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Consum pagará 300 euros más de media a sus trabajadores en marzo como gratificación

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València, 27 mar.- Consum ha aprobado un montante de 3,8 millones de euros para gratificar a sus trabajadores de tiendas y plataformas logísticas como compensación al esfuerzo y dedicación que realizan desde que se decretó el estado de alarma por el coronavirus.

Esta gratificación se abonará ya en la nómina de marzo y supondrá una compensación económica de 283 euros de media por persona para recompensar el trabajo, el esfuerzo y la predisposición durante la pandemia.

La cooperativa es «consciente del esfuerzo y la profesionalidad con los que están afrontando esta situación los trabajadores en el punto de venta, que están de cara al público cada día», así como del aumento del volumen de trabajo que se ha producido en las centrales logísticas.

Por ello, asegura compartir su preocupación ante la exposición al público y les agradece en un comunicado «toda su labor y profesionalidad ante los momentos excepcionales que estamos viviendo».

Para hacer frente al aumento de la carga de trabajo en las últimas semanas, Consum reforzó su plantilla mediante la ampliación de jornadas o la contratación de personal para las plataformas logísticas y los supermercados. Desde el 13 de marzo lleva un total de 1.185 contratos y 1.233 ampliaciones de dedicación.

Desde que se decretó la alarma lanzó una serie de medidas excepcionales como la instalación de mamparas de seguridad en la línea de cajas de todos sus supermercados, la reducción del horario de 10 a 20 horas, la limitación de compra a seis unidades de una misma referencia por persona y día o y el control del aforo en las tiendas para evitar aglomeraciones.

La cooperativa también reparte en la entrada de las tiendas gel desinfectante y guantes de plástico, como medida de prevención y seguridad contra el Covid-19. Y pide colaboración ciudadana para que solo vaya una persona por familia a realizar la compra, absteniéndose en la medida de lo posible ancianos, niños y grupos de riesgo, además de comprar solo si es imprescindible y priorizar el pago con tarjeta.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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