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Sindicato Médico denuncia: «Nos mandan al matadero, los médicos estamos cayendo como moscas»

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VALÈNCIA, 24 Mar. (EUROPA PRESS) –

El Sindicato Médico de la Comunitat Valenciana (CESM CV) ha lamentado este martes que el 20 por ciento de personal sanitario está contagiado por coronavirus y ha denunciado: «Nos mandan al matadero, los médicos estamos cayendo como moscas».

Así lo afirma en un comunicado lanzado a toda la comunidad médica, en el que afirma que «probablemente» la cifra del 20% «sea mucho más, porque no se quiere que se hagan los test de coronavirus al personal sanitario».

El sindicato ha criticado que «en la Conselleria de Sanidad parece que el material viene ‘mañana’ desde hace varias semanas», lo que ha llevado al personal sanitario a tener que «agudizar el ingenio buscando soluciones caseras que en la mayoría de las ocasiones no sirven para nada».

CESM CV ha pedido eliminar la actividad no urgente de los hospitales y que se hagan turnos de médicos «para evitar que todos nos contagiemos a la vez». «Sin medidas de protección, un paciente contagia a alguien del personal sanitario. Entonces el personal sanitario contagia a todos los que ve esa mañana, al día siguiente, al otro… y a su propia familia», explican los médicos.

El sindicato ha elaborado un ‘Calendario de No Actuación’ de la administración sanitaria que, en el caso del coronavirus, arranca el 1 de marzo cuando «la Conselleria ignora a los médicos frente la la crisis» que se avecina; el día 4, asegura que si un médico se pone enfermo por coronavirus en el trabajo «no es ninguna enfermedad laboral. Es como una gripe más» y el 12 la administración «vive en una nube de no pasa nada» aunque le advierten de las medidas.

Al día siguiente, CESM CV pide de nuevo a la Conselleria que suspenda la actividad no urgente y avisa de que los hospitales y centros de salud «son el principal foco de contagio»; el 14, denuncian que Sanidad sigue sin actuar y sin haber material de protección para el personal sanitario.

En esa fecha, se les comunica que Sanidad ha ordenado a los hospitales y centros de salud suspender la actividad no urgente, aunque «la mayoría de gerentes de departamento no obedece y todo sigue igual». El 17, CESM CV reclama el cese de un gerente «por irresponsable» al mantener la actividad asistencial en su departamento «como si nada pasara».

El 18 de marzo se buscan voluntarios y señala que «parece que la Conselleria toma las riendas» aunque «son bastante flojas y en muchos departamentos las interpretan de forma laxa»; el 20 sigue «faltando material de protección», un hecho que atribuye a «una combinación de incompetencia y desidia». Y a fecha de hoy, lamenta: «Es tarde ya. Nos mandan al matadero. No hay equipos de protección. No se evitan los contagios. El personal sanitario cae como moscas».

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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