Bioinicia, además de trabajar por la salud de la población poniendo todos los medios disponibles para poder, a través de sus mascarillas, reducir en la medida de lo posible los contagios por COVID-19, muestra un firme compromiso con el medio ambiente.
Para ello, parte de su investigación y desarrollo se centran, no solo en optimizar sus filtros, sino también en conseguir que los materiales afecten lo menos posible a nuestro planeta.
Paola Dezi, directora de Marketing de Bioinicia, ha anunciado el lanzamiento de PROVEIL® BIOMASK, la primera mascarilla biodegradable que contará con la misma protección de filtración por nanofibras PROVEIL®, pero que además ayudará al medio ambiente. “Desde Bioinicia creemos que la salud de la población no es algo a tener en cuenta solo a corto plazo, sino que es algo sobre lo que deberíamos trabajar día tras día. Por este motivo, vamos a lanzar la primera mascarilla de cuerpo totalmente biodegradable, incluso en el medio ambiente. Ante las imágenes y las noticias sobre la contaminación provocada por los residuos de este tipo de material desechable, nuestras PROVEIL®BIOMASK tendrán la misma tecnología PROVEIL que las mascarillas que tenemos ahora mismo en el mercado, pero al mismo tiempo, el usarlas y desecharlas afectará mucho menos al planeta que dejaremos a las generaciones futuras.”
José María Lagarón, Investigador de CSIC y líder del grupo de investigadores que ha desarrollado junto a Bioinicia el filtro de nanofibras PROVEIL®, destaca que este lanzamiento se basa en “la línea de desarrollos y de compromisos que se ha adquirido con las instituciones públicas que nos han cofinanciado, inicialmente, para resolver el problema del suministro de EPIs, ya que había falta de protección”.
Bioinicia lanza PROVEIL®BIOMASK, la primera mascarilla biodegradable codesarrollada con el CSIC
Para Lagarón el uso de las mascarillas suponía también un problema medioambiental a la hora de desechar este tipo de material. “Lo que nos hemos dado cuenta también desde el inicio es que esto se iba a convertir en un problema adicional desde un punto de vista medioambiental, porque el uso masivo por parte de la población de este tipo de dispositivos profilácticos, al final iba a redundar en una contaminación del medio ambiente con materiales plásticos adicionales a los que ya tenemos, como envases y otro tipo de filmes, películas plásticas, etcétera.
“Por este motivo, nuestro grupo de investigación del CSIC, que es el promotor de esta investigación, colabora con el grupo PIMA de investigación en la Universidad de Castellón Jaume I. En este grupo lo que se está haciendo es analizar las propiedades de biodegradación de la tercera generación de mascarillas que hemos desarrollado en colaboración con Bioinicia, las mascarillas PROVEIL® BIOMASK, cuyo objetivo es que después de ser usadas y cuando se vayan a desechar, la gente las pueda añadir al contenedor marrón de la materia orgánica en aquellos municipios que hayan implementado la recogida diferenciada de residuos, para que o bien se lleven al vertedero y allí se biodegraden en el suelo, o bien se lleven a las plantas de compostaje industrial para biodegradarse con el resto de la materia orgánica. Sea como sea, el cuerpo de estas mascarillas se transformará en CO2 agua y abono, recomendamos, por tanto, como se debería hacer con todas las mascarillas, separar del cuerpo de la mascarilla las gomas de las orejas que no son compostables y el clip nasal para su reciclado.”
El cuerpo de las nuevas mascarillas biodegradables PROVEIL® BIOMASKes 100% compostable y el clip nasal es de acero inoxidable 100% reciclable. PROVEIL® BIOMASK cuenta con una eficacia de filtración bacteriana superior a un 92% y una eficiencia de filtración de aerosoles superior a un 85%.
Además, para prevenir la inhalación de microorganismos derivados del uso propio de la mascarilla, PROVEIL® BIOMASK puede desinfectarse con pulverizaciones de solución alcohólica a 70% sin perder sus capacidades óptimas de filtración. Cabe recordar que este tipo de desinfección no puede realizarse con mascarillas tradicionales, ya que es precisamente la humedad del ambiente o de la misma exhalación al respirar en ellas, el motivo principal por el que pierden su eficacia a las pocas horas de ser usadas.
Al mismo tiempo, cabe tener en cuenta que siendo el cuerpo de la mascarilla 100% compostable, para que las propiedades de filtración de la mascarilla sean óptimas durante el uso, se desaconseja mojar o introducir la mascarilla en agua o solución acuosa.
PROVEIL® inversión en investigación y desarrollo
Este tipo de mascarillas utiliza la tecnología de nanofibras de los filtros PROVEIL® que ha sido patentada por CSIC y su spin-off Bioinicia.
Además de proteger a la población, “parte de los beneficios derivados de la venta de las mascarillas PROVEIL® son destinados al CSIC que, a su vez, los vuelve a invertir en proyectos de investigación y desarrollo orientados a la mejora de la calidad de vida de la población”, señala Paola Dezi.
Ventajas PROVEIL®
–¿Cuáles son las principales ventajas de los filtros PROVEIL® frente al resto de filtros en el mercado? José María Lagarón, Investigador de CSIC y responsable del grupo de investigadores que ha desarrollado junto a Bioinicia el filtro de nanofibras PROVEIL®, señala como principales ventajas “que evacúa mejor el calor, el CO2 y la humedad, que, desde un punto de vista de confortabilidad es importante.”
Para el equipo científico otra ventaja fundamental es que “las mascarillas hechas con material tradicional de filtro, funcionan con una capacidad de filtración por cargas electroestáticas. El tamaño de poro de las mascarillas tradicionales es más grande que el tamaño del virus y el de los aerosoles y por tanto estos podrían pasar, pero como tiene cargas electroestáticas como cuando tenemos electricidad electroestática y tocas la piel y los pelos se erizan, pues lo mismo, algunos quedan atrapados en el campo de energía electroestática.”
–La ventaja del material de nanofibras frente al convencional es importante. “La red de nanofibras que creamos es muy tupida y fina. Para que nos hagamos una idea comparativa, es como si el material tradicional fuera una red de tenis, nuestro material una malla de un mosquitero y el tamaño de los aerosoles sobre los que pueden viajar moléculas como los virus, pues imagínate que fuera el de un guisante. Si tú tiras un guisante contra una red de tenis lo más probable es que pase al otro lado si las fuerzas electroestáticas no lo atrapan. En nuestro caso, aunque tú tires guisantes a una malla o a una mosquitera, este no va a pasar en ningún caso.
Entonces, este mecanismo se llama filtración mecánica y es permanente. Esto es lo que instantáneamente nos ofrece mayor durabilidad.”
Sobre BIOINICIA
Cuando estalló la pandemia, los trabajadores de la salud sufrieron por la falta de suministro de equipo de protección crítico. Para responder a esta demanda, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y Bioinicia dedicaron sus recursos al desarrollo de un filtro de mascarilla respiratoria que protegiera a los trabajadores clave del virus, y Bioinicia pivotó su planta de fabricación farmacéutica para producir y suministrar PROVEIL® a fabricantes españoles de mascarillas. Bioinicia es una empresa spin-off de CSIC, especializada en fabricación y desarrollo de proyectos con un sólido departamento de ingeniería y un fuerte enfoque en los procesos de electrohilado y electropulverización.
El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.
El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.
Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas
Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.
De los 165 puestos autorizados,
146 corresponden a puestos específicos de Fallas
19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.
Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.
Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.
Qué revisan los inspectores en las churrerías
Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:
Manipulación adecuada de alimentos
Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares
Conexión a la red municipal de agua
Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual
Uso de toallas de un solo uso
Toma de muestras de agua para análisis químico
Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.
Control de precios y derechos del consumidor
Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:
Lista de precios visible para el público
Disponibilidad de hojas de reclamaciones
Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente
El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.
Supervisión de los mercados falleros
A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.
Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.
“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.
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