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La producción valenciana ‘4 angelitos’, mejor cortometraje en el festival Algeciras Fantástika

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4 angelitos cortometraje

Algeciras Fantástika ha premiado a ‘4 angelitos’ como el mejor cortometraje de este festival internacional, especializado en fantasía y terror. El galardón se dio a conocer este pasado fin de semana durante la gala de clausura del certamen. ‘4 angelitos’ está producido por Microfilm, compañía audiovisual valenciana dirigida por los hermanos Toni i y Vicente Puertes, que son los productores ejecutivos. Julio Martí Zahonero es el guionista y director del corto, que está protagonizado por los Actores Manuel Canchal, Isabel requena y Juli cantó.

‘4 angelitos’, mejor cortometraje

El jurado ha premiado la calidad del cortometraje ‘4 angelitos’, que genera suspense e intriga con una historia en que se denuncia el abandono a los mayores y el uso enfermizo de las redes sociales. La productora Microfilm ha estrenado este cortometraje, que está teniendo un amplio recorrido internacional por la sección oficial de festivales especializados: Certamen El Pecado, Certamen Audiovisual de Cabra, Fantastic Gijón, Certamen Terroríficamente Cortos, Filmquest Festival (Utah), Sincity Horror Fest (Las Vegas), Horror Hazard Film Fest (Costa Rica), Lusca Film Fest (Puerto Rico) y Dracula Film Festival (Rumanía), entre otros.

El cortometraje se podrá ver en Valencia

Este mismo mes de noviembre ‘4 angelitos’ se proyectará en los ABC Park de Valencia, dentro del Maniatic Film Festival. Se trata de un cortometraje cargado de misterio, que plantea una reflexión con su trama, más allá del terror y el suspense que genera: la soledad no deseada, el abandono a los mayores y la violencia en redes sociales son los ejes centrales de esta dramática historia.

Un elenco de actores valencianos

A través de sus protagonistas, interpretados por Manuel Canchal, Isabel Requena y Juli Cantó, este cortometraje ahonda en la ausencia de respeto y la humillación hacia personas de la tercera edad. Una problemática acuciada por la fácil utilización de las redes sociales como medio de difusión de imágenes violentas o degradantes.

Una historia de terror producida por Microfilm, con guion y dirección de Julio Martí Zahonero, e interpretada por un elenco de actores valencianos

El corto huye del gore y de la sangre para, según su director, Julio Martí Zahonero, “profundizar en los miedos más ocultos que cada uno de nosotros, como seres humanos, tememos”. Explica que “contar esta historia a través del filtro del terror me ha permitido despertar en el espectador sus miedos más ancestrales y hacerlo, además, con el uso de recursos no explícitos. Dar miedo con aquello que no se muestra.” Martí Zahonero es autor de varios cortometrajes que acumulan 50 premios internacionales y en 2013 estrenó su primera película, ‘La hermandad’, protagonizado por Lydia Bosch.

Microfilm, productora valenciana de referencia

Después de este proyecto, la productora Microfilm está preparando el que será su salto a la gran pantalla con un largometraje que actualmente se encuentra en fase de financiación. Al frente de Microfilm están los hermanos Puertes, Toni y Vicente, que han producido ‘4 angelitos’ y también son los responsables de formatos televisivos tan destacados como Magnífics, Loving Comunitat Valenciana, Xino Xano o La cuina de Morera.

Teaser 4angelitos (4 Little angels).mp4 from Microfilm 2.0 on Vimeo.

 

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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