático», pues de hecho en su país «no pacta nunca con la ultraderecha», y además «limpia» las fuerzas de seguridad de la ultraderecha.

Ferri también ha dedicado a Ciudadanos, «ahora que están dudando entre el naranja y el verde», un verso: «La naranja nace verde y el tiempo le da color, pero lo que nace fascista no lo blanquea ni dios».

La síndica de Vox, Ana Vega, ha subido a la tribuna una gorra de la Policía Nacional para mostrarles su apoyo por enfrentarse sin medios «a la peligrosa banda organizada de delincuentes terroristas organizados callejeros» los últimos días, y ha acusado a Compromís y Podem de «alentar la violencia» desde las instituciones.

Ha acusado a la «abyecta izquierda» de ser «la filial valenciana de Bildu» y de llevar a «un ambiente guerracivilista»; y ha finalizado su intervención gritando un «¡Viva la Policía Nacional!», que diputados de Vox han respondido con un «¡Viva!» desde sus escaños.

Puig ha lamentado que Vox aproveche la pandemia para «fomentar el odio» y ha aseverado que las fuerzas de seguridad «son de todos los ciudadanos y todos las respetan». «No son de nadie, y menos de grupos radicales como el que usted representa», ha agregado.

El president ha calificado de «mentira como un campanario» que se diga que Oltra o que el Consell «alientan la violencia», porque aquí «nadie está situado en la kale borroka». La vicepresidenta ha señalado que en Vox «esto de la democracia lo llevan justito» y les ha pedido que no generen «violencia gratuita».

La síndica de Unides Podem, Pilar Lima, ha afirmado que la libertad de expresión es «solo la punta del iceberg» de la «desconexión generacional» de una juventud que ve que sus condiciones van «a peor» y ha exigido que se investiguen «los abusos cometidos» en las cargas en esas protestas.

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La Johnson, la Faixa y la Artanenca: anécdotas de la vacunación

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(EFE).- Un hombre disfrazado de payaso, una mujer que se dejó a medias un banquete de bodas, personas ataviadas con pareos o gente que acude con pequeños obsequios para los sanitarios, como tartas y hasta orquídeas, son algunas de las anécdotas que está dejando el proceso de vacunación masiva contra el coronavirus.

Las cartas y dibujos de agradecimiento son otra de las curiosidades que se han encontrado los profesionales que vacunan, que además de pinchar han tenido que hacer fotos, recoger objetos perdidos o ver cómo la gente rebautizaba lo nombres de las vacunas, según explican a EFE los responsables de tres grandes ‘vacunódromos’ de la Comunitat Valenciana.

DISFRAZADO DE PAYASO, PERO CON EL BRAZO LIBRE

Hay gente para la que recibir la vacuna es motivo de fiesta, y si no que se lo pregunten al hombre que acudió «totalmente vestido de payaso, pero con el brazo bien libre» en sus dos citas para pincharse en la Institución Ferial Alicantina (IFA), reconvertida desde abril en ‘vacunódromo’.

«Supongo que era porque estaba muy contento», explica a EFE el coordinador de la vacunación en IFA, Carlos de Gregorio, quien señala que no se «toman a mal» estas actitudes -también ha ido gente con caretas o disfraces «menos elaborados»- mientras no se desvirtúe el proceso de la inoculación.

Entre las 200.000 personas que ya han pasado por este recinto se han encontrado también a alguna que se ha santiguado primero como forma de «bendecir» la vacuna, o a una que acudió con un péndulo y no consintió en recibir su dosis hasta que el objeto no le transmitió que «no había problema» en hacerlo.

De Gregorio se queda sobre todo con el reconocimiento de la gente, que atribuye a que acuden con «cierto miedo» y cuando ven la «calidad humana» de todo el equipo, desde enfermeros a celadores, les llevan luego dibujos, muñequitos -como la Dama de Elche, localidad donde se ubica IFA-, e incluso les regalaron una docena de orquídeas.

TARTAS, BOMBONES Y UN SILLÓN DE LA REFLEXIÓN

Tartas, bombones o una rosa son algunos detalles que ha recibido enfermeras que vacunan en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de València, un ‘vacunódromo’ por el que han pasado ya 450.000 personas, en el que la pared de un vestuario se ha panelado con las cartas, dibujos y tarjetas de felicitación que les han ido entregado y que les animan el día.

La coordinadora de enfermería en este espacio, Amparo Antonaya, destaca de entre todas las anécdotas la de un día de lluvia en la que esperaban a personas de más de 70 años que llegaban en autobús desde poblaciones del área metropolitana. Para evitar que pudieran resbalar por el suelo mojado, los sanitarios decidieron subirse a los autobuses y pincharles allí.

«Los abuelitos lo agradecieron mucho y nos decían: es como si nos fuéramos a Benidorm, quédense ustedes y nos vamos a pasar el día allí», indica a EFE Antonaya, quien lo recuerda como un «momento entrañable» y señala entre risas que finalmente no lo hicieron, aunque todos tenían ganas de viajar recordando sus escapadas con el Imserso.

Si hasta IFA ha llegado gente en chanclas y con pareo, como si hicieran un paréntesis entre baño y baño, en la Ciudad de las Artes se encontraron con una mujer vestida elegantemente que les explicó que venía de un banquete de bodas, donde había bebido mucho vino y adonde tenía intención de volver para seguir haciéndolo tras ser vacunada.

«Márchese, disfrute de la boda y me cojo sus datos para vacunarla otro día», fue la respuesta que le dio la coordinadora de vacunación en la Ciudad de las Artes, lugar donde por cierto han instalado un «sillón de la reflexión» para la gente que acude a vacunarse pero tiene dudas y necesita tiempo para pensar.

LA PINTORA A LA QUE INSPIRÓ LA VACUNACIÓN

La primera dosis de la vacuna inspiró de tal manera a una pintora de Castellón, María Griñó, que al llegar a casa creó una ilustración con el rostro de una mujer ataviada con guantes, una jeringuilla y una vacuna, y cuando volvió para la segunda dosis lo regaló al personal sanitario, que lo recibió con emoción y lo tiene expuesto en el Auditori de Castelló.

«Sobre todo, lo que más hemos recibido son cartas de agradecimiento», explica EFE Inmaculada Fabregat, coordinadora del personal que vacuna en el auditorio, quien se ha encontrado con gente mayor que acudía el día de antes de la cita «para no perderse» al día siguiente, y con personas que después de mucho tiempo sin verse se han reencontrado allí gracias a la vacuna.

También ha visto cómo los nervios llevaban a algunas personas a no atender bien las explicaciones y pasar directamente a la sala de espera, en lugar de al box de vacunación, y luego decían que nadie les pinchaba, y a compañeras que han acudido puntualmente a vacunar y han pedido volver, para «estar en lo bueno tras haber trabajado en lo malo» de la pandemia.

LA JOHNSON, LA FAIXA Y LA ARTANENCA

Quienes vacunan ha visto cómo eran rebautizadas las farmacéuticas, y han atendido a gente que iba a ponerse «la Johnson» (por la Janssen), la ‘Faixa’ (faja en valenciano, en lugar de Pfizer) o «la Artanenca» (una variedad de aceituna castellonense, en lugar de AstraZeneca), o que directamente pedían «la buena».

También han descubierto que la gente «pierde bastantes cosas» en estos sitios, desde paragüas a gafas de sol, algún fular y muchas tarjetas sanitarias, y se han emocionado cuando han podido vacunar al padre o la abuela, imagen que será guardada para la posteridad, como las de otros vacunados que han pedido que les hicieran la foto, o se han hecho ‘selfies’, o han grabado en vídeo este importante momento.

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