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Sucesos

Juzgan a un yihadista detenido en Alicante que planeaba atentar con un atropello masivo

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yihadista Alicante
Momento de la operación , en una imagen de la Guardia Civil.

Alicante, 22 jun (OFFICIAL PRESS-EFE).-

La Audiencia Nacional juzga este martes a un presunto yihadista detenido en Alicante, que se definía a sí mismo como «lobo solitario» y que se sospecha que estaba planeando un atropello masivo, por lo que se enfrenta a una petición del fiscal de siete años de cárcel por delitos de autocapacitación terrorista y enaltecimiento.

«La hora ha llegado». Con esta frase los investigadores creen que el acusado, A.H., en prisión provisional desde junio de 2022 tras haberse establecido en España un año antes, anunciaba estar dispuesto a cometer un atentado, presumiblemente utilizando una furgoneta, según se desprende de sus búsquedas en internet.

En su escrito de conclusiones provisionales, el fiscal sostiene que el acusado, «tras su adoctrinamiento y autocapacitación», que le llevó a prestar juramento de lealtad al Dáesh, y a cuyas filas en zona de conflicto intentó ingresar en 2015 y 2020, «tomó la decisión de actuar violentamente» como «lobo solitario».

Para llegar a esta conclusión, el fiscal se basa en la búsqueda de alquileres de furgoneta que hizo en internet el 22 de marzo de 2022, después de hacer una captura de pantalla de una publicación en la red social X sobre el atentado dos días antes en el carnaval de Strepy-Bracquegnies, en Bélgica, mediante el atropello a un grupo de entre 150 y 200 personas, de las que seis fallecieron.

Indicios que enlaza con la citada conversación de WhatsApp, fechada el 31 de agosto de 2020, y otras más adelante hasta su detención, en las que insiste: «La hora ha llegado»; ”Hay un solo camino y no hay vuelta atrás»; «La hora ha llegado, preparado para lo que venga”; ”Ligero y con poco, preparado para lo que venga”.

Idea que repite el 17 de febrero de 2021 y el 26 de mayo de 2022, indica el fiscal, que destaca que en su móvil se encontró un juramento de lealtad al Dáesh, documento que ha sido datado entre el 31 de diciembre de 2019 y el 3 de febrero de 2022, con «la fórmula exacta que ha de recitarse antes de cometer un atentado».

Su presencia en España, con carácter intermitente, se remonta a noviembre de 2018, hasta que en 2021 se estableció en Alicante, donde fue detenido.

Según el fiscal, cuando llegó a España se encontraba en «un proceso de progresiva radicalización a través de internet, durante el cual adoptó la idea de la yihad violenta y se autocapacitó para realizar acciones terroristas, habiendo finalmente decidido pasar a la acción».

En su un teléfono móvil se le intervinieron más de 157.800 archivos multimedia y 1.100 documentos. En su mayoría de publicaciones de medios afines a organizaciones yihadistas, en las que se encuentran incluso manuales para la confección o uso de armas, y artefactos explosivos.

También tenía en su poder un centenar de las ediciones completas de la revista Naba, de la revista Rumiyah o de la revista Dabiq, todas ellas publicaciones del Dáesh.

En estas publicaciones se invita a cometer atentados con vehículos o se dan instrucciones acerca de cómo cometer ataques con arma blanca, «especificando zonas corporales óptimas para causar más daño».

Asimismo, fue hallado un documento sobre preparación física, donde se encuentran alusiones al uso de fusil de asalto AK47.

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Sucesos

El jurado declara culpable al único acusado del crimen del canónigo de València, cometido junto a otra persona

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muerte cura Valencia
El acusado del crimen del canónigo de la Catedral de València en enero de 2024 - EUROPA PRESS

El tribunal popular considera probado que el crimen fue planificado, con alevosía, y que el acusado participó en el robo y uso fraudulento de las tarjetas de la víctima.

Un jurado popular ha declarado culpable de asesinato al único acusado por la muerte del canónigo de la Catedral de València, ocurrida en 2024, al considerar que actuó de común acuerdo con otra persona no identificada dentro de un plan previamente diseñado para acabar con la vida de la víctima y apropiarse de sus bienes.

El fallo, adoptado por siete votos frente a dos, concluye que el acusado participó de forma decisiva en el crimen, aunque no fuera el autor material de la asfixia que provocó la muerte del religioso, Alfonso, de 79 años.

Asesinato planificado y con alevosía

Según el veredicto, la muerte no fue accidental y se produjo por asfixia, en un contexto en el que la víctima no pudo defenderse debido a su edad y condición física. El jurado aprecia alevosía, al considerar que el ataque se llevó a cabo de manera sorpresiva y premeditada.

La resolución sitúa al acusado en el lugar y en el momento del crimen, basándose en el análisis del posicionamiento de los teléfonos móviles tanto de la víctima como del procesado.

Robo con violencia y estafa continuada

Además del asesinato, el jurado ha declarado probado por unanimidad que el acusado y su cómplice se apoderaron de tarjetas bancarias y comerciales del canónigo con el objetivo de obtener beneficios económicos.

El acusado realizó compras y gastos con una tarjeta bancaria por un valor superior a 2.300 euros, además de varias adquisiciones con una tarjeta comercial. En el momento de su detención, los agentes le intervinieron 875 euros en efectivo, procedentes de extracciones realizadas con dichas tarjetas.

La versión del acusado

Durante el juicio, celebrado en la Audiencia Provincial de València, el acusado se declaró inocente del homicidio y negó haber estado en el domicilio de la víctima. Sí reconoció haber utilizado las tarjetas, aunque aseguró que se las entregó un tercero no identificado y que desconocía que el canónigo hubiera fallecido.

Las investigaciones policiales no hallaron huellas ni ADN del acusado en la vivienda, aunque sí restos genéticos y huellas pertenecientes a personas no identificadas.

Fiscalía pide 28 años de prisión

Tras el veredicto, la Fiscalía mantiene su petición de 28 años de cárcel, repartidos entre el delito de asesinato, el robo con violencia y la estafa continuada. La acusación sostiene que el procesado tuvo una participación directa y determinante en un crimen que califica de especialmente grave.

Por su parte, la defensa ha solicitado la imposición de la pena mínima prevista por la ley. El jurado ha recomendado que no se concedan beneficios penitenciarios ni un eventual indulto, y el acusado permanece en prisión provisional a la espera de sentencia.

 

El hallazgo del cadáver del canónigo

El cadáver lo descubrió el portero, que reside en el edificio y que ha declarado en esta jornada. Según su versión, el día de los hechos abrió la portería a las 9.00 horas como de costumbre, y a los pocos minutos le llegó un mensaje del canónigo diciéndole que se iba a ausentar hasta el fin de semana. Le generó «duda» la forma en la que estaba escrito, pero no lo vio con «normalidad» porque tenía un apartamento en la playa de El Perelló.

Sobre las 11.15 horas se personó un amigo de Alfonso —decía que eran «como hermanos»— preocupado porque habían quedado para «una cosa importante» y no le cogía el móvil. Subieron y, tras llamar dos veces y no recibir respuesta, el portero abrió con la copia de las llaves que tenía.

Al girar la llave la puerta no estaba cerrada. Entró y, al asomarse al dormitorio, vio al canónigo tumbado boca arriba y la cama «revuelta, usada».
«Claramente vi que estaba muerto, lo vi como una especie de momia con la boca abierta, salí chillando en un estado de nervios muy grande», ha recordado.

Testimonio del portero: chicos vulnerables y conflictos frecuentes

El portero ha declarado que era «muy frecuente» que subieran chicos al piso del canónigo, en etapas «muchos», y que cuando Alfonso percibió que «los vecinos comenzaban a darse cuenta de que ocurría algo extraño», los citaba fuera del horario de portería.

En su mayoría eran personas «muy necesitadas», algunos con signos visibles de adicción a drogas, todos mayores de edad. Alfonso tenía «un carácter fuerte, complicado», y solía ir a buscarlos a la estación de autobuses o a la calle Bailén.

«Yo porque sabía torearlo a pesar del asco que me daba a mí por lo que estaba haciendo, pero los vecinos estaban hartos», ha afirmado.

Incidentes y testimonios de vecinos

El portero ha relatado numerosos episodios:

  • Jóvenes encerrados con llave cuando el canónigo salía

  • Conflictos por pagos de servicios sexuales

  • Amenazas de denuncia

  • Discusiones por dinero no abonado

Una vecina escuchó cómo Alfonso ofrecía dinero a cambio de sexo oral.
«Los vecinos estaban hartos, a ellos y a mí nos resultaba repugnante y doloroso», ha recalcado.

Incluso una vecina del anterior edificio advirtió:
«Que se preparen todos los vecinos porque lo que viene es muy fuerte. Es un sacerdote al que le gustan los chicos».

 

Alfonso López Benito-AVAN / A. Sáiz

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