El Hospital La Fe comprometido con el Parkinson, un trastorno que afecta a 11.000 personas en la Comunitat

Con motivo del Día Mundial del Párkinson, el Hospital Universitari i Politècnic La Fe de València acoge este martes 11 de abril, la jornada “200 años de la definición de Parkinson”, organizada por la Unidad de Trastornos del Movimiento de La Fe y la Asociación Parkinson Valencia. La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo, crónico e invalidante que afecta a más de 160.000 personas en España, cerca de 11.000 en la Comunitat Valenciana, de las cuales el 10% presenta la enfermedad en estado avanzado.

El Hospital Universitari i Politècnic La Fe dispone de una Unidad de Trastornos del Movimiento especializada en el tratamiento de este tipo de pacientes, siendo un referente a nivel autonómico y nacional. Esta Unidad está formada por un equipo multidisciplinar especializado en esta patología en el que trabajan, entre otros, neurólogos expertos en párkinson. “Nuestro compromiso con los pacientes es ofrecerles una atención integral especializada de tal forma que tengan al alcance todos los servicios y tratamientos adaptados en cada fase de la enfermedad”, afirma Mònica Almiñana, gerent del Departament de Salut València La Fe.

La jornada, que tendrá lugar en el salón de actos del hospital este martes 11 de abril a las 11 horas, coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Parkinson, dará a conocer algunas pautas que permitan que tanto el paciente como el cuidador identifiquen y registren los síntomas que caracterizan la enfermedad, optimizando la visita al neurólogo. “La identificación de estos síntomas y la importancia de su registro es clave en la visita al neurólogo, ya que ayudan a ajustar el tratamiento convencional y planificar tratamientos futuros”, explica la Dra. Irene Martínez Torres, Coordinadora de la Unidad de Trastornos del Movimiento, Hospital Universitari i Politècnic La Fe.

Con el objetivo de complementar esta atención integral, se han desarrollado estas jornadas conjuntamente con la Asociación Parkinson Valencia, que juega un papel fundamental al orientar y asesorar a personas con enfermedad de Parkinson y familiares, defender sus derechos e intereses y promover la investigación para la prevención y el desarrollo de nuevos tratamientos. Según explica la presidenta de la Asociación, Julia Climent, “las terapias rehabilitadoras complementarias que ofrece nuestra asociación para las personas con Parkinson son imprescindibles para mantener su independencia, sus funciones motoras y calidad de vida. Por este motivo, pensamos que el trabajo conjunto entre los profesionales de la sanidad y los de nuestra asociación, es crucial a la hora de tratar una enfermedad crónica y degenerativa”.

En este sentido, la asociación ofrece terapias rehabilitadoras específicas y complementarias al tratamiento farmacológico, como la logopedia, la fisioterapia y el apoyo emocional y psicológico, entre otras, que se adaptan a las necesidades de las personas con enfermedad de Parkinson en función de la progresión de la enfermedad. “Estos talleres nos permiten darles a los pacientes y cuidadores las herramientas necesarias para que puedan solventar los problemas que se encuentran en su día a día derivados de la propia enfermedad”, explica Bárbara Gil, gerente de la Asociación Parkinson Valencia.

Definición de la Enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo, crónico e invalidante que afecta a más de 160.000 personas en España, a unas 11.000 en la Comunitat Valenciana, de las cuales el 10% presenta la enfermedad en estado avanzado. Se trata de una patología compleja que cursa una serie de síntomas motores (lentitud de movimientos, temblor, rigidez, inestabilidad postural) y no motores (trastornos del sueño, estreñimiento, problemas visuales, respiratorios, urinarios, cognitivos o problemas psicológicos).

Aunque su progresión es más rápida durante los primeros años, conforme avanza la enfermedad, los síntomas suponen un empeoramiento funcional importante. Concretamente, en el caso de los síntomas no motores, éstos no se manifiestan a simple vista, sin embargo, tienen un impacto muy importante en la calidad de vida de los pacientes e interfieren en sus actividades diarias pero también en las del cuidador y sus familiares cercanos. Además, dado su alto impacto y que en algunas ocasiones pueden manifestarse hasta diez años antes que los síntomas motores, a la hora de tratar la enfermedad es necesario tener en cuenta toda la sintomatología, tanto motora como no motora.