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Cultura

Ana María de Soto, la mujer que ‘fue hombre’ para poder ingresar en la Armada del siglo XVIII

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Batalla del Cabo de San Vicente (1797)
Batalla del cabo de San Vicente (1797)

Viajamos en el tiempo hasta el siglo XVIII para descubrir una de esas historias que en ocasiones el tiempo trata de olvidar bajo el peso de los años. La vida de Ana María Antonia de Soto y Alhama podía haber sido como la de cualquier mujer de su tiempo. Pero no fue así.

Alicia Vallina, periodista e historiadora ha desempolvado esta historia para narrarla en forma de novela en ‘Hija del Mar’ (Plaza&Janés) un relato que llamó a su puerta de manera casual como en ocasiones llegan las grandes historias. Official Press ha hablado con ella sobre la vida de esta valerosa mujer, sobre el empoderamiento, y sobre cómo fue llevar esta historia al papel.

 

Retrato obra de Amparo Alepuz (Museo Naval de San Fernando)

Ana María de Soto se convierte en Antonio de Sotomayor

«Es una historia nueva, inusual de un personaje desconocido también para la historiografía y además lo que tiene de interesante es que es la historia de un personaje real de carne y hueso que nació en un pueblecito del interior de Córdoba, en Aguilar de la Frontera, nada más y nada menos que en 1775. Es increíble como esa mujer decide romper con todo en esa época y enfrentarse a un destino que le estaba predeterminado por el simple hecho de haber nacido mujer y como decide bajo el nombre de Antonio buscar otra salida, en lugar de ir en busca de algo más fácil, pues decide alistarse en la Marina Española en un momento histórico también muy complicado como es el último tercio del XVIII primera mitad del siglo XIX con constantes enfrentamientos bélicos con los ingleses y con un arma armada y una hacienda también muy mermada.»

Presente en grandes batallas contra los ingleses

«Su vida transcurre en una época que es el marco perfecto para una historia de cine. Esta mujer interviene en dos batallas que se produce que sepamos que son realmente importantes que solo la Batalla del Cabo de San Vicente el 14 febrero 1797 frente a los ingleses que luego va a desembocar en esa defensa de Cádiz también contra los ingleses, contra Jervis, Nelson en las lanchas cañoneras del almirante español José de Mazarredo, que habían sido inventadas antes por el mallorquín Antonio Barceló en la defensa de Gibraltar en 1775 y como esta mujer con todo el valor y con todo el coraje se enfrenta también a esos enemigos ingleses. Además ella era granadera que les presuponía un especial valor porque tenían que manejar la granada, la pólvora y por supuesto el fusil, la bayoneta, el hacha de abordaje. Una mujer especialmente valerosa que además fue reconocida en su tiempo como se puede leer en la novela, aunque luego poco a poco su personaje se fue como desvaneciendo y eclipsando en la historia.»

Una historia de película

«La mayoría de las historias nos buscan y esta historia me encontró a mí y yo la encontré a ella porque en general las historias surgen de experiencias personales, de hechos que nos hayan contado, que hayamos leído. En esta ocasión surge de una ausencia cuando yo soy nombrada directora del Museo Naval de San Fernando en Cádiz, la primera vez que recorro las salas del museo a mí me sorprende muchísimo la ausencia de personajes femeninos que hubieran intervenido en la historia de la Armada Española, nada más u nada menos que una historia de 700 años. Entonces me propuse desde el punto de la investigación sobre la presencia de la mujer en la Armada. Investigando en el Archivo General de Marina en Viso del Marqués, Ciudad Real, ahí aparecieron en los cuadernos de las fragatas el nombre de Antonio de Sotomayor. Y como curiosidad, el primer destino de esta fragata ‘Nuestra Señora de las Mercedes’, que diez años más tarde sería hundida en 1804 bombardeada por los ingleses en tiempos de paz y recientemente se hizo popular en las noticias y en la prensa porque esa fue la nave que expolió por la empresa cazatesoros Odyssey. De hecho de esta última historia viene la serie dirigida por Alejandro Amenábar

En el olvido del tiempo

«Esta es una mujer olvidada pero efectivamente no es la única, hay muchas mujeres y hay muchas historias de mujeres y también muchas historias de hombres, que han sido sepultadas por el peso de la historia, pero fundamentalmente de mujeres por esa historia escrita, y que sigue siendo escrita, por hombres. Creo que es necesario poner en valor a todos estos personajes porque creo que impulsan y sirven de aliciente para que otros nos veamos reflejados en ellos. Además no es una historia únicamente de una mujer escrita por una mujer para mujeres, porque la historia también habla de hombres, de todos esos hombres que la acompañan a ella en ese camino no solo físico sino metafórico que ella recorre, y todos estos hombres que se juegan su honor, su prestigio, su nombre incluso hasta el propio rey Carlos IV en favorecer y reconocer el valor de esta mujer y su coraje.»

De la Historia al papel

«Lo más interesante de todo además de que sea una novela de aventuras, una novela histórica, es una novela muy de sentimientos porque a mí lo que me interesaba era adentrarme en el alma de este personaje y adentrarme sobre todo y novelar o tratar de descubrir las razones por las que la impulsan a romper con todo y decidir lanzarse a esa búsqueda de un futuro absolutamente incierto pero también esperanzador.

A la hora de novelar, hay esa parte de investigación y esos datos reales que conocemos del personaje de Ana María De Soto que son alrededor de un 20%. Ese porcentaje no está mal, tenemos bastante información de ella para ser una mujer y además para ser esa época del último tercio del XVIII. A partir de ahí ese 80% restante está novelado, es meternos en la piel de este personaje partiendo de esa investigación. Y esa investigación lleva tiempo, porque además los documentos que consultamos no son demasiado complicados, pero hay que hacer una transcripción de toda esa letra del siglo XVIII, no es lo mismo del XVI que es más complicada que es una caligrafía más ilegible, pero sí que hay que hacer ese trabajo de archivo, de consulta, de transcripción y de casar datos y de ordenarlos. Y luego a partir de ahí pues surge bucear por el alma del personaje principal y de todos esos personajes que le acompañan.»

Tras la pista de la familia de Ana María de Soto

«Fue curioso y muy bonito porque como te digo la historia surgió de una investigación que yo publiqué en un artículo en la revista «La Aventura de la Historia» y a partir de ahí algún familiar y descendiente de Ana María de Soto leyó el artículo, pidió mi contacto a la revista y hablaron conmigo porque querían saber más cosas sobre este personaje que había estado en boca generación tras generación en su familia y que ellos desconocían un poco a ciencia cierta si era una historia, si era un mito, una leyenda, si era más real de lo que ellos pensaban. Y cuando fui a la promoción a presentar la novela por supuesto a Aguilar de la Frontera que fue el pueblo donde ella nació, a Montilla donde vivió más de 30 años y regentó un estanco, y a Córdoba capital, pues los descendientes y familiares de Ana María De Soto vinieron allí a la presentación y estaban enormemente emocionados y muy agradecidos por sacar la historia de esta mujer a la luz.»

‘Hija del Mar’

 

Una novela apasionante y emotiva que nos descubrirá a una de las heroínas más intrigantes de la historia de España. Una mujer única en su tiempo que vivió con la valentía de quien no se entrega a un destino establecido. Siglo XVIII. La cordobesa Ana María de Soto huye de un matrimonio impuesto con la intención de comenzar una aventura jamás iniciada por una mujer: la de hacerse pasar por varón para alistarse en la Armada Española. Cumple, así, su sueño de recorrer el mundo y de enfrentarse a valerosos e intrépidos enemigos. En su viaje, Ana María no solo conocerá el éxtasis y el dolor del primer amor, sino también tendrá que hacer gala de toda su valentía y arrojo para sobrevivir en un mundo de hombres, donde cada paso en falso puede suponer para ella el mayor de los desastres. Durante sus aventuras en la mar, descubrirá el valor de la amistad y el honor, pero también la violencia, el miedo y la traición.

Su autora, Alicia Vallina narra cómo esta mujer se alistó como soldado en 1793 en la sexta compañía del undécimo batallón de Infantería de Marina bajo el nombre de Antonio, participando en los ataques de Banyuls, en la defensa de Rosas y en la batalla del cabo de San Vicente. Además de defender Cádiz a bordo de la fragata ‘Matilde’ nuevamente contra los ingleses.

Ana María de Soto, conocida en la época como «la soldado estanquera», falleció a la edad de 58 años, el 4 de diciembre de 1833. Pero la historia sacó de nuevo a la luz el recuerdo de su vida, la vida de la primera mujer soldado.

 

 

 

 

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El palacio en el que nacieron las Fallas

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palacio en el que nacieron las Fallas
Foto: Hugo Román

El palacio en el que nacieron las Fallas es uno de los lugares más desconocidos por la mayoría de los valencianos y guarda en sus paredes los orígenes de nuestra historia, nuestra tradición y de la fiesta de las Fallas.

Ajeno a las miradas de muchos que pasan junto a él, en el barrio de Velluters, se levanta el Palacio Balmes, edificio del siglo XV construido sobre unos cimientos del siglo XIII, un lugar único en la ciudad por ser el lugar donde empezó todo, el lugar donde nacía el Gremio de Maestros Carpinteros.

El origen

El origen de este antiguo gremio se remonta a la conquista de la ciudad de València por el rey Jaime I el Conquistador, cuando articula la ordenación gremial valenciana, que recoge en un principio a carpinteros, pero también los oficios de imagineros, pintores y un pequeño grupo relacionados con los «menesters» de la carpintería.

Según documentos, es el 17 de enero de 1242,  cuando el Llibre del Repartiment asigna a Guillem Francolí, maestro carpintero, dos talleres delante de la Iglesia de San Martín de València. Esa parroquia es el sitio donde se instalan obradores de otros artesanos de la madera convirtiéndose en sede gremial. Es en 1479, cuando los propios artesanos de la madera valencianos levantan el Palacio Balmes para llevar a cabo las reuniones de la “Confraria e ofici dels fusters”.

Cabe destacar a modo de curiosidad que su santo patrón era San Lucas, médico de profesión; y que no será hasta el año 1497 cuando el rey Fernando el Católico permita el cambio del patronazgo pasando a ser San José el nuevo patrón del gremio de carpinteros.

Palacio en el que nacieron las fallas:

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En el siglo XVIII se renuevan las ordenanzas del ‘Gremi de Fusters’ por medio de una Real Cédula del Consejo de Castilla y 60 carpinteros del gremio de València vuelven a reconstruir el antiguo palacio de la calle Balmes realizando entre todos una verdadera joya de arte en su interior, el artesonado de madera que decora sus techos elaborando cada uno de ellos los 60 cajones que lo forman. Obra suya es también otros elementos de madera que todavía se conservan en el edificio.

Los primeros datos que se tienen sobre el lugar indican que sobre cimientos del siglo XIII se edificó una ermita ya en el siglo XV que fue ampliándose durante los años. El palacio es de planta rectangular y se accede a través del zaguán. En su portada adintelada se puede observar en el centro esculpidos en la piedra los siguientes elementos propios del arte de la carpintería como son un tintero sobre un libro, una escuadra, una regla y un compás. Si seguimos recorriendo con la mirada veremos en los ángulos que forman la portada una sierra en uno de ellos y en el otro ángulo una especie de hacha (azuela) de carpintero. También en cada uno de los ángulos de la casa podemos ver más pistas en piedra sobre los orígenes del edificio en el interior de un escudo en piedra, un cartabón y una especie de punzón, propios del trabajo de la carpintería.

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En su interior a través de un gran zaguán se accede a las distintas dependencias. Por una escalera se accede a la planta noble donde se encuentra la sala de juntas y la capilla. En la sala de reuniones de planta rectangular de 8 x 20 metros, nos encontramos con el artesonado de 60 casetones realizado cada uno por 60 maestros carpinteros a modo tal vez de firma, de sello distintivo lo que le proporciona cierta singularidad al conjunto. Por debajo del artesonado corre un friso también de madera del siglo XV.

La fachada trasera mezcla el edificio originario con elementos añadidos en las últimas reforma, como son las ventanas. Aún así se puede apreciar la división en dos secciones horizontales de distinto tamaño separadas por una moldura y en la parte superior una bella galería formada por 18 arquillos de medio punto que recorren la construcción por debajo del alero de madera.

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Oculto en esa fachada por el vandalismo de las pintadas que lamentablemente inundan el bello palacio podemos leer la siguiente placa:

«Al Excelentísimo señor Don Amalio Gimeno y Cabañas socio de merito de esta sociedad ministro de Marina y ex ministro de Instrucción Pública y Bellas artes con su protección se habilitó este local para escuelas Graduadas la Sociedad de Instructiva de Maestros Carpinteros perpetua gratitud a su ilustre bienhechor 19 marzo de 1913»

Foto: Hugo Román

 

En la actualidad el edificio está gestionado por una empresa privada destinada a la celebración de actividades culturales y eventos públicos y privados.

De las manos de aquel gremio que levantó ese edificio hace ya siglos dependía la vida de la ciudad ya que su oficio permitía la construcción de las casas, embarcaciones, herramientas, utensilios, recipientes y objetos de uso cotidiano, así como tallas de madera. Los más talentosos serían los encargados de dar forma a aquellas primigenias fallas, siendo el origen de nuestra fiesta grande.

De sus manos, de ese edificio hoy desconocido, nació el alma de nuestra ciudad.

 

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