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Salud y Bienestar

¿Te sientes sin energía? Así puedes combatir la astenia primaveral de forma natural

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astenia primaveral
PEXELS

Con la llegada de la primavera muchas personas experimentan un curioso fenómeno: en lugar de sentirse renovadas por el buen tiempo, sufren un bajón anímico y físico difícil de explicar. Si te preguntas “¿por qué estoy tan cansado últimamente?”, es posible que estés atravesando lo que se conoce como astenia primaveral.

Aunque no está considerada una enfermedad en sí, la astenia primaveral es un trastorno temporal del estado de ánimo que aparece con los cambios estacionales, especialmente al inicio de la primavera. Afecta tanto al cuerpo como a la mente, y se manifiesta con una sensación persistente de fatiga, apatía o falta de motivación, incluso después de haber descansado.


¿Qué es la astenia primaveral y por qué aparece?

La astenia primaveral es una respuesta del organismo a los cambios ambientales, como el aumento de las temperaturas, la variación de las horas de luz solar, la presión atmosférica y el ritmo circadiano.

Durante este periodo, el cuerpo necesita adaptarse a nuevos ritmos y eso puede provocar una alteración temporal de la producción de hormonas como la serotonina, la dopamina o la melatonina, lo que influye directamente en nuestro estado de ánimo, energía y descanso.


Los seis síntomas más comunes de la astenia primaveral

Aunque no todos experimentan los mismos efectos, los síntomas más habituales incluyen:

1. Cansancio físico y mental persistente

Aparece incluso después de haber dormido suficiente, y puede durar varios días o semanas.

2. Dificultad para concentrarse

Las tareas cotidianas parecen más difíciles y se reduce el rendimiento intelectual.

3. Alteraciones del sueño

Insomnio, despertares nocturnos o sueño poco reparador son frecuentes.

4. Apatía o falta de motivación

Desinterés por actividades que normalmente generan entusiasmo.

5. Irritabilidad y cambios de humor

La sensibilidad emocional aumenta, favoreciendo los altibajos anímicos.

6. Dolor de cabeza o malestar general

Algunas personas sienten presión en la cabeza, pesadez o síntomas similares al resfriado sin causa aparente.


¿Cómo combatir la astenia primaveral de forma natural?

La buena noticia es que, al ser un trastorno pasajero, se puede mitigar e incluso prevenir con algunos hábitos saludables y remedios naturales. Aquí te contamos cómo:

1. Ajusta tus horarios de sueño

Respeta las horas de descanso y procura dormir entre 7 y 8 horas. Evita pantallas al menos una hora antes de irte a dormir.

2. Apuesta por una alimentación equilibrada

Aumenta el consumo de frutas, verduras de temporada, frutos secos y alimentos ricos en triptófano (como plátano, huevos o legumbres), que favorecen la producción de serotonina.

3. Exposición a la luz natural

Aprovecha las horas de sol para salir a caminar o hacer ejercicio al aire libre. Esto ayuda a regular el reloj biológico y mejora el estado de ánimo.

4. Ejercicio moderado y constante

No hace falta machacarse en el gimnasio: una caminata diaria, yoga o natación pueden ser suficientes para activar el organismo y liberar endorfinas.

5. Hidratación constante

Beber agua con frecuencia ayuda a mantener el equilibrio energético y evitar la sensación de fatiga.

6. Infusiones y suplementos naturales

Tisanas de ginseng, jalea real, rodiola o valeriana pueden ayudarte a recuperar la vitalidad. Consulta siempre con un profesional antes de tomar suplementos.


¿Cuándo consultar a un médico?

Si los síntomas se prolongan más allá de dos o tres semanas, o interfieren seriamente en tu calidad de vida, es recomendable acudir a un profesional. En algunos casos, el cansancio persistente puede estar relacionado con otras patologías como la anemia, el hipotiroidismo o incluso cuadros depresivos.

La primavera es sinónimo de luz, color y renovación. Si tu cuerpo necesita unos días para adaptarse, dale el tiempo y el cuidado que merece. Adoptar rutinas saludables, mantener una actitud positiva y entender lo que ocurre en tu organismo te ayudará a superar la astenia primaveral y disfrutar al máximo de esta estación.

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¿Qué debo tomar para combatir la gripe?

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¿Qué debo tomar para combatir la gripe?

Ya está aquí la gripe, y con ella el malestar, la fiebre y los primeros días en cama. No obstante, es ‘vox populi’ que la gripe se cura sola. Sin embargo, existen maneras de aliviar los síntomas y también remedios a evitar que desde la Organización de Consumidores (OCU) detallan, qué debemos tomar para combatir la gripe.

¿Qué debo tomar para combatir la gripe?

Lo que funciona:

  • Analgésicos. El paracetamol, la aspirina o el ibuprofeno ayudan a bajar la fiebre y alivian tanto dolor muscular como malestar general.
  • Antihistamínicos. Aunque son más conocidos para tratar las alergias, lo cierto es que tienen utilidad en procesos gripales y catarrales. Funcionan para los mocos, la congestión y los estornudos. Por eso no sorprende encontrarlos en muchos medicamentos antigripales y anticatarrales (Frenadol, Aspirina Complex, Bisolgrip, Calmagrip, Couldina, Desenfriol…). El más utilizado es la clorfenamina. Pueden producir sonmolencia, por lo que se desaconsejan si se va a conducir.
  • Antitusivos. A menudo en jarabe o pastillas, pero también acompañando a los compuestos antigripales. El más común es dextrometorfano.
  • Remedios caseros. No tienen evidencias científicas a su favor, pero ayudan a sentir que nos estamos cuidando. Beber abundantes líquidos (infusiones, zumos, caldos, miel con limón…). Y ante todo el reposo, que facilitará que pasemos la gripe sin complicaciones.

Lo que no funciona:

  • Antibióticos: Funcionan contra las bacterias pero no contra los virus, y la gripe es un virus. Por lo tanto, no deben usarse. Hay una excepción: cuando la gripe vaya asociada a un proceso bacteriano (por ejemplo, una neumonía). Pero normalmente no ayudan a curarse antes y nos exponen a efectos adversos. Además, su uso indiscriminado contribuye a generar resistencias frente a futuras bacterias (si más adelante los necesitamos, no nos harán efecto).
  • Antivirales: Antigripales como Tamiflu y Relenza necesitan receta médica y solo se administran en casos de alto riesgo. No son para tratar una gripe normal en pacientes sanos. Su uso está autorizado en circunstancias excepcionales para prevenir la gripe en casos de epidemia con una cepa de la que no estemos vacunados. La eficacia de Tamiflu está en entredicho y sus efectos adversos son preocupantes.
  • Descongestivos: No son aconsejables para todo el mundo. Los encontraremos en algunos compuestos antigripales junto a analgésicos y antihistamínicos, pero en personas sensibles pueden producir taquicardia y dolor de cabeza. Además interaccionan con multitud de fármacos y no se recomiendan si hay problemas de tiroides, hipertensión u otros problemas de salud. Hay que usarlos con precaución y leer siempre el prospecto antes de tomarlo (o preguntar al farmacéutico). También existen en forma de espray para la nariz: en este caso su uso debe limitarse a unos pocos días (no más de tres) porque pueden generar dependencia y producir rinitis y congestión.

Cuidado con los «antigripales»

Los medicamentos antigripales tipo Frenadol, Couldina, Aspirina Complex, Bisolgrip, etc., son preparaciones que contienen mezclas de distintos tipos de medicamentos o principios activos. Suelen contener:

  • Un analgésico: generalmente paracetamol o ácido acetilsalicílico
  • Un antitusivo: dextrometorfano
  • Un antihistamínico: clorfenamina
  • Y, en muchas ocasiones, un descongestivo nasal: pseudoefedrina o fenilefrina.

Es muy importante que si se hace uso de este tipo de medicamentos se sea consciente de los principios activos que contienen, de las posibles interacciones, precauciones o contraindicaciones de cada uno de ellos. Pero, sobre todo, ten cuidado si empiezas a mezclar o consumir varios medicamentos para aliviar los síntomas de la gripe, también puedes tener problemas de sobredosis. Ante la duda consulta siempre con el médico o el farmacéutico.

Fuente: OCU.org

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