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Salud y Bienestar

Estos son los beneficios de tomar anacardos naturales

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Beneficios de los anacardos

Beneficios de tomar anacardos naturales y diferencias con los fritos con sal: ideas y recetas para aprovecharlos al máximo

Los anacardos, también conocidos como castañas de cajú, son un fruto seco delicioso y versátil que destaca por sus numerosos beneficios para la salud. Aunque muchas personas optan por consumirlos en su versión frita y con sal, es importante conocer las ventajas de elegir anacardos naturales y cómo estos pueden integrarse en nuestra dieta diaria.

A continuación, exploraremos las propiedades de los anacardos naturales, sus diferencias con los fritos con sal y algunas ideas de recetas saludables para disfrutarlos al máximo.


Beneficios de consumir anacardos naturales

Los anacardos naturales son un alimento cargado de nutrientes esenciales para nuestro organismo. Entre sus principales beneficios destacan:

1. Ricos en grasas saludables

Los anacardos son una excelente fuente de grasas insaturadas, especialmente ácido oleico, que favorece la salud cardiovascular al reducir los niveles de colesterol «malo» (LDL) y aumentar el colesterol «bueno» (HDL).

2. Fuente de proteínas vegetales

Con un contenido proteico significativo, los anacardos son ideales para dietas veganas y vegetarianas. Su consumo ayuda a mantener la masa muscular y proporciona energía sostenida.

3. Minerales esenciales

Los anacardos son ricos en minerales como el magnesio, que contribuye a la salud ósea y muscular, y el zinc, clave para fortalecer el sistema inmunológico. Además, contienen cobre, un mineral que favorece la producción de colágeno y ayuda a mantener la piel, el cabello y las uñas saludables.

4. Antioxidantes naturales

Gracias a su contenido de antioxidantes como la vitamina E y selenio, los anacardos naturales ayudan a combatir el estrés oxidativo, protegiendo las células del daño causado por los radicales libres.

5. Bajos en sodio y azúcares añadidos

Los anacardos naturales, al no estar procesados ni salados, son una opción mucho más saludable para evitar el exceso de sodio y azúcares presentes en muchos productos comerciales.


Diferencias entre los anacardos naturales y los fritos con sal

Aunque los anacardos fritos y salados son populares por su sabor intenso, existen importantes diferencias nutricionales que los convierten en una opción menos saludable:

1. Método de preparación

  • Naturales: No llevan aditivos ni tratamientos. Conservan su perfil nutricional original.
  • Fritos con sal: Suelen freírse en aceites refinados, lo que aumenta las grasas trans y reduce los beneficios de las grasas saludables.

2. Contenido de sodio

  • Naturales: Contienen sodio en cantidades mínimas.
  • Fritos con sal: Tienen un alto contenido de sal, lo que puede contribuir a la hipertensión arterial y la retención de líquidos.

3. Calorías extras

  • Naturales: Son menos calóricos, ya que no incluyen aceites ni aditivos.
  • Fritos con sal: El proceso de fritura aumenta significativamente las calorías por porción, haciendo que sean menos adecuados para dietas equilibradas.

Ideas de recetas saludables con anacardos naturales

Además de ser un snack perfecto por sí solos, los anacardos naturales son un ingrediente versátil que se puede incorporar en numerosas recetas. Aquí tienes algunas ideas para aprovechar sus propiedades:

1. Leche de anacardos casera

  • Ingredientes:
    • 1 taza de anacardos naturales.
    • 3-4 tazas de agua.
    • 1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional).
    • Endulzante natural al gusto (como dátiles o sirope de agave).
  • Preparación:
    1. Remoja los anacardos en agua durante 4-6 horas.
    2. Escúrrelos y licúalos con el agua hasta obtener una textura cremosa.
    3. Filtra con un colador fino o una bolsa para leches vegetales.
    4. Sirve fría y consérvala en la nevera hasta por 3 días.

2. Salsa cremosa de anacardos para pastas o ensaladas

  • Ingredientes:
    • ½ taza de anacardos naturales remojados.
    • ½ taza de agua.
    • Zumo de ½ limón.
    • 1 diente de ajo.
    • Sal y pimienta al gusto.
  • Preparación:
    1. Mezcla todos los ingredientes en una licuadora hasta que la salsa quede suave.
    2. Úsala como base para ensaladas o como crema para acompañar pastas.

3. Pesto vegano de anacardos

  • Ingredientes:
    • 1 taza de anacardos naturales.
    • 2 tazas de hojas de albahaca fresca.
    • 1 diente de ajo.
    • ½ taza de aceite de oliva virgen extra.
    • Zumo de ½ limón.
    • Sal al gusto.
  • Preparación:
    1. Tritura todos los ingredientes en un procesador de alimentos.
    2. Sirve sobre pasta, untado en pan o como acompañamiento para verduras.

4. Postre: trufas de anacardos y cacao

  • Ingredientes:
    • 1 taza de anacardos naturales.
    • ½ taza de dátiles deshuesados.
    • 2 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar.
    • Coco rallado (opcional).
  • Preparación:
    1. Procesa los anacardos y los dátiles hasta obtener una masa pegajosa.
    2. Agrega el cacao y mezcla bien.
    3. Forma bolitas y pásalas por coco rallado.
    4. Refrigera durante 1 hora antes de servir.

Conclusión

Optar por anacardos naturales en lugar de los fritos con sal es una elección más saludable que permite aprovechar al máximo sus propiedades nutricionales. Con su versatilidad, puedes incorporarlos en numerosas recetas, desde salsas y bebidas vegetales hasta postres saludables.

Si buscas cuidar tu salud mientras disfrutas de su delicioso sabor, ¡los anacardos naturales son la mejor opción!

 

 

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Salud y Bienestar

Estos pequeños hábitos diarios pueden alargar tu vida, según la ciencia

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hábitos diarios pueden alargar vida
Caminar unos minutos más al día es una de las sencillas actividades con beneficios significativos, según uno de los estudios. / Pexels

Los resultados de dos nuevos trabajos científicos apuntan a que no hacen falta cambios drásticos para mejorar la salud: incluso ajustes mínimos en la rutina diaria pueden reducir el riesgo de muerte y aumentar los años de vida saludable. Caminar unos minutos más, dormir un poco mejor o añadir medio plato de verduras son ejemplos de hábitos sencillos con efectos significativos, según estas investigaciones.

Aunque ambos estudios son observacionales y no establecen causalidad directa, sus conclusiones señalan estrategias más realistas y alcanzables para mejorar la salud pública, alejadas de planteamientos extremos o difíciles de mantener en el tiempo.

Cinco minutos más de actividad física ya reducen la mortalidad

El primer estudio, publicado en The Lancet, analizó datos de más de 135.000 adultos en Noruega, Suecia, Estados Unidos y Reino Unido durante un periodo de ocho años. Los investigadores calcularon el impacto poblacional de pequeños incrementos en la actividad física moderada —como caminar a 5 km/h— y de la reducción del tiempo sedentario.

Solo cinco minutos diarios de actividad moderada podría reducir un 10 % las muertes en la mayoría de adultos y un 6 % en los menos activos.

Los resultados son especialmente llamativos: añadir únicamente cinco minutos diarios de actividad moderada podría reducir un 10 % las muertes en la mayoría de adultos y un 6 % en los menos activos. Si el incremento alcanzara los diez minutos diarios, la reducción de la mortalidad se elevaría hasta el 15 %.

En paralelo, disminuir media hora diaria de sedentarismo se asocia con un 7 % menos de mortalidad, mientras que reducir una hora completa se vincula con una disminución del 13 %.

El beneficio es mayor entre las personas menos activas, lo que refuerza la idea de que cualquier movimiento cuenta. Los autores subrayan que no es imprescindible cumplir estrictamente las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para obtener beneficios y reclaman más estudios con dispositivos de medición en países de ingresos bajos y medios.

Caminar 7.000 pasos al día reduce el riesgo de enfermedades crónicas, deterioro cognitivo y muerte.

El poder de combinar hábitos saludables

El segundo trabajo, publicado en eClinicalMedicine —revista del grupo The Lancet Discovery Science—, se centró en casi 60.000 participantes del UK Biobank y evaluó cómo interactúan tres factores clave: sueño, dieta y ejercicio.

El modelo estadístico desarrollado por los investigadores sugiere que, para quienes presentan los peores hábitos, mejoras mínimas en los tres ámbitos —por ejemplo, cinco minutos más de sueño, dos minutos extra de actividad vigorosa y medio plato adicional de verduras— podrían añadir un año de vida.

Para quienes tienen peores hábitos, mejoras como cinco minutos más de sueño, dos minutos extra de actividad vigorosa y medio plato adicional de verduras podrían añadir un año de vida.

La combinación óptima, definida como dormir entre siete y ocho horas, realizar más de 40 minutos de actividad moderada diaria y mantener una dieta saludable, se asocia con hasta nueve años extra de vida y salud.

Los investigadores destacan que el efecto conjunto de estos hábitos es mayor que la suma de cada comportamiento por separado, lo que refuerza la idea de promover cambios pequeños pero sostenidos como una estrategia eficaz y realista para mejorar la salud de la población.

Un enfoque más accesible para la salud pública

Ambos estudios coinciden en que las recomendaciones basadas en pequeños ajustes cotidianos pueden tener un impacto relevante a nivel poblacional. Frente a mensajes que exigen transformaciones radicales del estilo de vida, estos trabajos respaldan un enfoque más accesible, progresivo y fácil de mantener en el tiempo.

Referencia

Ekelund et al. “Deaths potentially averted by small changes in physical activity and sedentary time: an individual participant data meta-analysis of prospective cohort studies”. The Lancet 2026

Fuente

SINC

Derechos: Creative Commons

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