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Al llegar a casa hay que quitarse los zapatos y dejarlos en una caja de cartón en la entrada junto al bolso, las llaves y la cartera

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El estado de alarma declarado por el Gobierno y que se extenderá, de momento, hasta el 26 de abril mantiene encerrada en casa a la mayoría de la población con el objetivo de luchar contra el coronavirus y evitar todavía más la expansión. Pero son también muchas las personas que tienen que continuar saliendo a la calle para trabajar y lograr curar, cuidar y proteger a los contagiados, así como hacer que el país siga funcionando y garantizar la cobertura de las necesidades de toda la población. Son los trabajadores esenciales, imprescindibles en el día
a día de esta pandemia, pero también las personas más expuestas durante la jornada.

Enfermeras, médicos, técnicos en cuidados auxiliares de enfermería, celadores, personal de limpieza, investigadores, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, trabajadores de supermercados,transportistas, medios de comunicación y un largo etcétera que continúan con su actividad para que el resto puedan cumplir su cometido del confinamiento y así, entre todos, derrotar al COVID-19.

La Organización Colegial de Enfermería ha lanzado nuevos materiales para que todos ellos sepan cómo
proceder al volver a sus domicilios para evitar su propio contagio y el del resto de familiares que
convivan con ellos.

“Vivimos una situación excepcional en nuestro país, donde millones de personas están llamadas a
permanecer en sus casas para frenar esta pandemia, pero son muchos miles los profesionales que
están dejándose la piel diariamente para que todo siga adelante. Por este motivo, desde la institución
que presido hemos querido dar las pautas necesarias para brindar los mejores cuidados no sólo en
los centros sanitarios, sino también fuera de ellos y evitar así nuevos contagios”, afirma Florentino
Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería.

Así, a través de una infografía y un vídeo animado se pretende trasladar a la población, y más
concretamente a aquellos que salgan a trabajar, los consejos necesarios para mantener toda la
seguridad tras la jornada laboral. Entre las recomendaciones más importantes se encuentra el evitar
el contacto con personas vulnerables, como aquellos que tienen más de 65 años o los que padecen
enfermedades crónicas. “Tenemos que proteger a aquellos que pueden tener mayor riesgo en caso
de contraer la enfermedad. En este sentido, todos aquellos que salgan a trabajar deben intentar
coincidir lo menos posible con estas personas, siempre que no sea imprescindible”, señala Pérez
Raya.

En este documento, se resalta también la manera de proceder justo al llegar a casa. Lo primero,
quitarse los zapatos y dejarlos en una caja de cartón en la entrada junto al bolso, las llaves y la
cartera. Desde ahí, es fundamental ir directamente a lavarse las manos sin tocar ninguna superficie
de la casa y, si fuese posible, ducharse antes de continuar con la rutina doméstica.

También es muy importante desinfectar el móvil y las gafas con una toallita con agua y jabón o
alcohol de 70º. El resto de los objetos que vengan desde el lugar de trabajo hay que limpiarlos con
lejía diluida en agua (20 cc por litro de agua). “El momento de llegar a casa es uno de los más
críticos porque podemos venir contaminados y es necesario poner toda nuestra atención a la hora
de realizar una limpieza adecuada de todo aquello que haya tenido contacto con el exterior para
evitar propagar el virus por la casa”, destaca el presidente de los enfermeros.

Muy importante es vigilar la posible aparición de síntomas para avisar a las autoridades sanitarias si
hubiese una posibilidad de infección. Dentro de casa también es necesario extremar las precauciones
por si hubiese un contagio, aunque el afectado lo presentase de manera asintomática. Desde la
institución colegial se recomienda evitar compartir objetos de uso personal como las toallas o los
cubiertos para limitar la exposición de fluidos corporales con el resto de los habitantes, así como
lavar la vajilla y la ropa de la persona con agua caliente a partir de 60º.

Por último, las enfermeras consideran imprescindible limpiar con frecuencia superficies de las zonas
comunes como los interruptores, los grifos, pomos de puertas, microondas, nevera, lavadora,
muebles, mandos a distancia, ordenadores…

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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