Síguenos

Cultura

Confirmados los primeros artistas del FIB 2023

Publicado

en

Franz Ferdinand, Bastille y Vetusta Morla entre el primer avance del FIB 2023
Imagen de archivo con miles de personas asistiendo a uno de los conciertos del último FIB. EFE/Doménech Castelló

València, 9 oct (EFE).- El Festival Internacional de Benicàssim (FIB) ha anunciado este domingo el primer avance de su cartel para la edición de 2023, donde destacan Franz Ferdinand, Bastille, Crystal Fighters, Kaiser Chiefs y Clean Bandit, y en la nómina nacional, Vetusta Morla, Iván Ferreiro, Amaia y La casa azul.

En redes sociales, la organización del FIB ha desvelado así el particular juego que había lanzado esta semana en forma de múltiples sopas de letras para que los «fibers» intentaran adivinar los primeros nombres del cartel del próximo año, fijado del 13 al 16 de julio en el recinto de conciertos junto a la N-340 en la citada localidad castellonense.

En este primer avance también figuran Sidonie, Ginebras, Shinova, Sports Team, The Sherlocks, Only the poets, La La Love You, Elyella, Rufus T. Firefly, Ciudad Jara y Ladilla Rusa. La organización sacará a la venta el próximo martes las entradas de día.

La edición del pasado julio fue el estreno de The Music Republic (promotora del Arenal Sound de Burriana, el Festival de Les Arts de València, el Interestelar de Sevilla, el Viña Rock de Villarrobledo y el Granada Sound) al frente del FIB, después de varios años erráticos tras pasar por varios propietarios y el parón obligado de dos años por la pandemia, y lo hizo con un gran éxito de público.

Advertisement
Click para comentar

Tienes que estar registrado para comentar Acceder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Cultura

Los secretos de la Finca Roja de València

Publicado

en

la finca roja de valencia
Foto: Hugo Román

La Finca Roja de València es uno de los símbolos de la ciudad. El sello inconfundible de Enrique Viedma Vidal quedó plasmado en muchas construcciones en la València de los años 20 y 30. Puede que cuando el arquitecto valenciano planificara las 378 viviendas y 14 patios que hoy ocupan la manzana de las calles Jesús, Albacete, Marvá y Maluquer no fuera consciente de que estaba a punto de levantar uno de los edificios más icónicos de la ciudad. Todo un símbolo que nació con otro objetivo bien distinto.

Construido entre 1929 y 1933, se buscaba la funcionalidad y aprovechar al máximo los más de 15.000 m2 de la manzana para uso de la comunidad. Una comunidad formada por los obreros del Instituto Nacional de Previsión que buscaban vivienda en València a cambio de un chavo al mes. De hecho antes de ser popularmente conocida como Finca Roja, los vecinos de la capital del Turia la bautizaron como la “finca del chavo“ por ese motivo.

En el ladrillo caravista de color rojo que le confiere esa personalidad, y su sobrenombre, se puede apreciar la influencia de la escuela holandesa. Pero la originalidad de este residencial no se queda tan solo en su colores rojo y azul turquesa o en su original fachada con sus formas geométricas, repletas de detalles. En su interior, en sus entrañas, esconde en secreto sus orígenes.

Inspirado por el filósofo francés Charles Fourier, Viedma rompió con modelos de la época a la hora de proyectar la finca buscando dotarla de servicios, de recreo y descanso para niños y mayores.

La Finca Roja de València:

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

La idea era que los bajos comerciales se abrieran al patio interior, para así proveer a los vecinos. Este modelo de autogestión que buscaba aprovechar su peculiar estructura y su patio interior, debía autoabastecerse de agua gracias a los torreones de las esquinas, pensados como depósitos, idea que nunca se llevó a cabo.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

Han pasado muchas décadas, y sus actuales vecinos disfrutan sabedores de encontrarse en un espacio único, en el que cada ladrillo esconde historias, sueños e ilusiones del pasado. Ya no queda nada de aquellos comercios que tenían acceso al interior. Otros elementos también han ido desapareciendo con el paso de los años.

Ha pasado el tiempo, tantos que muchos de los que allí viven desconocen parte de esa historia escrita sobre ladrillo rojizo. Ladrillos que visten pisos de 100 metros cuadrados o de 140 en el caso de algunos que recaen en los chaflanes.

El enorme patio ajardinado es un lugar de descanso donde los vecinos pueden disfrutar del aire libre sin salir de sus casas. Un lugar de encuentro para desconectar, charlar, jugar o pasear al perro.

Un lugar en el que historia y arquitectura se dan la mano.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

Continuar leyendo