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Envejecimiento en España: ¿a qué edad se mueren los españoles?

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¿a qué edad se mueren los españoles?
Dos mujeres caminan hoy por una calle. EFE/Isaac Fontana/Archivo

Madrid/València, 25 may (OFFICIAL PRESS-EFE).- El progresivo envejecimiento de la población y el aumento de la esperanza de vida han provocado que en la actualidad tres de cada diez personas que fallecen en España lo hagan después de haber cumplido los 90 años, una proporción que duplica la que se registraba en el año 2000 pero, ¿a qué edad se mueren los españoles?

Según la última estimación del número de defunciones semanales, recién publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en los primeros cuatro meses de este año murieron en España 48.520 personas con 90 o más años, lo que supone un 144 % más que las 19.836 que fallecieron con esa edad en el año 2000.

Este año, los fallecidos con al menos 90 años de edad fueron el 29,70 % de las 163.340 personas fallecidas de enero a abril -un 25,88 % en el caso de la Comunitat Valenciana-, mientras que hace 24 años fueron únicamente el 14,34 % de los 138.283 ciudadanos que murieron en los mismos meses.

Casi dos de cada tres mueren con más de 80 años

En esas casi dos décadas y media, el envejecimiento de la población ha dado lugar a un incremento proporcional de las edades de los fallecidos.

Así, actualmente, de cada 100 fallecidos en España, 30 tenían 90 o más años, 33 entre 80 y 89 años, 18 entre 70 y 79 años, 10 entre 60 y 69, cinco entre 50 y 59 años, dos entre 40 y 49 años y uno menos de 40 años

En cambio, en el año 2000, de cada 100 fallecidos, 14 tenían 90 o más años, 34 entre 80 y 89 años, 27 entre 70 y 79 años, 12 entre 60 y 69, seis entre 50 y 59 años, tres entre 40 y 49 años y cuatro menos de 40 años.

Estos datos coinciden con el aumento de la esperanza de vida. España es el país de la Unión Europea (UE) que registra una mayor esperanza de vida, de 84 años de edad, tres años y medio por encima de la media comunitaria (81,5 años), según los datos actualizados este mes por la agencia estadística comunitaria Eurostat.

De todas formas, la franja de edad en la que más personas mueren en España sigue siendo la de 80 a 89 años, que supone actualmente el 33,06 % de los fallecidos -34,04 % en la Comunitat-, frente al 33,73 % del año 2000.

Sumados ambos grupos, casi dos de cada tres personas (el 62,77 %) que fallecen en España lo hacen con 80 o más años, lo que representa casi 15 puntos porcentuales más que al final del siglo XX, cuando eran una de cada dos (el 48,08 %).

Por comunidades autónomas

Como ocurre con la mayoría de estadísticas demográficas, las diferencias territoriales son notables y los datos denotan en este caso un mayor envejecimiento cuanto más hacia el norte y hacia el oeste, con algunas excepciones.

Las tres comunidades autónomas con mayores tasas de fallecidos mayores de 90 años, entre 6 y 7 puntos porcentuales por encima de la media, son Castilla y León (36,75 %), La Rioja (36,47 %), y Aragón (35,61 %).

En cambio, los menores porcentajes, hasta 10 puntos porcentuales por debajo de la media, se registran en Canarias (19,83 %), Andalucía (23,75 %) y Murcia (24,34 %), además de en Melilla (11,88 %) y en Ceuta (18,18 %). La Comunitat Valenciana se sitúa también por debajo de la media nacional, con un 25,88 %.

En las dos comunidades insulares y en las dos ciudades autónomas es donde se registran los mayores porcentajes de fallecidos con menos de 40 años, en todos los casos, lógicamente, con cifras mucho menores: un 1,90 % en Canarias; 1,88 % en Melilla; 1,78 % en Baleares y 1,60 % en Ceuta. En la Comunitat Valenciana el porcentaje es del 1,59 %.

La siguiente tabla recoge, por comunidades y ciudades autónomas, los porcentajes de personas fallecidas en los cuatro primeros meses del año con las edades que se indican:

MENOS DE 40 DE 40 A 49 DE 50 A 59 DE 60 A 69 DE 70 A 79 DE 80 A 89 90 Y MÁS
ANDALUCÍA 1,55 2,06 5,99 11,64 20,22 34,79 23,75
ARAGÓN 1,14 1,25 4,17 9,17 16,28 32,33 35,61
ASTURIAS 0,65 1,25 4,27 10,89 17,02 31,75 34,16
BALEARES 1,78 2,15 5,24 11,36 20,84 32,20 26,37
CANARIAS 1,90 2,26 7,44 14,85 21,77 31,93 19,83
CANTABRIA 0,81 1,71 4,33 9,94 20,06 29,88 33,26
C. Y LEÓN 0,68 1,03 3,86 8,95 16,04 32,69 36,75
C.-LA MANCHA 1,08 1,71 4,53 9,27 15,62 33,48 34,30
CATALUÑA 1,23 1,85 4,99 9,80 18,35 32,28 31,51
C. VALENCIANA 1,59 1,88 5,54 11,00 20,06 34,04 25,88
EXTREMADURA 1,16 1,37 4,60 10,25 18,57 34,31 29,78
GALICIA 0,63 1,60 4,26 8,91 17,04 33,40 34,15
MADRID 1,43 1,89 4,81 10,43 18,20 31,95 31,28
MURCIA 1,59 2,70 5,20 11,75 19,18 35,20 24,34
NAVARRA 1,26 1,74 4,09 9,66 17,44 32,54 33,28
PAÍS VASCO 0,79 1,44 4,01 9,60 17,25 33,12 33,78
RIOJA, LA 0,92 1,33 3,83 9,41 16,24 31,72 36,47
CEUTA 1,60 1,60 4,81 18,72 24,60 30,48 18,18
MELILLA 1,88 3,75 9,38 18,13 25,63 28,75 11,88
NO RESIDENTE 6,25 5,63 11,63 22,38 31,00 18,75 4,38
TOTAL 1,28 1,80 5,05 10,53 18,57 33,06 29,70

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ESTUDIO| Extensiones de pelo bajo sospecha: hallan compuestos asociados a cáncer y alteraciones hormonales

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extensiones pelo riesgo salud
Extensiones de pelo bajo sospecha: hallan compuestos asociados a cáncer y alteraciones hormonales-PEXELS ARCHIVO

Un estudio científico ha identificado docenas de sustancias químicas potencialmente peligrosas en extensiones de pelo, incluidos productos elaborados con pelo humano. La investigación, considerada la más completa hasta la fecha en este tipo de productos de belleza, pone el foco en los posibles riesgos para la salud asociados al uso prolongado de extensiones, una industria que, según los autores, cuenta con una regulación limitada en muchos países.

El trabajo ha sido realizado por el Silent Spring Institute (Estados Unidos) y publicado en la revista Environment & Health de la American Chemical Society. Sus conclusiones llegan en un contexto de creciente preocupación por los efectos que ciertos productos capilares pueden tener en el organismo.

Un análisis exhaustivo de extensiones sintéticas y de cabello humano

Para elaborar el estudio, el equipo investigador analizó 43 productos populares de extensiones de cabello adquiridos tanto en tiendas físicas como en plataformas online. Las muestras incluían extensiones de fibras sintéticas y de origen biológico, como cabello humano, seda o fibras vegetales.

Las extensiones se clasificaron según su composición y características:

  • Fibras sintéticas (principalmente polímeros plásticos).

  • Fibras de origen biológico, incluido cabello humano.

  • Productos resistentes al calor, ignífugos o impermeables.

  • Extensiones etiquetadas como “ecológicas” o “no tóxicas”.

En total, 19 de las muestras sintéticas indicaban ser ignífugas, tres eran resistentes al agua, nueve resistentes al calor y varias se promocionaban como libres de PVC o no tóxicas.

Más de 900 compuestos detectados en las muestras

Los investigadores utilizaron una técnica de análisis no dirigido que permite detectar una amplia variedad de compuestos, incluso aquellos que no suelen buscarse en productos cosméticos. A través de cromatografía de gases bidimensional y espectrometría de masas de alta resolución, identificaron más de 900 firmas químicas en las muestras analizadas.

Posteriormente, mediante herramientas de aprendizaje automático, se compararon esas firmas con bases de datos químicas. El resultado fue la identificación de 169 sustancias químicas pertenecientes a nueve clases estructurales principales.

Sustancias relacionadas con cáncer y alteraciones hormonales

El estudio detectó en las extensiones de cabello diversas sustancias asociadas a riesgos para la salud, entre ellas:

  • Retardantes de llama.

  • Ftalatos.

  • Pesticidas.

  • Estireno.

  • Tetracloroetano.

  • Compuestos organoestánnicos.

Algunas de estas sustancias se han relacionado en investigaciones previas con cáncer, alteraciones hormonales, problemas de desarrollo y efectos en el sistema inmunitario.

Los resultados indican que todas las muestras, salvo dos, contenían sustancias potencialmente peligrosas, incluso aquellas etiquetadas como “no tóxicas”. Además, 48 de los compuestos detectados figuran en listas de sustancias peligrosas reconocidas internacionalmente, y 12 aparecen en la Proposición 65 de California, que advierte sobre químicos relacionados con cáncer o daños reproductivos.

También se hallaron 17 sustancias vinculadas al cáncer de mama en 36 de las muestras, algunas con capacidad de alterar el sistema hormonal.

Compuestos organoestánnicos y niveles por encima de lo recomendado

El estudio destaca la presencia de compuestos organoestánnicos en cerca del 10% de las muestras. En algunos casos, se detectaron concentraciones superiores a los niveles considerados seguros en la Unión Europea, donde este tipo de sustancias está regulado.

Estos compuestos se emplean habitualmente como estabilizadores térmicos en materiales plásticos y se han asociado a irritaciones cutáneas, una de las quejas más frecuentes entre usuarios de extensiones. También se han relacionado con alteraciones hormonales y riesgos de cáncer.

Por qué pueden suponer un riesgo para la salud

Las extensiones de cabello suelen tratarse con productos químicos para hacerlas más resistentes al calor, al fuego o a la humedad. Sin embargo, según los investigadores, las empresas rara vez detallan qué sustancias se utilizan en estos procesos.

El hecho de que las extensiones estén en contacto directo con el cuero cabelludo y el cuello aumenta la exposición potencial. Además, al aplicar calor para peinarlas o moldearlas, algunos compuestos podrían liberarse al aire y ser inhalados.

Los autores del estudio subrayan que todavía se necesita más investigación para comprender el impacto real de esta exposición, pero consideran necesario mejorar la transparencia y la regulación de estos productos.

Un mercado en crecimiento con escasa regulación

El mercado mundial de extensiones de cabello sigue creciendo y se prevé que supere los 14.000 millones de dólares en 2028. Este auge ha incrementado la preocupación por la seguridad de los productos, especialmente ante la falta de información clara sobre su composición.

Los investigadores consideran urgente reforzar la supervisión de esta industria y fomentar el desarrollo de productos más seguros. También sugieren que los consumidores deberían contar con advertencias más claras sobre la presencia de determinadas sustancias químicas.

La necesidad de más transparencia en los productos capilares

El estudio pone de relieve la importancia de que las marcas informen sobre los compuestos utilizados en la fabricación de extensiones. Según los autores, los consumidores deberían poder tomar decisiones informadas sobre los productos que utilizan de forma habitual.

Aunque la investigación se ha centrado en el mercado estadounidense, sus conclusiones tienen implicaciones globales, dado el carácter internacional de la industria de la belleza.

Los expertos insisten en que el objetivo no es alarmar, sino promover una mayor transparencia y regulación para garantizar la seguridad de quienes utilizan extensiones de cabello de forma regular.

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