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El Ártico se quedará sin hielo por primera vez en la década de 2030

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Un Ártico sin hielo marino afecta tanto a los humanos, como a los ecosistemas naturales dentro y fuera de esta área. Por ejemplo, produce cambios en la actividad marina, lo que acelera aún más el calentamiento y altera el ciclo del carbono. / Adobe Stock

El Ártico se quedará sin hielo por primera vez en la década de 2030. Un equipo científico internacional estima que desaparecerá de forma temporal a finales de la época estival una década antes de lo previsto.

La capa de hielo marino del Ártico tiene un claro ciclo estacional: aumenta durante el otoño y el invierno, y se reduce durante la primavera y en la época estival. El mínimo de la superficie de hielo se alcanza a finales del verano.

Por esta razón, un grupo internacional de investigadores se ha centrado en este periodo para determinar que esta región helada podría dejar de estarlo durante el mes de septiembre ya en la década de 2030, incluso en un escenario de bajas emisiones. Esto supondría adelantar cerca de una década lo previsto anteriormente.

El Ártico sin hielo

Los autores de este trabajo, publicado en Nature Communications, destacan el impacto de las actividades humanas en el Ártico y demuestran la importancia de planificar y adaptarse a un Ártico estacionalmente libre de hielo marino en un futuro próximo.

Olas de calor e incendios forestales

“Se acelerará el calentamiento en esta región, lo que puede aumentar los fenómenos meteorológicos extremos en las zonas septentrionales de latitud media, como las olas de calor y los incendios forestales.

Este deshielo no afecta directamente al aumento del nivel del mar, pero puede incrementarlo por el derretimiento acelerado de la capa de hielo de Groenlandia”, dice a SINC Seung-Ki Min, investigador de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pohang (Corea del Sur) que lidera el estudio.

Un Ártico sin hielo marino afecta tanto a los humanos, como a los ecosistemas naturales dentro y fuera de esta área. Por ejemplo, produce cambios en la actividad marina, lo que acelera aún más el calentamiento y altera el ciclo del carbono.

Aumentará muy probablemente la importancia militar de esta región, dadas las cortas rutas marítimas que conectan el norte de Europa, Norteamérica y Rusia en esta zona

Dirk Notz

Cómo nos afectará la pérdida de hielo

“La pérdida de hielo marino estival en el Océano Ártico aumentará probablemente el su uso para el transporte marítimo y otras actividades económicas. También, a la luz de las tensiones actuales, aumentará muy probablemente la importancia militar de esta región, dadas las cortas rutas marítimas que conectan el norte de Europa, Norteamérica y Rusia en esta zona”, asegura a SINC Dirk Notz, coautor del estudio en la Universidad de Hamburgo (Alemania).

Una tasa de deshielo subestimada

Para analizar la contribución humana a este declive de hielo y proyectar las previsiones futuras, el equipo de Min utilizó datos de observación entre 1979 y 2019 para restringir las simulaciones de modelos climáticos. Los resultados sugieren que el impacto humano puede observarse durante todo el año y se atribuye, en gran medida, al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero. Las contribuciones de los aerosoles y los factores naturales (como la actividad solar y volcánica) es mucho menor.

Este nuevo trabajo prevé que el Ártico se podría quedar sin hielo marino en septiembre de 2030 a 2050 en todos los escenarios de emisiones. Esto contrasta con las evaluaciones anteriores analizadas en el sexto informe de evaluación del IPCC, que no preveían un Ártico sin hielo marino en verano con bajas emisiones.

La opinión de los expertos

El experto coreano que participó en la redacción del capítulo sobre la criosfera del último informe del IPCC, subraya que entonces escribieron: “Es probable que el Ártico no tenga hielo marino antes de 2050 en todos los escenarios considerados”.

Esta conclusión, prosigue, “es diferente de la del capítulo 4, centrado en las simulaciones de los modelos climáticos, porque ya entonces utilizamos métodos adicionales para corregir conceptualmente los sesgos de las simulaciones de los modelos”.

Utilizaron los mismos modelos que los del IPCC pero ajustando las simulaciones futuras y constataron que subestimaban la tasa de fusión, por lo que aumentaron la escala de las proyecciones de los modelos.

“Cuando redactamos el informe, sabíamos que los modelos perdían generalmente el hielo más despacio de lo observado, por lo que ya intuimos entonces que los respectivos resultados derivados directamente de los modelos eran bastante conservadores. En el capítulo sobre la criosfera del IPCC hicimos una afirmación algo más atrevida, utilizando métodos conceptuales más sencillos”, continúa.

Inevitable, sí, pero hay que reducir el impacto

Los científicos llevan advirtiendo de esta desaparición durante muchas décadas, “es triste ver que estas advertencias han permanecido, en gran medida, desoídas, con las consecuencias a las que nos enfrentamos ahora. Esperamos que este primer ‘demasiado tarde’ tal vez sea escuchado por los responsables políticos, de modo que podamos, al menos, proteger otros componentes de nuestro sistema climático limitando en lo posible el futuro calentamiento global”, destaca Notz

No hay que perder de vista que, en el caso del hielo marino del Ártico, las emisiones futuras seguirán teniendo un impacto importante: con más emisiones, tendremos un Océano Ártico sin hielo más a menudo, y durante periodos cada vez más largos. “Aunque no podamos evitar la pérdida de hielo marino estival en algunos años, sí podemos lograr que el hielo desaparezca en todos los veranos”, destaca el investigador de la universidad alemana.

Ya es demasiado tarde para seguir protegiendo el hielo marino estival del Ártico: será el primer componente importante de nuestro sistema climático que perderemos por nuestras emisiones

Seung-Ki Min

El escenario de bajas emisiones que consideraron en este estudio equivale al objetivo de calentamiento de 2 ºC del Acuerdo de París. Esto significa que podemos evitar un Ártico sin hielo en verano si reducimos las emisiones de CO2 de forma más agresiva, siguiendo la senda para alcanzar 1,5 grados, es decir, cero emisiones netas en 2050.

Los cambios que nos esperan tras un Ártico sin hielo

“Esperamos cambios sustanciales en el ecosistema para todas aquellas especies cuyo hábitat depende de la existencia de hielo marino durante todo el año. Incluso un solo verano sin hielo puede causar alteraciones sustanciales. Los osos polares, por ejemplo, podrían sobrellevar periodos cortos de ausencia de hielo en el Océano Ártico retirándose a zonas terrestres y adaptándose en cierta medida a las fuentes de alimento disponibles allí”, apunta el científico.

El derretimiento del hielo marino también calentará la región ártica y las condiciones polares más cálidas afectarán a las especies que viven en las altas latitudes septentrionales, como el zorro ártico y los renos.

“Nuestros nuevos hallazgos implican que ya es demasiado tarde para seguir protegiendo el hielo marino estival del Ártico como paisaje y como hábitat: será el primer componente importante de nuestro sistema climático que perderemos a causa de nuestras emisiones de gases de efecto invernadero”, concluye Min.

Eva Rodríguez

Referencia:

Yeon-Hee Kim et al. “Observationally-constrained projections of an ice-free Arctic even under a low emission scenario”, Nature Communications.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.

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ESTUDIO| Extensiones de pelo bajo sospecha: hallan compuestos asociados a cáncer y alteraciones hormonales

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Extensiones de pelo bajo sospecha: hallan compuestos asociados a cáncer y alteraciones hormonales-PEXELS ARCHIVO

Un estudio científico ha identificado docenas de sustancias químicas potencialmente peligrosas en extensiones de pelo, incluidos productos elaborados con pelo humano. La investigación, considerada la más completa hasta la fecha en este tipo de productos de belleza, pone el foco en los posibles riesgos para la salud asociados al uso prolongado de extensiones, una industria que, según los autores, cuenta con una regulación limitada en muchos países.

El trabajo ha sido realizado por el Silent Spring Institute (Estados Unidos) y publicado en la revista Environment & Health de la American Chemical Society. Sus conclusiones llegan en un contexto de creciente preocupación por los efectos que ciertos productos capilares pueden tener en el organismo.

Un análisis exhaustivo de extensiones sintéticas y de cabello humano

Para elaborar el estudio, el equipo investigador analizó 43 productos populares de extensiones de cabello adquiridos tanto en tiendas físicas como en plataformas online. Las muestras incluían extensiones de fibras sintéticas y de origen biológico, como cabello humano, seda o fibras vegetales.

Las extensiones se clasificaron según su composición y características:

  • Fibras sintéticas (principalmente polímeros plásticos).

  • Fibras de origen biológico, incluido cabello humano.

  • Productos resistentes al calor, ignífugos o impermeables.

  • Extensiones etiquetadas como “ecológicas” o “no tóxicas”.

En total, 19 de las muestras sintéticas indicaban ser ignífugas, tres eran resistentes al agua, nueve resistentes al calor y varias se promocionaban como libres de PVC o no tóxicas.

Más de 900 compuestos detectados en las muestras

Los investigadores utilizaron una técnica de análisis no dirigido que permite detectar una amplia variedad de compuestos, incluso aquellos que no suelen buscarse en productos cosméticos. A través de cromatografía de gases bidimensional y espectrometría de masas de alta resolución, identificaron más de 900 firmas químicas en las muestras analizadas.

Posteriormente, mediante herramientas de aprendizaje automático, se compararon esas firmas con bases de datos químicas. El resultado fue la identificación de 169 sustancias químicas pertenecientes a nueve clases estructurales principales.

Sustancias relacionadas con cáncer y alteraciones hormonales

El estudio detectó en las extensiones de cabello diversas sustancias asociadas a riesgos para la salud, entre ellas:

  • Retardantes de llama.

  • Ftalatos.

  • Pesticidas.

  • Estireno.

  • Tetracloroetano.

  • Compuestos organoestánnicos.

Algunas de estas sustancias se han relacionado en investigaciones previas con cáncer, alteraciones hormonales, problemas de desarrollo y efectos en el sistema inmunitario.

Los resultados indican que todas las muestras, salvo dos, contenían sustancias potencialmente peligrosas, incluso aquellas etiquetadas como “no tóxicas”. Además, 48 de los compuestos detectados figuran en listas de sustancias peligrosas reconocidas internacionalmente, y 12 aparecen en la Proposición 65 de California, que advierte sobre químicos relacionados con cáncer o daños reproductivos.

También se hallaron 17 sustancias vinculadas al cáncer de mama en 36 de las muestras, algunas con capacidad de alterar el sistema hormonal.

Compuestos organoestánnicos y niveles por encima de lo recomendado

El estudio destaca la presencia de compuestos organoestánnicos en cerca del 10% de las muestras. En algunos casos, se detectaron concentraciones superiores a los niveles considerados seguros en la Unión Europea, donde este tipo de sustancias está regulado.

Estos compuestos se emplean habitualmente como estabilizadores térmicos en materiales plásticos y se han asociado a irritaciones cutáneas, una de las quejas más frecuentes entre usuarios de extensiones. También se han relacionado con alteraciones hormonales y riesgos de cáncer.

Por qué pueden suponer un riesgo para la salud

Las extensiones de cabello suelen tratarse con productos químicos para hacerlas más resistentes al calor, al fuego o a la humedad. Sin embargo, según los investigadores, las empresas rara vez detallan qué sustancias se utilizan en estos procesos.

El hecho de que las extensiones estén en contacto directo con el cuero cabelludo y el cuello aumenta la exposición potencial. Además, al aplicar calor para peinarlas o moldearlas, algunos compuestos podrían liberarse al aire y ser inhalados.

Los autores del estudio subrayan que todavía se necesita más investigación para comprender el impacto real de esta exposición, pero consideran necesario mejorar la transparencia y la regulación de estos productos.

Un mercado en crecimiento con escasa regulación

El mercado mundial de extensiones de cabello sigue creciendo y se prevé que supere los 14.000 millones de dólares en 2028. Este auge ha incrementado la preocupación por la seguridad de los productos, especialmente ante la falta de información clara sobre su composición.

Los investigadores consideran urgente reforzar la supervisión de esta industria y fomentar el desarrollo de productos más seguros. También sugieren que los consumidores deberían contar con advertencias más claras sobre la presencia de determinadas sustancias químicas.

La necesidad de más transparencia en los productos capilares

El estudio pone de relieve la importancia de que las marcas informen sobre los compuestos utilizados en la fabricación de extensiones. Según los autores, los consumidores deberían poder tomar decisiones informadas sobre los productos que utilizan de forma habitual.

Aunque la investigación se ha centrado en el mercado estadounidense, sus conclusiones tienen implicaciones globales, dado el carácter internacional de la industria de la belleza.

Los expertos insisten en que el objetivo no es alarmar, sino promover una mayor transparencia y regulación para garantizar la seguridad de quienes utilizan extensiones de cabello de forma regular.

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