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Valencia

Tres detenidos por falsos avisos de bomba en distintos lugares de la Comunitat Valenciana

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Apuñalan chico Paseo Neptuno València
Un policía patrulla por el paseo Neptuno, en la playa de la Malva-rosa de València.EFE/ Kai Forsterling/Archivo

València, 22 oct (OFFICIAL PRESS- EFE).- La Policía ha detenido a tres personas por desórdenes públicos al realizar falsos avisos de bomba en diferentes puntos de la Comunitat Valenciana que provocaron el desalojo de un centro de salud de Alicante, un edificio de una institución benéfica en Castelló y un autobús de la EMT de València.

Los autores fueron localizados y detenidos por la presunta comisión de un delito de desórdenes públicos al alterar el normal y correcto funcionamiento del orden social, según ha informado la Policía Nacional.

El suceso ocurrido en Alicante tuvo lugar en un centro de salud que recibió varias llamadas procedentes de un número oculto en las que un varón alertaba de la inminente explosión de un artefacto en el interior de sus instalaciones.

Ante la posibilidad de que la amenaza fuese real y corriese peligro la vida o integridad física de las personas que se encontraban en el interior del centro de salud, el coordinador del centro decidió evacuar y alertar a los servicios de emergencia.

Avisos de bomba en la Comunitat Valenciana

Se activó el protocolo de seguridad existente, y agentes de la Policía Nacional adscritos a la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana de la Comisaría Provincial de Alicante, la Unidad de Guías Caninos con perros especializados en la detección de explosivos, y técnicos en desactivación de explosivos TEDAX, establecieron cordones de seguridad y realizaron la requisa al edificio.

La Policía inició una investigación que permitió identificar y localizar al autor del falso aviso de bomba, un hombre de 29 años de edad y de nacionalidad española, que fue detenido.

En Castelló ocurrieron unos hechos similares, en este caso al dejar un hombre un paquete frente al edificio de una institución benéfica y manifestar que se trataba de un explosivo.

Un testigo comunicó este hecho a la Comisaría Provincial de Castellón, que estableció un dispositivo de protección de la zona, cortó el tráfico y desalojó el edificio próximo, y varios testigos describieron a los agentes desplazados las características físicas y la vestimenta del varón que había depositado el paquete en el lugar.

El presunto paquete bomba

Tras la inspección del presunto paquete bomba y comprobar que no se trataba de un explosivo y una batida por las inmediaciones, se arrestó a un individuo de 51 años y nacionalidad española por la presunta comisión de un delito de desórdenes públicos.

La semana pasada se produjo otro caso similar en Valencia, cuando una persona amenazó a través de una plataforma digital con hacer estallar una bomba en un autobús de la EMT de la ciudad.

Se interrumpió la circulación de la línea afectada y se evacuó a los pasajeros hasta que se realizaron las comprobaciones de seguridad pertinentes por parte de los agentes, que determinaron que se trataba de una falsa alarma.

Tras una rápida investigación, el autor de los hechos, de 19 años y nacionalidad española, fue detenido al día siguiente en Valencia y pasó a disposición de la autoridad judicial como presunto responsable de un delito de desórdenes públicos.

La Policía Nacional informa de que la realización de este tipo de actos puede poner en peligro la integridad física de las personas que se encuentren en los lugares en los que se indican en los falsos avisos de bomba, y que la comisión de un delito de desórdenes públicos pude acarrear la imposición de una pena de hasta tres años de prisión.

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Valencia

Ilusión y sacrificio en Alzira: jóvenes acampan días para reservar una VPO y cumplir el sueño de una vivienda propia

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Decenas de jóvenes y familias viven desde hace tres días frente a una inmobiliaria de Alzira, esperando turno para poder optar a una vivienda de protección oficial (VPO) en una promoción que ha generado una enorme expectación en la Comunitat Valenciana. La escena —personas sentadas con sillas, sacos y hamacas al raso para mantener su posición en la cola— refleja la crisis del acceso a la vivienda asequible y la ilusión de quienes buscan estabilidad y futuro.

La promoción, impulsada por una empresa constructora local, incluye 123 viviendas protegidas con precios asequibles que oscilan entre unos 119.000 y 140.000 euros, situándolas muy por debajo de los elevados precios del mercado libre que condenan a muchos a pagos de alquiler elevados sin perspectivas de obtener un hogar propio.

Colas que hablan de esperanza y frustración

Las personas que esperan turno destacan que han venido acompañadas por amigos o familiares, turnándose para descansar o cumplir sus obligaciones, sin perder la posición en la fila que se formó la mañana del pasado sábado. Muchos pagan el alquiler mes a mes —a menudo con pagos que superan los 700 euros— y ven en esta oferta una oportunidad única para construir un proyecto de vida estable con un piso de obra nueva.

El sistema de adjudicación será por orden de llegada, lo que ha motivado que algunos llegaran incluso días antes de que se abra el plazo de inscripción esta mañana, con la esperanza de poder elegir las viviendas más deseadas antes de que se agoten los turnos.

Emoción, expectativa y un problema más amplio

Entre quienes hacen cola no faltan historias humanas que ilustran la falta de alternativas habitacionales: jóvenes que han pasado años en alquiler y parejas que quieren formar una familia sin la incertidumbre de los precios del mercado, o personas mayores que esperan un futuro más seguro para sus hijos. La situación se ha convertido en tema de conversación en la ciudad y en numerosos medios, donde se percibe que esta promoción ha llegado como una luz de esperanza en un contexto donde muchas ofertas públicas similares son escasas o inexistentes desde hace décadas.

Responsables de la inmobiliaria promotora han mostrado su satisfacción por la enorme participación y han señalado que, aunque esperaban asistencia, no imaginaban que tantas personas se animarían a presentar su candidatura con tanta antelación.

¿Qué significa esta escena?

Lo que ocurre en Alzira es un síntoma de la crisis de vivienda asequible que vive España y, en particular, la Comunitat Valenciana, donde los precios de compra y alquiler continúan alejándose de las posibilidades económicas de amplios sectores de la población. La actitud de quienes esperan durante días para tener una oportunidad real de acceder a un hogar propio pone de manifiesto la urgencia social de medidas y políticas que amplíen la oferta de vivienda protegida y faciliten el acceso a la propiedad para jóvenes, familias y hogares con recursos limitados.

 

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